El derecho a tener armas

marzo 15, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS



El asunto de la posesión de armas en manos de personas es algo muy sensible, tanto por los argumentos  que esgrimen los que defienden el derecho a poseer armas con fines defensivos, deportivos, o porque por el trabajo que desempeñan, siendo escoltas privadas, no pueden prescindir de ellas para realizar su trabajo. De allí que, el Congreso Nacional se haya propuesto emitir una nueva Ley de Tenencia y Portación de Armas, no es una tarea fácil, aunque la misma resulta de impostergable aprobación. Portar armas es un derecho que surgió en la Edad Media, exactamente en Inglaterra, contemplado en el derecho anglosajón por disposición de la monarquía parlamentaria, aunque el derecho a portar armas estuvo siempre ligado al servicio militar, en el sentido que quien recibía ese derecho estaba obligado a defender al rey. Como derecho de defensa personal, portar armas fue legalizada en 1689, y luego, con los años el derecho fue ejercido en EEUU, Canadá, Australia y otros países.

Dónde el derecho a portar armas ha creado una controversia nacional es en EEUU, por la falta de regulación respecto a permitir que la gente compre todo tipo de armas, incluso aquellas de alto poder mortífero, que han sido usadas por personas con desequilibrio mental que han causado matanzas en escuelas, colegios, iglesias y varios lugares públicos. Fue James Madison el que introdujo la segunda enmienda, como el derecho de los ciudadanos americanos de portar armas para usarlas para defenderse de los agravios del mismo Estado, cuando este se extralimita.

En nuestro país no hay una regulación oficial que establezca controles a este derecho, lo que ha dado lugar a que la gente tenga acceso a muchas armas, con lo cual tenemos una especie de milicia armada incontrolada, no solo en las personas, sino en las agencias de seguridad que manejan centenares de agentes, con los cuales prestan servicio privado de vigilancia a empresas y casas particulares. En los últimos tiempos, el número de agencias de seguridad privada es tan grande, que, comparativamente, tienen más elementos armados que los que dispone la Policía Nacional.

La controversia que surge entre tener y no tener un arma tiene validez cuando gran parte de la población considera que las personas si tienen el derecho a poseer armas para defenderse de los delincuentes, mientras los hay quienes piensan que ese derecho sin regulación ha dado lugar a un auténtico armamentismo que ha terminado favoreciendo a la delincuencia, que ha tenido acceso a armas de fuego de todo calibre en forma ilegal, comprándolas en cualquier lugar, lo que ha disparado las acciones violentas, que en muchos casos derivan en homicidios que a veces llegan al extremo de matanzas.

La acción del Congreso Nacional debe interpretarse como una medida endurecida para regular el uso y posesión de armas por parte de las personas, y que ha requerido mucha voluntad política del parlamento hondureño considerando que hay miles de electores que rechazan la regulación, replicando que una población desarmada queda a merced de los malvivientes. Sin embargo, con la nueva ley esta tesis pierde sustento, porque la regulación no implica desarme del todo, sino, conceder de parte de las autoridades, de manera responsable, el derecho a la portación de un número razonable de armas, según sea la justificación que invoque el portador.

Alguien que se dedique al deporte que implique el uso de armas livianas, no requiere de un arsenal para la práctica, y quien invoque el derecho a la defensa personal tampoco tendrá un número ilimitado de armas, de manera que ya sea para la cacería, tiro al blanco o para defenderse de los delincuentes, debe haber una regulación para que, quien tenga  un arma, responda mediante el uso responsable e idóneo al libre uso de la misma.

Las autoridades, que son responsables de la seguridad ciudadana, no pueden proteger a cada persona individualmente y esto es así en todas partes del mundo, por lo que cuando por incapacidad el Estado no puede proteger a todas las personas, aunque lo quisiera, procede brindar el derecho a tener un arma, aunque debe hacerse mediante regulaciones que al final eviten que surja un armamentismo peligroso por inmoderado.

La Ley de Portación de Armas que ya está en debate en el Congreso Nacional responde a una estrategia de Estado para reducir la violencia, y siendo que constitucionalmente se permite la comercialización y posesión de armas de fuego entre nuestra población, lo que restaba es un estamento que regule el acceso a la posesión de armas, de manera que quien tenga una deberá estar consciente que el uso debe responder al carácter de defensa personal. Lograr este objetivo no es un asunto fácil, pero indispensable para evitar el acceso ilimitado a armas de fuego, lo que podrá incidir en la reducción de delitos cometidos en forma violenta.

La nueva ley que aprobará el Congreso Nacional, al restringir la portación de armas, busca que el arma sea un instrumento útil para reducir la violencia armada, y no un derecho incontrolado que termina favoreciendo al comercio ilícito de armas de fuego, que en gran parte es la causa de la alta tasa de homicidios que se producen en Honduras.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 15 de marzo de 2018.

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