El Bicentenario y la Independencia

julio 5, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Viendo en el Foro de Canal 10 esta mañana, a los historiadores Ismael Zepeda y Miguel Rodríguez, pudimos percatarnos que la mayoría de los hondureños están prestando poca atención a la celebración del Bicentenario de la Independencia, que será el próximo 15 de Septiembre, y esto obedece a que somos un país mayormente habitado por gente frívola, atraídos por el fútbol, por la parranda y últimamente entregados al chismorreo que propician las redes sociales. Decían los historiadores Zepeda y Rodríguez, que mientras hay lugares del país donde la gente se interesa por el Bicentenario, los hay también donde este evento histórico no se menciona siquiera a estas alturas, a pesar de la constante promoción que hay en los medios de comunicación.



A los hondureños nos está pasando la vaina, como decía García Márquez, que pareciera que todos caminamos en dirección a convertir a Honduras en un país donde la gente se olvide de todo y viva un presente inútil, donde no existan objetivos edificantes. El líder alemán Otto Von Bismarck, quien afirmó que la política es el arte de lo posible, decía que hay países que tienen la fuerza para no ser destruidos, a pesar de que sus habitantes llevan intentándolo por muchos siglos, y si no lo han conseguido es porque las instituciones lo han impedido. Este es el caso de Honduras, donde últimamente los que se supone que son los más preparados para dirigir los destinos del país, en lugar de trazar el camino para encontrar salidas a los graves problemas que afrontamos como nación, manifiestan un asombroso deseo de causarle mucho más daño a nuestro país.

Cabe la expresión para decir que Honduras es un país desventurado, porque casi todos los hondureños naturales desconocemos nuestro ordenamiento jurídico, al manosearlo para retorcerlo como se nos antoja. La Constitución de la República establece como prioridad fundamental de todo gobierno buscar la felicidad de la nación hondureña, es decir, pone en un primer lugar la felicidad de los hondureños. El problema es que mientras el sector gobernante hace lo que cree que conduce a la felicidad de la población, los que están en la oposición, se oponen y ven malo todo lo que parece bueno, y ven bueno todo aquello que parece malo.

Estamos a unos 70 días de celebrar el Bicentenario de la Independencia y mientras un grupo de hondureños ilustres, coordinados por el escritor e historiador Juan Ramón Martínez, secundado por un equipo de historiadores, realizan un trabajo encomiable en ese sentido, surgió en EEUU la tan publicitada Lista Engels, en la que aparecen 21 personajes de la vida política, supuestamente responsables de cometer actos de corrupción. Y decimos que son supuestamente responsables, porque estando sometidos a un juicio en la jurisdicción hondureña, todos tienen el derecho a presumir su estado de inocencia hasta tanto no ser sean sentenciados como culpables en los tribunales.

Nada menos ayer decíamos que no recordamos en que momento Honduras y EEUU celebraron algún convenio para señalar y castigar mutuamente a aquellos ciudadanos acusados de cometer actos de corrupción. Porque la Lista Engels funciona, como la «vindicta tutelae» en la antigua Roma, para castigar moralmente a las personas que cometían actos ilegales y escapaban del brazo de la justicia. Con su poderío, EEUU tiene capacidad para poner en la picota pública a todo funcionario público o político señalado como corrupto.

En cambio, desde nuestra debilidad, como país no tenemos una pizca de poder para devolverle el mandado a EEUU, señalando a los ciudadanos norteamericanos que han cometido actos de corrupción y que siguen campantes en su país. Esta reflexión es oportuna hacerla cuando nos aprestamos a celebrar el Bicentenario de nuestra Independencia, porque la lucha contra la corrupción debe ir enfocada a librar a Honduras de las nuevas garras que dicen querer combatir la corrupción, pero que con sus hechos demuestran que también cojean de la misma renquera. Un líder liberal se resiste a rendir cuentas de un supuesto mal manejo millonario de dineros del PL, otro líder que arrastra popularidad en el orden antisocial fue acusado por sus correligionarios de apropiarse de la deuda política del partido que abandonó, y así por el estilo, parece que el mal olor no solo curte a los señalados sino también a los que pregonan tanta moralidad que en el campo de la práctica puede resultar muy peligroso para ellos cuando se les escurgue.

No puede negarse que en EEUU hay preocupación por el destino de nuestra nación si aquí no se le pone freno a la corrupción. El asunto es que los informantes que llevan los recados al Departamento de Estado solo enfilan sus baterías contra un lado, mientras protegen a los de su preferencia política. Este trabajo desequilibrado desde Honduras no solo corresponde a los opositores, también tiene su cuota UFERCO; la unidad del MP que se cubre los ojos para no ver los entuertos de corrupción de aquellos sectores con los que guardan afinidad política. Porque en el fondo, también en el MP hay sectarismo político.

Pero como no es conveniente entregarnos al derrotismo, personalmente y a pesar de todo creo que debemos acuerpar el trabajo que hace la comisión que coordina la celebración del Bicentenario de nuestra Independencia, que debe preocuparse por dejar grabado de manera inmarcesible en la vida de Honduras, sea en alguna obra o en un sitio importante, la extraordinaria celebración que debe ser el Bicentenario de nuestra Independencia.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 5 de julio de 2021.

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