¡El COVID nos tocó!

febrero 8, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Por lo general cuando hablamos de las desgracias casi no pensamos que alguna nos tocará las puertas. Así ha pasado en esta pandemia, mucha gente ve de lejos los efectos del virus, cuando mira las noticias de largo y observa los cuadros dramáticos en los hospitales, creyendo que a él nunca le tocará vivir esa situación. Y sin embargo, esas mismas personas están saliendo a la calle sin guardar las precauciones, viendo lo que está pasando, pero a la vez creyendo que el virus les pasará de lejos.



Cuando el 17 de marzo pasado se encendieron las alarmas una vez que se comprobó que el coronavirus estaba presente en nuestro país, como director de medio tomamos las previsiones para establecer estrategias de trabajo que nos permitieran cumplir con la obligación de dar el servicio informativo y de entretenimiento sin exponer al personal al riesgo del contagio. Los ejecutivos de la empresa seleccionaron un cuadro básico de personal que mantendría operando al Canal 10 con las diversas tareas noticiosas, mientras el personal restante trabajaría desde sus casas mediante el teletrabajo realizando los distintos programas.

En el cuadro seleccionado no podía faltar Nelson Flores, un genuino reportero de pies a cabeza, con capacidad en todos los terrenos del área televisiva, dada su formación profesional que comenzó desde las labores elementales hasta  convertirse en el reportero experimentado con una ingeniosa creatividad, propia de una persona al que le gusta el trabajo que hace. Nelson Flores comenzó como camarógrafo de prensa en Canal 3, dirigido entonces por Carlos Riedel. Al haber concluido su carrera universitaria de periodismo Nelson buscó oportunidad como periodista y la encontró en la empresa Hondured, donde fue acogido en calidad de reportero. Buscando mejores horizontes nos pidió una entrevista de trabajo, y a mi consabida pregunta de por qué la buscaba en nuestro noticiero, con la sencillez que le caracterizaba me dijo que él siempre quiso figurar algún día en Abriendo Brecha. Así nos encontramos en la senda laboral con Nelson Flores, si mal no recuerdo hace unos 15 años. Y luego, con el surgimiento de Canal 10, la relación laboral se ensanchó y pronto Nelson se sintió más cómodo en un ambiente que él supo cultivar, lleno de amistad, de relación fraternal y de una camaradería espectacular.

En todos estos años, siendo su jefe, le asignamos a Nelson centenares de tareas y todas las supo hacer con una actitud asombrosamente admirable, porque sabía dónde encontrar los ingredientes de un acontecimiento y lo mejor, sabía cómo capturarlos para hacer una verdadera pieza periodística. Solo tuvimos un solo choque, frontal, en el momento que le pedí que abandonara un terreno peligroso en el que se estaba adentrando y donde ponía en riesgo su vida. Fue la vez que le dije que tenía que dejar de cubrir los operativos policiales que se practicaban en horas de la madrugada, cuando comenzaban las primeras redadas de elementos pertenecientes a los grupos pandilleros. Nelson se incorporaba con una intrepidez en forma vehemente a esos operativos, haciendo labores de camarógrafo que dominaba a la perfección y simultáneamente sus entrevistas. Esa vez lo sentí agraviado, pero mi experiencia y una corazonada me indicaron que Nelson se estaba exponiendo al calor de su entusiasmo reporteril. Así que al separarlo de aquellas coberturas escabrosas, el instinto de reportero audaz que disfrutaba el calor de las emociones que surgían cuando se mezclaba en medio de los tiroteos cruzados, creyó que significaba para él una especie de devaluación periodística. Y tremendo trabajo el que me costó para convencerlo que todos teníamos un tiempo para realizar ciertas tareas, pero que pasado ese tiempo nos tocaba asumir nuevas funciones, para reinventarnos y sentir que teníamos capacidad para diferentes actividades.

Así pasó Nelson a realizar reportajes de investigación, conectando a diferentes personas en distintos lugares del país y del mundo. Y pronto se encontró a gusto en el nuevo campo que le asignamos. En ese rol de cambiar impresiones con nuestros subalternos, ocasionalmente hablábamos con Nelson, lo llamábamos a nuestra oficina para asignarle tres o cuatro tareas para la semana. Y siempre supo responder a cada una de ellas, haciendo reportajes con mucha profundidad y elegancia, tanto en el aspecto literario y no digamos en el técnico, donde Nelson se pintaba para entregarnos reportajes al estilo de la televisión internacional, con un acabado de diseño impresionante, rotulaciones atractivas y ediciones de primer nivel. Así que en los últimos tres años, lo cargamos con reportajes que se los asignábamos on-line, y el, sin ningún tipo de reniego solía acusarnos recibo con un «entendido RWA».

Cuando sobrevino la pandemia y él fue seleccionado en el equipo humano que mantuvo al aire el Canal 10, y trabajando simultáneamente para Abriendo Brecha, viviendo dentro de las instalaciones de Torrelibertad, Nelson era una especie de «páter familia» que cuidaba a las crías a su alrededor, cocinándoles algunos platillos y unas exquisitas sopas que eran su menú favorito y que evidente es, les hicieron ganar bastantes libras a todos. Cuando el equipo se sintió extenuado por el extenso confinamiento de casi 6 meses, a finales de julio la dirección cambió la estrategia, el personal salió a sus casas y se trabajó con dos turnos al día. Entonces varios colaboradores resultaron contagiados aunque la mayoría logró una pronta recuperación. Nelson resultó contagiado posiblemente en la época navideña, nadie sabe cómo pasó porque el virus tiene un enorme poder de contagio. Para infortunio de Nelson, por su condición doblemente vulnerable al ser hipertenso y diabético, fue agresivamente superado por el COVID-19.

Durante más de 20 días los médicos más experimentados del Hospital Escuela estuvieron a su lado brindándole toda la atención posible y la propia Ministra de Salud, Alba Flores, estuvo al tanto de la atención a Nelson, lo cual me consta. En todo este tiempo hemos estado apoyando a Nelson por medio de su hija Stephany, estudiante de medicina, hasta que el domingo, pasadas las tres de la tarde, recibí la dolorosa llamada de ella en que me comunicaba, primero que Nelson sufría un paro respiratorio y pocos minutos después me anunciaba su triste fallecimiento. En ese momento experimenté una enorme opresión causada por la triste soledad de sentirnos impotentes de no poder hacer más por Nelson, que nos era arrancado por el coronavirus, La soledad tiene que ver mucho con la tristeza pero también con el deseo de detener el tiempo para haber podido encontrar algo que hubiera podido rescatar a Nelson Flores de las garras del COVID-19. ¡Pero no hubo más tiempo!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 8 de febrero de 2021.

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