El deber y el querer

mayo 1, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En la celebración del Primero de Mayo de años anteriores, las marchas organizadas por las centrales obreras eran verdaderas fiestas de los trabajadores, donde los líderes sindicales eran las figuras principales que, enarbolando su respectivo liderazgo, resaltaban las conquistas que lograban de las patronales, y al final de los actos los trabajadores y sus líderes se marchaban a disfrutar el resto del día a recrearse a los sitios donde las centrales habían construido sus lugares exclusivos para convivir socialmente. El SITRATERCO tenía su propia colonia vacacional en las playas de Travesía, en Puerto Cortes, lo mismo la FESITRANH en SPS, mientras que la FECESITLIH y la CGT celebraban en el Parque Obrero.



Ahora, en el día del trabajador pasan cosas que antes no pasaban, y desde que Mel Zelaya apareció en la escena política, la celebración del Primero de Mayo fue contaminada, dejando de ser una fiesta de los trabajadores para convertirse en una fecha convulsa y confusa, donde proliferan las expresiones políticas sectarias, y cuando apareció Salvador Nasralla, que es el nuevo foco de contaminación del Primero de Mayo, con un estilo populista radical, terminó de complicar la celebración obrera para convertirla en un mitin de mezcolanzas, lleno de insultos, porque en esta materia Nasralla es una verdadera fiera.

Como decíamos, los discursos de los dirigentes de los sindicatos de izquierda,  extraviaron la concepción de las manifestaciones obreras de antaño; antes los líderes hablaban de lo que aspiraban en materia de conquistas, pero alguno que otro dirigente, que no desconocía los deberes de los trabajadores, recordaba a sus afiliados las obligaciones como empleados. En ese plano líderes sindicales como Céleo González, Oscar Gale Varela, Andrés Victor Artiles y más reciente Felícito Avila, cuando se paraban en los estrados donde pronunciaban los discursos del Primero de Mayo, captaban la atención de los medios porque hablaban en consonancia con su liderazgo sindical en función de país.

Hoy, la gran mayoría de los dirigentes sindicales hablan más por su militancia política que por su condición de líderes obreros, es más, hay varios de ellos que no ocultan que las mejores cartas que juegan dentro del sindicalismo es su obstinación exagerada de ser admiradores de dictaduras de izquierda, que mantienen oprimidos a sus países, donde la huella que están dejando es el aniquilamiento de naciones prósperas como es el caso de Venezuela, nación que hoy se debate en la miseria, arruinada por el chavismo encabezado por Nicolás Maduro.

Los sindicatos nacieron en Honduras cuando las condiciones salariales de los trabajadores no estaban regidas por ninguna legislación, pero ahora, con tantas reglas laborales que protegen al trabajador, los dirigentes sindicales no deben ignorar que hay una relación directa entre el querer y el deber, y que cuando se quieren conquistar derechos, primero hay que hablar del cumplimiento de los deberes. Tampoco hay que pensar que los trabajadores están obligados a inmolarse en sacrificios por cumplir sus deberes, pero cuando los empleados son conscientes que para tener el empleo bien remunerado la empresa debe alcanzar rentabilidad, es cuando se alcanza la armonía laboral ideal.

El problema con el involucramiento de algunos dirigentes sindicales en organizaciones políticas de izquierda, es que han vuelto tirantes las relaciones obrero-patronales, porque pequeños problemas los convierten en grandes conflictos, a la vez que se sobredimensiona el querer y se minimiza el deber. Desde luego que esto no pasa en todas las empresas, muchas de las cuales hacen verdaderos esfuerzos para colaborar con sus empleados en la atención de sus necesidades, lo cual es producto de una armoniosa relación laboral entre la empresa y sus empleados.

Para que existan fuentes de trabajo primero debe haber empresas, y para que estas tengan capacidad de enfrentar las obligaciones económicas con sus empleados y cumplir con las obligaciones tributarias y el pago de los diferentes servicios públicos, deben ser rentables, y hoy en día, debido a la deteriorada situación económica, las utilidades de las empresas se han reducido a niveles mínimos, las que ganan algo, porque hay una gran cantidad de ellas que operan sobreviviendo más por asunto de dignidad empresarial.

Para los dirigentes sindicales no es menester entender las peripecias que hacen los empresarios por mantener a flote las empresas, y si a esto se agrega que el organismo tributario del Estado actúa solo en función de cumplir sus metas, sin mantener la mínima conciencia de ofrecer a las empresas ciertas flexibilidades que les permita mantener sus operaciones, tenemos que entre estas dos puyas, el empresario corajudo y valiente, que trabaja día y noche, debería obtener un reconocimiento especial en la celebración del Primero de Mayo. Pero pensar en esto último, sería como comprar todos los boletos de la lotería con la mala suerte de no ganarse el premio.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 1 de mayo de 2019.