El Bicentenario y las elecciones

septiembre 1, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Las elecciones del 28 de noviembre tienen la feliz coincidencia de celebrarse en el año del Bicentenario de la Independencia, una fecha histórica y memorable para todos los hondureños que tenemos la grandiosa oportunidad de ser testigos presenciales de un magno acontecimiento que marcará la vida de todos los que tenemos la dicha de vivir esta experiencia única. Este no es un septiembre común, arribar a los doscientos años de habernos independizado requiere de una celebración ministerial, que, aunque estamos en medio de una pandemia que por momentos parece incontrolable por la mala actitud de muchas personas y la aparición de diversas cepas del virus, con el cuidado y la pulcritud que el caso amerita debemos hacer lo posible por resaltar y celebrar la fecha sin apartarnos de los lineamientos de salud.



Si bien la situación sanitaria en nuestro país no debe desperezar a nadie, una fecha como el Bicentenario que es única en la historia, que se volverá a vivir hasta dentro de cien años, cuando se cumplan 300 años de independencia, tomando todas las medidas biosanitarias, no puede quedar convertida en un simple recuerdo que pase sin tener el realce que amerita. Además, este año, por coincidencia, se celebran dos elecciones, unas primarias y las generales en noviembre. Los políticos hondureños están pasando inadvertidos esta fecha histórica, cuando deberían adoptar una actitud diferente por respeto al Bicentenario que no es un evento común.

No es posible que los políticos hondureños no conozcan la trascendencia de este 15 de Septiembre, que a partir de este día debería habernos contagiado a todos los hondureños por tratarse de una celebración que supera lo común de las fechas anteriores. Este 15 de Septiembre debería celebrarse con un mantra que modifique el comportamiento de los políticos, comenzando por abandonar la demagogia que no les ayuda a obtener más simpatías entre los ciudadanos. La demagogia, como cualquier virus, es una enfermedad que corroe, que contagia y que termina matando la fe y la esperanza de los ciudadanos.

Si fuera posible, hay que hacer un desfile controlado, donde las autoridades eviten la aglomeración del público mediante las transmisiones televisivas que lleven el evento hasta la intimidad de los hogares de nuestra población. No se podrá abrir los estadios como otras veces, pero con un desfile que haga un recorrido de distancia moderada, transmitido por televisión, los hondureños no perderemos el fervor que debemos mantener vivo hoy más que nunca en la celebración del Bicentenario.

Lo que no debemos hacer este 15 de Septiembre es quedarnos de brazos cruzados, todavía hay tiempo para organizar con el apoyo de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, un evento acorde a la importancia del Bicentenario, un tanto diferente al formato común que se caracteriza por la multitud en las calles. La gente comprenderá que la mejor visión de los actos la tendrá por medio de las transmisiones televisivas y que no tiene porqué ir a la calle a sudar y a formar aglomeraciones que son contraproducentes en esta época de pandemia.

En este mismo sentido los políticos deberían pensar seriamente en darse una tregua para evitar convertir a Honduras en un escenario de trifulcas partidistas en medio de la pandemia, que pareciera no ceder en ninguna parte del mundo a pesar de que los procesos de vacunación se han masificado en la mayoría de los países. Al alarmismo se le puede reducir el ruido con un comportamiento ciudadano más apegado al respeto con lo cual se mermaría la cantidad de grescas políticas, como el desbarre ocurrido recientemente en un local del CNE.

En las elecciones de noviembre de este año del bicentenario, el deber de los políticos y el de los medios de comunicación es aportar sosiego para que nuestro país no se pare. La reactivación global de la pandemia está a la vista en las noticias que nos llegan de todo el mundo, y como la economía acogotada por la crisis de nervios y por el miedo por un lado, y la indiferencia y la irresponsabilidad por otro lado, ya nos ha pegado un estacazo, lo que procede ahora es armarnos del mayor cuidado, pero no cruzarnos de brazos, para celebrar el bicentenario en el marco de la mayor cordura posible, sin sacar los pies del plato, y con el mismo comportamiento prepararnos para elegir nuevas autoridades el 28 de noviembre.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 1 de septiembre de 2021.

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