El coronavirus sin histeria

febrero 27, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Aunque el goteo de coronavirus no ha llegado aún a nuestro país, por las advertencias de EEUU y la OMS es que debemos tomar la amenaza que representa este poderoso virus con la mayor cordura posible, lo cual implica prepararnos en todo aspecto para que dado el caso de que surja la primera persona contagiada no estemos totalmente descuadrados sin saber qué hacer, como sucede cuando se enfrentan situaciones difíciles sin estar preparados.



En estos momentos no es asunto de hacer gestos y de pronunciar declaraciones por los medios, está de por medio la salud de los hondureños y la situación económica del país que, al igual que la salud de las personas, pudiera ser gravemente afectada si no estamos lo convenientemente preparados para afrontar la inevitable llegada del coronavirus como lo prevén la OMS y el gobierno de EEUU.

Sin embargo, aunque la amenaza todavía es solamente eso, crear un estado de preparación mental en nuestra población ayudará mucho a evitar que cuando llegara a aparecer un caso entre nosotros pudiera darse una conmoción por la alarma que haga caer al país en un estado de histeria, que nos podría llevar a una inmovilización nacional. Sin embargo, el avance del coronavirus no es como para pensar que hay que parar el mundo, que hay que dejar de hacer las actividades, porque eso se puede dar si el país no está lo suficientemente preparado para enfrentar la epidemia sin que el país caiga en una paralización.

Varias personas creen erróneamente que Honduras debe cerrar sus puertos marítimos a los cruceros que están llegando cargados de turistas extranjeros y estas percepciones erróneas son las que deben aclararse en debida forma. Las compañías extranjeras toman severas medidas sanitarias con los pasajeros turistas, para evitar un contagio masivo que les pueda significar no solo una simple pérdida sino la caída total del negocio. Cuando los turistas suben y bajan a estos barcos, son monitoreados por un equipo médico propio, que en este caso, lo primero que toman de las personas es la temperatura. Las dos compañías de cruceros que llegan a Roatán son las más calificadas y certificadas del mundo por la seriedad con que manejan sus operaciones.

Quiénes alguna vez han abordado estas enormes naves, aunque sea de observadores cuando están anclados en Roatán, también son sometidos a una inspección médica cuyo primer paso rutinario es la toma de temperatura. Y en los tiempos de la amenaza del coronavirus, la inspección sanitaria de los pasajeros se ha vuelto más rigurosa. Una persona con temperatura alta, o con enfermedades respiratorias no es permitida como pasajero. Hay que aclararle esto a nuestra población, porque aunque para estas grandes empresas lo primero es el negocio, por eso mismo no se pueden correr el riesgo de que el negocio se les venga abajo por la falta de cuidado.

Hay que observar el momento de la epidemia con sentido común y eficacia, interpretando la inquietud de nuestra población cuando cree que por la amenaza del virus lo mejor sería cerrar los puertos marítimos y negar la entrada a los cruceros, lo cual significaría la paralización de la industria turística de los cruceros. Este pensamiento no es correcto porque se desconocen las medidas preventivas que toman las empresas de cruceros, que cuidan su negocio y toman las precauciones sanitarias para evitar un colapso.

El crucero donde resultaron contagiados varios pasajeros es un caso que amerita explicar. Cuando se detectaron los primeros casos del coronavirus, el crucero tenía varios días de estar en altamar y es posible que como todavía no había alerta sobre el virus, el chequeo sanitario fue el rutinario.

La razonable normalidad con que debemos sobrellevar esta situación creada por el coronavirus no nos debe hacer caer en la actitud extrema de creer que todos debemos encerrarnos en nuestras casa por el tiempo que dure la epidemia y salir al exterior hasta que alguien de la voz de salida.

Hay que seguir las indicaciones de salud de la OMS, no atender cualquier consejo peregrino de esos que abundan en las redes sociales, muchos de los cuales solo distorsionan la mente de las personas que deciden guiarse por la chorrera de opiniones que salen en las redes sociales.

Solo guardando la cordura podremos evitar la histeria por el virus, porque el miedo al miedo creado por tanta desinformación distorsionadora nos puede causar más daño que el mismo coronavirus.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 27 de febrero de 2020.