Un Estado de derecho que funciona

diciembre 19, 2016

El momento político que vivimos puede que a algunos en Honduras le produzca apremio, porque para ellos es elemental tener la oportunidad de subir al poder, lo cual en Democracia es normal, porque se trata de que todos tienen derecho de presidir los destinos del país, aun aquellos que de antemano con suficiente nitidez reconocen que su proyecto no es democrático y que responden a intereses internacionales de orden ideológico. Sin embargo el panorama hondureño no es tan perturbador como en otros países, porque tenemos en Honduras un proceder institucional que está vigilando la evolución nacional, que evidentemente tiene reproches de ciertos sectores, pero específicamente nadie puede dudar que en Honduras las instituciones están funcionando. Y están funcionando en armonía conforme a sus atribuciones legales, para que el proceso democrático se desenvuelva con la debida eficiencia.

Los desajustes que se reclaman son más de orden político, porque estamos viviendo un período electoral en el que se avecinan las elecciones primarias en marzo próximo y las elecciones generales de noviembre 2017, y no hay año electoral, que no esté plagado de reclamos, lo cual sucede en todos los países del mundo. Lo acabamos de ver en las recientes elecciones en EEUU en la más encarnizada campaña electoral que, aunque ya se conocen los resultados y el ganador, todavía queda una secuela que nunca antes se había visto en el escenario norteamericano.



Lo que los políticos tradicionales y los no tradicionales tienen que tener en cuenta es que se hace imperativo que todas las personas que militan en un partido y que manifiestan su aspiración es que los tiempos han cambiado y hay una nueva forma de  entender la política y de ponerla en práctica. Los países cada vez exigen que los políticos tengan claridad sobre la línea estratégica que deben seguir si quieren que Honduras tenga seguimiento y sostenibilidad a todas aquellas obras y programas que tienen propósitos de desarrollo, independientemente de quien tenga su cargo la administración del gobierno.

El gobierno de Hernández Alvarado tiene un norte bien definido, su gestión es ampliamente reconocida en el ámbito internacional, no procede que se hable en este año electoral de desconocer la obra del gobierno que apunta al desarrollo. Si los políticos opositores creen que ganarán las elecciones destruyendo la obra del actual gobierno, se equivocan de cabo a rabo, porque como venimos repitiendo hasta la saciedad, el pueblo hoy está más informado que nunca y sabe lo que se está haciendo,  como no ignora lo que se deja de hacer o se hace mal, y en este punto los políticos opositores que tienen más de dos dedos de frente entenderán que la población hondureña ya no trabaja bajo el argumento del engaño.

La otra situación es que, los políticos no pueden seguir agrediendo a instituciones de alta responsabilidad como la Sala Constitucional y al Poder Judicial en general, porque es una incongruencia de marca mayor que quienes aspiran a dirigir la nación se atrevan, más que  cuestionar a una institución, a agredirla siguiendo el patrón de los populistas, radicales y anarquistas, que por desgracia nos llegaron después del infeliz incidente político del 2009. Con las instituciones se puede disentir, pero nunca agredirla verbalmente bajo la cultura inmoral que se empezó a practicar en nuestro país por los sectores radicales a partir del 2009.

Hay que permitir que toda la institucionalidad del país funcione y la sala constitucional del Poder judicial es una parte importante de la institucionalidad, que no debe permitir que se le llegue a calumniar por fallos en que se pronuncia observando las normas legales. Entre los políticos adversarios se pueden intercambiar opiniones y hasta disentir en puntos de vista, porque estamos en un estado de Derecho, pero sin caer en la agresión verbal como hemos estado oyendo a dirigentes de Libre, Pac y alguno que otro Liberal.

En ningún país se permite que haya agresiones verbales contra los magistrados del Poder Judicial, excepto en aquellos países donde el populismo adquiere dimensiones influyentes y su proceder se vuelve una conducta burlesca y hasta intimidatoria contra el estamento legal. Recordamos que en el 2009 Manuel Zelaya decía que la constitución estaba preñada por tanta violaciones, pero bien que hoy apelan a esa noble constitución para buscar imponer sus puntos de vista. Esta es la forma de proceder de los radicales populistas. Y también de los anarquistas.

Los ciudadanos que exigimos el buen funcionamiento del Estado de Derecho no debemos permitir ni mucho menos apoyar las agresiones contra las instituciones, que, como la sala constitucional y el poder judicial, son columnas claves para que la democracia funcione y Honduras pueda avanzar hacia el desarrollo, venciendo los atrincheramientos políticos. No debemos permitir bajo ningún punto que los enemigos de la democracia intenten socavar A INSTITUCIONES CLAVES  como es la Sala Constitucional y el Poder Judicial en general. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 19 de diciembre de 2016.

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