EEH… ¡por última vez!

abril 20, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Prometemos referirnos a EEH por última vez, por lo menos en este espacio editorial, por considerar que los aldabonazos que hemos dado para despertar la conciencia de todos los hondureños, ya debieron haber provocado que nuestras instituciones y organizaciones sociales y de sociedad civil se pronuncien contra la injusticia que la mencionada empresa colombiana está cometiendo contra toda la nación hondureña. Creemos que hemos hablado suficiente para esperar que nuestras instituciones y organizaciones sociales y de sociedad civil reaccionen como suelen hacerlo en todos aquellos asuntos donde huelen la corrupción.



¿Pero es que acaso este atraco que EEH está cometiendo contra los hondureños no es el peor acto de corrupción? ¿Qué es robarle a 9 millones de hondureños por medio de la factura promediada del servicio eléctrico, y de paso, montarle por adelantado el cobro de un mes que no ha vencido? Si nuestras instituciones y organizaciones de sociedad civil, que pasan rasgándose las vestiduras cuando apenas ven un acto de corrupción como la compra de utensilios médicos por unos tres millones y medio de dólares, no creen que este atropello de EEH sea algo significativo, les recordamos. Esos 3 millones y medio de dólares sirven para comprar confites, comparados con el atraco masivo que nos está haciendo a 9 millones de hondureños la empresa EEH. ¿Se imaginan ustedes a cuánto asciende la cantidad multimillonaria que EEH está recogiendo en las facturas promediadas a 9 millones de hondureños?

A las calculadoras no les ajustan los números para sumar las montañas de lempiras que por medio del sistema promediado de facturación EEH nos está atracando a 9 millones de hondureños. Y nos embarga un gran pesar no ver ninguna reacción, por lo menos hasta ahora, de nuestras instituciones y organizaciones. No hemos visto que se pronuncie  el CONADEH, cuyo titular se lleva escribiendo hasta por los codos sobre una serie de nimiedades que solo a él le interesan para mantener su vigencia personal, pero a don Roberto Herrera Cáceres pareciera que el atraco que comete EEH contra 9 millones de hondureños no es un atropello a nuestros derechos humanos.

Las organizaciones de sociedad civil como el CNA, ASJ y otras que pasan desjuiciados persiguiendo la corrupción, se han llamado al silencio cuando deberían tomar la bandera para exigir que EEH pare en sus atropellos y cobre lo justo por el servicio eléctrico que brinda la ENEE. Tampoco hasta ahora hemos escuchado a Omar Rivera del FONAC, que es otro que se auto entrevista para pronunciarse sobre distintos acontecimientos que afectan a la sociedad. Sindicatos como el de la ENEE se han sumido en un mutismo sospechoso de complicidad, quizás por la sociedad que los embadurna con la empresa colombiana.

¿Cómo es posible que el sector empresarial que es golpeado por este atropello de EEH se llame al silencio? Quizás es por el espíritu masoquista que ya es parte inherente del diario vivir de los empresarios que parecieran haberse acostumbrado a que los atropellen de uno y otro lado, o porque la mayoría de grandes empresas poco a poco han ido emigrando a su propia generación de corriente eléctrica para no depender de la energía de la ENEE y EEH. A estas grandes empresas les importa un bledo que EEH pisotee a los demás sí ya tienen su propia generación de energía.

Viendo que la indiferencia también adormece a los demás medios de comunicación para no pronunciarse contra EEH, hemos decidido no continuar asumiendo el papel de azotador de una empresa que, en los interiores avorazados de sus ejecutivos, se muere de la risa al ver que una sola golondrina no tiene suficiente poder para impedirles seguir cometiendo su tropelía de cobrar en forma promediada en tiempos de emergencia, cuando las instalaciones de las empresas están operando a una cuarta o quinta parte de su capacidad. Y esto que lo único que hemos sostenido y pedimos, es que EEH permita a los abonados pagar la factura de marzo, y dejar  que transcurra abril para emitir la correspondiente factura para ir al día con esa obligación y no dejar que las facturas se amontonen por tres o cuatro meses, hasta volverse una deuda gigante.

Como no vemos reacción en ninguna institución, ni en las tales organizaciones de sociedad civil que dicen perseguir la corrupción, a lo mejor porque a ellos les parece que ese no es el caso de parte de EEH contra los usuarios, hemos decidido hacer un alto y no volver a editorializar sobre este atraco monumental que la empresa colombiana nos clava a los hondureños. Pediremos apoyo financiero del que ofrece el BCIE para comprar también, nuestro propio sistema de generación eléctrica.

Y como aquí no somos escuchados por las instituciones ni por las tales organizaciones de sociedad civil, hemos decidido traspasar nuestra queja a nuestros amigos colombianos que laboran en los medios más prestigiosos de Bogotá. Estamos enviando un reporte describiendo el acto delictivo de EEH a mis amigos Darío Arizmendi de Caracol, a Juan Gosaín que sigue colaborando en RCN, a Julio Sánchez Cristo de la W de Colombia, igual que a Gerardo Reyes, prestigioso colega investigador colombiano de la redacción de El Nuevo Herald y Univisión. Seguro que a ellos, como buenos colombianos, no les caerá bien saber que una empresa de su país actúe como lo está haciendo EEH, que por sus hechos no prestigia a Colombia y deja en mal predicado al sector empresarial colombiano, que seguro no avalará ni consentirá este proceder de EEH.

De la embajada colombiana en Honduras no podemos decir nada porque es casi seguro que no ignoran lo que hace EEH contra los hondureños, pero como el papel de las embajadas es proteger a las empresas de su país, a lo mejor no les parece malo que EEH haga un gran negocio a costillas de los hondureños, porque seguro que no es poco lo que deben aportarle al fisco colombiano.

Paramos aquí, y como dijimos al principio, nos referimos a EEH por última vez en este espacio editorial. Si hay alguien que quiera parar esta injusticia embadurnada de corrupción, que dé un paso al frente y actúe, que no se quede en palabras porque cuando las instituciones y los demás que deben hacerlo no lo hacen, la vindicta pública pasa factura, sobre todo en tiempo de elecciones.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 20 de marzo de 2020.

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