El COVID se dispara a cifras récord

enero 7, 2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El alza del contagio del COVID-19 y su variante Ómicron dispara las alarmas en el mundo obligando a tomar medidas de cierre temporales en muchas actividades, desde deportivas, sociales hasta las educativas. El pasado jueves se registró la cifra de contagiados más alta desde que empezó la pandemia, en total dos millones 300 mil contagiados en un solo día, una cantidad que demuestra el poder contagioso y la rapidez de propagación de la variante Ómicron, con el riesgo especial para las personas que se han resistido a vacunarse, mientras que los que se han vacunado en caso de ser contagiados tienen menos posibilidades de agravarse.



En Honduras más de dos millones de personas han rechazado vacunarse, más de tres millones de compatriotas no han completado el esquema de la vacunación y solamente 4 millones y pico de hondureños nos hemos acogido a la vacunación con las tres dosis, lo que expone a un alto porcentaje de la población a ser víctimas de infectarse, partiendo que la contagiosidad de la variante Ómicron es veloz y efectiva por lo que la OMS califica como un verdadero «tsunami» esta nueva ola del coronavirus.

Es previsible que en Honduras alcancemos niveles críticos por la desobediencia e indisciplina en el amplio sector de hondureños que se han hecho renuentes a aplicarse la vacuna, por lo que es imperativo que todos los eventos y reuniones previstos para los próximos días deben ser objeto de una regulación obligatoria, especialmente los partidos del campeonato nacional de futbol, y eventos sociales como la próxima toma de posesión del nuevo gobierno. La regulación debe hacerse obligando a que quiénes quieran asistir al Estadio, que deben mostrar un carnet que acredite su vacunación con el esquema completo, igual para los invitados a la toma de posesión del nuevo gobierno. En el mejor interés de la seguridad de las personas que quieran asistir a los partidos de fútbol y al evento político del 27 de enero, la población hondureña está obligada a cerrar filas ante un inminente brote masivo del Ómicron, que ya está provocando un contagio que puede hacer estallar los triajes y los hospitales del país.

Según los epidemiólogos y demás médicos expertos, en los próximos días se irá viendo el aumento de personas contagiadas por el virus, por lo que es inevitable advertir que los hospitales que se habían aliviado por la merma de contagios hasta antes de la Navidad, en el mes de enero y febrero todos los centros hospitalarios tanto públicos como privados se verán súper abarrotados por la demanda de atención. La OMS ha advertido que no se debe considerar al Ómicron como un virus ligero, que es un error difundir la idea que esta variante es bienhechora en el sentido de que en la medida que se extienda determinará la salida de la pandemia. Esto parte de apreciaciones de médicos que elaboran sus propias tesis que no tienen la suficiente sustentación de la verificación científica.

Hasta tanto no se vacune la mayor parte de la población mundial no se puede pensar en la erradicación de la pandemia, igual sucede aunque de manera proporcional en nuestro país, mientras haya más de tres millones de hondureños con un esquema incompleto de vacunación y más de dos millones de personas rechazando por completo la vacuna, estamos expuestos a que el tsunami del virus Ómicron afecte a todas las regiones del país, y que incluso los ya vacunados con todo el esquema puedan resultar contagiados si no guarda el cuidado de mantener las medidas de biosanidad que todos conocemos.

La intención del retorno a la escuela para que los niños reciban las clases presenciales sufre un revés momentáneo, porque hay que esperar por lo menos uno o dos meses para ver cuál es el comportamiento de la expansión de la variante Ómicron y cómo responderán las vacunas en las personas que ya tienen las tres aplicaciones. Los fabricantes de Pfizer y Moderna sostienen que las vacunas elaboradas por ellos tienen capacidad suficiente para enfrentar la variante Ómicron, explicando en su afirmación que toda persona vacunada con las tres aplicaciones de estas vacunas y que resultara infectada, sufrirá los efectos de una gripe o influenza, quebrantos que pueden ser aliviados con infusiones o te, y con una antigripal.

El coronavirus nos mantiene en una encrucijada y mientras la vacunación no avance en el mundo lo mismo que en Honduras, estaremos a merced de la intransigencia de todos aquellos que se resisten a vacunarse, porque en ellos el virus encuentra los mejores aliados para mantenerse y propagarse. La única forma de obligar a los irremediables que por equis razón no se quieren vacunar, es conminándolos a que lo hagan por la vía de la exclusión social. Es decir, no permitiendo su ingreso a los eventos deportivos, sociales, incluso en los centros comerciales, restaurantes y demás lugares donde acuden las personas a satisfacer una necesidad o a comprar artículos.

En la medida que se imponga un rechazo a los reticentes a vacunarse, aunque sea una disposición sanitaria de carácter temporal, habrá más personas vacunadas y menos transmisores del virus. Hasta tanto no se aplique una medida con rigor social de este tipo, no será posible erradicar el virus y Honduras permanecerá inmersa no se sabe por cuánto tiempo en medio del tsunami de la variante Ómicron, con una economía paralizada en detrimento de todos. Entonces, todos los hondureños estamos obligados a entender y a contribuir con el combate al Ómicron en la forma que sea posible, aun forzando medidas de exclusión social con los renuentes a vacunarse.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 7 de enero de 2022.

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