El bien común por encima

enero 29, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La declaración del Fiscal General de la República, Óscar Chinchilla, advirtiendo sobre una campaña en perjuicio del Ministerio Público debe preocuparnos a todos los hondureños, porque es algo que ha estado a la vista del público, con el desarrollo de una campaña mediática sorprendente que busca distorsionar la realidad del Ministerio Público, donde la impotencia de las autoridades de este organismo era palpable ante el avasallamiento de la Misión de la OEA, conocida como MACCIH, que se extralimitó en sus funciones al actuar en plan sustitutivo del Ministerio Publico.



La salida de la MACCIH provocó un verdadero aluvión de ataques contra el Ministerio Público, tanto de políticos opositores como por elementos agresivos de organismos de la sociedad civil que actúan como si fueran “vacas sagradas”, dueños de una verdad que no pueden sostener en el momento que toman el extraño partido de agredir a la institucionalidad a través del Estado de Derecho, solo porque no se hace lo que ellos quieren.

Esta actitud es aberrante desde todo punto de vista, y es así, porque los organismos de sociedad civil responden a sus intereses y por lo general a los intereses de un grupo de personas que se refugian en sus directivas para atizar emociones y delirios contra el gobierno, contra otras autoridades y demás sectores de la sociedad que no comulgan con ciertas posiciones de estas organizaciones. Allí está el germen de la campaña en contra del Ministerio Público, que es una campaña en contra del país y en contra de la nación en general.

Sostenemos que es el Ministerio Público el que debe liderar la lucha contra la criminalidad, la corrupción y la impunidad; por ley y por lo establecido en nuestra Constitución, es una tarea crucial que debe ser enfrentada por los hondureños a través de la institución responsable, en la que afortunadamente hay un líder correcto y capaz, que es el Fiscal General, abogado Óscar Chinchilla. Su ejecutoria en el tiempo que le ha tocado desempeñarse, nos genera confianza. El Fiscal Chinchilla ha demostrado sobrada valentía para cumplir con su deber. La llegada de la MACCIH y la creación de la UFECIC, significó un desconocimiento a la capacidad y a la autoridad del Ministerio público y del Fiscal General. Y como hemos dicho hasta la saciedad, por la inclinación ideológica del fiscal Santos, UFECIC le pintó una cara teñida de rojo y negro al Ministerio Público, haciendo ver a la institución con una obstinación marcada en contra de unos sectores pero empeñada en proteger a otros.

Esto no puede seguir así, es momento que los políticos y empresarios que actúan como políticos en la sombra, azuzando desde las directivas de ciertas organizaciones de sociedad civil este tipo de campañas, pongan por encima de todos sus intereses, diferencias y conflictos, el bien común y el interés general. Honduras necesita más desprendimiento de todos los que nacimos en este terruño, no es justo que solo se piense en los intereses particulares y de grupo, cuando hay una situación compleja de índole social con un alto componente criminal, que requiere de un Ministerio Público fortalecido y robusto con el apoyo de cuando menos la mayoría de los hondureños, porque solo de esa forma el Fiscal General y todos sus fiscales tendrán la fortaleza para enfrentar y vencer a enemigos poderosos que se han adueñado de una parte del país, gracias a una economía sólida que han atesorado, producto de los negocios ilícitos.

Una campaña mediática sostenida como la que hemos visto en contra el Ministerio Público, es gravemente atentatoria contra la seguridad del Estado hondureño. Allá quienes por inconsciencia, por puro interés, o por vacuidad intelectual, se sumen al afán destructivo que por la vía del desprestigio busca desestabilizar al Ministerio Público.

La actitud del Fiscal General, Óscar Chinchilla, de denunciar esta tendencia destructiva, además de correcta es valiente, merece nuestro apoyo y el de toda la ciudadanía hondureña que ansía tener operadores de justicia que actúen correctamente en aras de tener una verdadera justicia, no parcializada contra unos sectores, a los que destroza de manera implacable, mientras cubren con el manto protector de la impunidad a otros, con los que guardan la simpatía ideológica.

Un aparato de justicia ideologizado, como venía actuando y funcionando la UFECIC, solo producía más injusticia. La UFERCO debe ser la cabeza de ataque contra la corrupción y la impunidad, pero para lograr ese cometido necesita un fiscal imparcial, no comprometido con determinada causa ideológica.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 29 de enero de 2020.