El derecho al desahogo

agosto 18, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El derecho mínimo que tiene un pueblo para protestar contra actos o acciones del gobierno, especialmente con el que no simpatiza, es el desahogo, y son generalmente los sectores de oposición, que tienen sus propios intereses sectarios por alcanzar el poder, los que van más allá del derecho, y trascienden al abuso porque para ellos no hay nada bueno, todo lo que se haga es malo aunque sean las mismas cosas que ellos hicieron en el pasado cuando dirigieron la administración pública. Este es el juego del poder, en que, los que un día tuvieron la dirección del país son los que más patalean para recuperarlo, haciendo todo lo que está a la mano para minar al gobierno, mientras que este, se aferra por mantenerse y legar el poder a los suyos. El juego por el poder es propio en un sistema democrático, en cambio no existe en los sistemas autoritarios, donde el que hace oposición solo tiene dos salidas: el exilio o el entierro.



La política para practicarla y para entenderla requiere tener cabeza fría, los que se calientan en un dos por tres, esos no sirven para practicar la política mucho menos para entenderla. En la andanada de críticas que se le ha desatado al gobierno por la desacertada actuación de INVEST-H en la compra de hospitales móviles y otros elementos sanitarios para ser usados en la pandemia, la frase “dónde está el dinero”, es una reclamación genuina que exige transparencia en el manejo de esa fuerte suma de dinero, es una especie de azote popular que sin duda le ha sacado más que chichón al gobierno. Y como en la élite oficial no hay un asesor con talento que aconsejara una respuesta adecuada para atajar el golpe de la reclamación, hicieron lo menos recomendable, tapar con pintura la expresión, cayendo en el juego de los opositores que saben a la perfección el juego del gato y el ratón, así que les tapan un letrero, y ellos pintan tres.

El desahogo es el arma de la gente que no tiene poder, salir a la calle, y gritar de todas maneras, porque se puede gritar más fuerte y con más estridencia sin necesidad de micrófonos y parlantes. Un rótulo con esta expresión que pregunta dónde está el dinero gastado en la pandemia, amerita una explicación fundamentada en los diversos gastos, hasta donde a la explicación oficial le ajuste la credibilidad, porque si los documentos que se tienen de las compras no concuerdan con la suma gastada, solo una buena auditoría puede despejar la gigantesca duda que se ha incubado en la mente de miles de hondureños.

La expresión “dónde está el dinero” es un desahogo popular que el gobierno solo podrá responder mostrando las cuentas con una auditoría imparcial, aunque como arma del pueblo el desahogo puede ser manipulado con habilidad por politiqueros de oficio, sobre todo los que han hecho una bandera del no por el no, es decir, no aceptan ninguna explicación porque no les conviene, o porque no los convence, así les presenten una montaña de documentos que avalen la compra del último tornillo de los hospitales. Pero, como el “dónde está el dinero” tiene un claro barniz político de la oposición, si los que los esgrimen como bandera de lucha contra el gobierno fueran críticos de buena fe, también lo hubieran usado para preguntarse además, dónde está el dinero de los dos años del Presupuesto Nacional que en el 2008 y 2009 se usaron sin aprobación del Congreso como si fuera dinero del entonces Presidente Zelaya.

Elogiar “dónde está el dinero” como expresión crítica sin acordarse del daño que se le hizo al país con el manejo del presupuesto en el 2008 y 2009 es un olvido desafortunado, porque se le hace un flaco favor a la democracia al reconocer un reclamo para un gobierno, olvidándose que algo peor hizo otro gobierno anterior, no con una suma mediana, sino con todo el dinero público de los hondureños en dos años consecutivos. Esto que pareciera una nimiedad merece una honda reflexión, porque los hondureños somos tan desmemoriados que lo que hoy nos parece una espectacular corrupción, lo del 2008 y 2009, dos presupuestos del país que no es algo mediano, fueron manejados como una gigantesca caja chica del gobernante.

En la izquierda hay un nido de desleales expertos en pintar de sangre todo lo que hace un gobierno cuando ellos no están en el poder, porque viven empecinados en destruir todo aquello que huele a aceptación que hace un gobierno, porque no todo lo que hace el gobierno tiene rechazo, hay trabajo y obra que se apega a la idea común de la población. Mientras que los desaciertos y los malos pasos que dan funcionarios como el ex director de COPECO y el ex director de INVEST-H, si bien son errores imputados a la gestión del gobierno, al final los que serán sancionados una vez que se evacuen los procesos de investigación, son los responsables de las acciones de compra, de mal gasto o aprovechamiento personal. Ambos ex funcionarios deben ser investigados judicialmente hasta dar con toda la documentación que demuestre si la compra se hizo apegada a los precios o si por el contrario, hubo una sobrevaloración con el objetivo de lucro personal.

Como desahogo popular, la expresión “dónde está el dinero” le corresponde al pueblo, a los políticos de oposición les toca cuidarse porque apenas empiecen a rebuscar los papeles del 2008 y 2909, que aún no se han removido del todo, puede ser que surja otra expresión, un poquito más cargada, que bien pudiera decir “dónde está todo aquel dinero”. Y entonces veremos que quienes empiecen a corear “dónde está todo aquel dinero” serán los del otro partido, que por ahora parecieran estar a gusto, dejándose acorralar.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 18 de agosto de 2020.

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