El COHEP hace el vacío

junio 30, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Asombra y a la vez entristece que el COHEP, que constituye la cúpula del sector empresarial hondureño, haya decidido retirarse de la mesa intersectorial que se ha constituido como la plataforma en la que confluyen los diversos sectores que le ayudan al gobierno a tomar las decisiones para manejar de una mejor forma la gestión de la pandemia del COVID-19. Dejar este vacío de hielo es un golpe para la mesa porque mucho de lo que está decidiendo tiene que ver, en primer lugar con la salud de los hondureños, pero sin dejar en un lugar secundario la parte económica que concierne en gran medida al empresariado.



La gran razón invocada por Juan Carlos Sikaffy para retirarse es que las recomendaciones que ha hecho a la mesa no han sido atendidas como él quisiera, lo cual no justifica su retirada, porque en esta crisis, en la balanza siempre pesa más la crisis sanitaria, siendo el primer objetivo de país salvar vidas humanas, aunque sin descuidar la parte económica, porque ningún país puede sobrevivir sin economía. Pero, ante la realidad de la propagación del virus, cuando estamos a las puertas de la fase 6, es irracional pensar que se podía avanzar con el programa de reapertura de la economía como se había proyectado. Porque apenas a una semana de reapertura en el bajo nivel de un 20%, tener una explosión de contagio como la estamos viendo cada día, es para pensar que en la medida que avance progresivamente la reactivación de la economía el crecimiento del contagio podría arrinconar a las dos urbes más pobladas del país, Tegucigalpa y SPS, con un volumen de contagiados que podría resultar indetenible, lo que significaría una hecatombe con consecuencias que no queremos imaginar.

Frente a esta amenaza, la sociedad hondureña, a través de sus organismos más representativos como el COHEP, no debe perder la visión trascendente que si los sectores de la nación no unen sus mejores esfuerzos podríamos estar a las puertas de una gran tragedia como antes estuvieron los países que se enfrascaron en guerras que parecían interminables. Igual nos puede suceder a los hondureños si los sectores que supuestamente tienen más capacidad de reflexión y una visión más completa de los problemas del país, se baten en retirada dejando un vacío de hielo por el hecho de que sus opiniones y recomendaciones no son aceptadas por el resto de los integrantes de la mesa sectorial, que por ahora es la plataforma de pensamiento más completa para coadyuvar al gobierno en la toma de decisiones.

Tampoco es fácil zafarse de los momentos cruciales, pero es nuestro deber decirle al presidente del COHEP, Juan Carlos Sikaffy, que esta vez además del vacío deja en mal precedente al sector empresarial, y además se expone a que su liderazgo sea mal valorado por los hondureños porque no pocos son los que podrían pensar que los empresarios no apuestan por el país si no hay negocio de por medio. Es posible también que los demás sectores de la mesa intersectorial al medir la crisis prefieren la balanza que se inclina más hacia la parte sanitaria mientras la parte económica pesa menos. Pero esto no es extraño, estamos viviendo momentos de angustia donde la mayoría piensa que ante todo lo demás prevalece la necesidad de salvar vidas.

Lo procedente para el presidente del COHEP, Juan Carlos Sikaffy es regresar a la mesa sectorial, pedir más tranquilidad a los demás miembros, y blandir los argumentos en favor de una reactivación de la economía aunque sea lo más gradualmente posible, porque la población tiene necesidades biológicas que cumplir y asuntos mínimos que atender para no paralizar del todo al país. Lo que no debe hacer el sector empresarial es renunciar a la mínima presencia en esta mesa donde los demás sectores están metidos de lleno apoyando las tareas en la lucha contra la pandemia.

Y porque, definitivamente, la salida del COHEP no solo deja el hueco que los demás voltearan a ver con la mirada de la reprimenda, sintiendo que un sector importante abandona la lucha cuando en el país el coronavirus avanza para llevarnos a la fase 6, donde el sistema de salud estará desbordado por completo por la cantidad de contagiados que no podrán ser atendidos en forma eficiente por la merma de profesionales sanitarios que ya no son muchos con los que cuenta el sistema. En cambio se habrán ganado el respeto de la nación todos los demás que quedan haciendo el bloque que insufla ánimo, que ponen su espíritu y su amor por el país por delante de sus intereses de grupo.

En Honduras, lo que se está jugando son muchas vidas, lo más parecido a que si estuviéramos en una guerra enfrentados con escopetas desfasadas a un poderoso enemigo que cuenta con las más sofisticadas armas con las cuales se puede pulverizar a todo un país. En la conciencia de los líderes del sector empresarial quedan estas consideraciones: en estos momentos el país es un verdadero horno amenazado por el fuego siniestro de la pandemia, al que podremos sofocar con el esfuerzo de todos. Un sector importante que se retire en el peor momento, cuando nos acercamos a la fase 6, con la excusa banal de que no se escuchan sus recomendaciones, pasará a la historia como pasan los bultos al ser relegados en las bodegas por la falta de valor.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 30 de junio de 2020.