El coronavirus y la opinión pública

marzo 30, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Cuando aplaudimos las anotaciones de la Selección Nacional de Fútbol en las competencias internacionales, nuestras manos se convierten en la mayor expresión de alegría para manifestarles a los jugadores la felicidad que nos dan a los hondureños que, pareciera que solo a través de este deporte nos agarramos a la vida, por eso que nos parece que es la eterna felicidad para todos los que encontramos en el balompié una verdadera pasión, una especie de alimento emocional. Con esas mismas manos hoy debemos aplaudir a un elenco de héroes que andan en las calles buscando evitar que centenares de personas que no atienden la restricción del toque de queda, salgan de sus casas, exponiéndose al riesgo de contagiarse con el virus.



Igualmente debemos aplaudir y celebrar la buena actitud que vimos en la comparecencia pública del Presidente de gobierno JOH con dirigentes políticos de la oposición como el alcalde de Cantarranas, “Paquito” Gaitán, y otros, anunciando la decisión de trabajar unidos en la distribución de las bolsas alimentarias, para hacer más efectivo ese proceso urgente de entregar los alimentos a las familias de escasos recursos. Las actuales circunstancias nos invitan a comportarnos de manera generosa, cuando se trata de proteger y ayudar a los más débiles. Estos no son momentos para mantener los machetes desenvainados, estos instantes exigen desprendimiento y generosidad, elementos esenciales para convertir nuestra vulnerabilidad en fortaleza e inmunidad.

Cuando aún no tenemos todavía la idea de lo que va a significar vivir confinados durante varios meses en nuestras casas, creemos que circunstancias que solo habíamos visto como historias de ficción y que jamás nos imaginamos que viviríamos, nos deben servir para reflexionar sobre la vulnerabilidad humana. Siempre oímos decir a los médicos que los virus estaban en el ambiente, pero nunca atinamos a profundizar cuánto daño nos podría provocar uno de ellos.

Algunos de nuestros colegas se preocupan más por las consecuencias económicas de la pandemia, que a mi juicio pueden ser parecidas a las que ha vivido la humanidad recientemente, sobre todo la crisis financiera de EEUU que quebró el estado de confianza en varios de los bancos más sólidos del sistema financiero estadounidense. A mi juicio esta crisis que provoca el coronavirus es más sensible porque nos demuestra el estado de vulnerabilidad humana, en que nadie por muy rico o poderoso que sea, o por muy pobre o desheredado en la vida, escapa de la ferocidad del virus que dirige su mayor poder destructivo contra los adultos mayores con algún padecimiento crónico. Sin que esto signifique que respete a los jóvenes y niños que tienen padecimientos similares que debilitan sus defensas.

La parte financiera se resuelve con estímulos económicos y fiscales que corresponde contemplar al gobierno, pero la vulnerabilidad humana requiere de la solidaridad y reciprocidad de todos, cuidando unos de otros, en que, en la medida que avance la propagación de la pandemia como lo viene anunciando el gobierno, y veamos que nuestros hospitales lleguen al colapso, todos debemos estar dispuestos a aportar nuestra cuota de sacrificio, y no dedicarnos solo a aplaudir a los héroes de la salud donde están los médicos, enfermeras, soldados, policías y una gran cantidad de auxiliares, sino con algo más que eso. A los que la edad nos exige estar recluidos en nuestras casas, debemos estar haciendo una campaña constante por todos los medios posibles, para concienciar a los compatriotas a que permanezcan en sus casas por las próximas semanas que es el período en que el virus obtendrá su mayor radio de propagación aprovechándose que las personas andan desaforadas en las calles.

Hoy es cuando, todos los que hacemos opinión pública, debemos hacernos sentir con nuestra contribución, olvidándonos de los otros asuntos por unos cuantos meses, juntemos todo nuestro esfuerzo y poder de comunicación para convencer a nuestros compatriotas que tres o cuatro semanas de sacrificio sometiéndonos al toque de queda, no nos hará daño. En cambio, si no somos capaces de hacer ese sacrificio de tres o cuatro semanas de cuarentena estricta, el daño lo tendremos por mucho tiempo porque el toque de queda se irá extendiendo por tiempo indefinido, dejando un agravamiento social y económico sin precedentes en nuestra historia.

Sin embargo, es muy reconfortante haber escuchado al gobernante hondureño darle la bienvenida al Colegio Médico de Honduras y a los dirigentes políticos de oposición para integrarse al gran frente nacional contra la pandemia, que ojalá que se logre con desprendimiento, dejando a un lado los egoísmos y altanerías, porque significaría que tanto el gobierno como el gremio médico han superado esta vez sus diferencias en momentos que se requiere unir la voluntad, la generosidad y la solidaridad de todos. Aquí es cuando las manos con que aplaudimos a la Selección deben hacer sonar sus palmas para celebrar que la concordia superó a la discordia. Y ha sido el coronavirus el factor que ha hecho que los hondureños recordemos que Honduras es una democracia, lo que se refleja cuando gobernante y gobernados deciden unir sus fuerzas prometiendo sus mejores esfuerzos para enfrentar a la peligrosa pandemia.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 30 de marzo de 2020.

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