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Durmiendo con el enemigo

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Los temblores y los terremotos son los eventos naturales que hacen sentir un miedo irracional a las personas, y de los temores que nos marcan para toda la vida es el que experimentamos cuando sentimos que todo lo que está a nuestro alrededor se sacude, y uno mismo siente que se bambolea al ritmo del sismo. Desde hace mucho tiempo venimos escuchando una teoría falsa que dice, que como en Honduras no hay volcanes, no tenemos que temer a un terremoto. Y nada más falso porque los expertos nos han explicado con base científica que Honduras está en una zona geográficamente sísmica y como tal en el momento menos pensado podemos tener los efectos de un temblor o un sismo.

El de anoche tuvo una intensidad de 7.6 grados en la escala de Ritcher, que equivale a la potencia de un terremoto, afortunadamente su epicentro se registró a larga distancia, como para que la intensidad del movimiento sísmico no nos hiciera el daño que normalmente produce un temblor fuerte. No sabemos cuántos compatriotas sintieron el temblor, puede que muchos ni siquiera se percataron del evento, pero los que estábamos despiertos, porque era una hora temprana en la noche, pudimos percibir el efecto intenso, cuando escuchamos el clásico sonido de un sismo en las puertas, ventanas y techos, y las consecuencias perceptibles como la vibración observada en las lámparas que penden del techo a través de una cadena a manera de péndulo.

Un temblor siempre atemoriza, por eso está entre los hechos que más asustan, porque lo primero que se nos viene a la mente es que podemos morir aplastados o perder a seres queridos si hay derrumbes donde vivimos. Y este es un miedo natural del cual no tenemos que avergonzarnos, porque responde al instinto de supervivencia que nos caracteriza a los seres humanos. Lo que nos toca a los hondureños es comprender que nuestro país está ubicado en una zona sísmicamente activa, y que con los cambios que experimenta el planeta por el abuso irracional que hacemos los habitantes, cada vez estaremos expuestos a sentir más temblores, eso es lo que dicen varios expertos de diferentes países.

De allí procede el nuevo término denominado “tremofobia” o miedo a los temblores, cuando las personas experimentan estados de ansiedad excesiva e irracional por el temor a los movimientos telúricos, a tal grado que puede provocar crisis de angustia que hasta puede causar la muerte. Y frente a esta nueva realidad geográfica y geológica, los hondureños tendremos que educarnos más para saber enfrentar la situación cuando se produce un temblor de baja intensidad o un sismo o terremoto de varios grados con capacidad de hacer mucho daño.

Un especialista mexicano de la psicología, el Dr. Jorge Alvarez, explicaba después de los últimos terremotos ocurridos en México, que entre un 50 y 60 por ciento de la población de aquel país se ha preparado para responder de manera equilibrada y controlar su estado emocional, lo que les permite afrontar la situación con calma y tener más posibilidades de sobrevivir. Los que se no preparan, les tomará más tiempo hacer frente a la situación y, por lo tanto, tendrán menos posibilidades de sobrevivir en caso de un terremoto de gran intensidad. Entonces, para saber enfrentar la tremofobia o temor a los temblores y los efectos de un sismo, llegado el caso, solo queda el camino de educarnos por si se presenta el evento.

Aquí en Honduras, además, hay terremotos de dos patas, que también hay que tenerles miedo por todas las barrabasadas que hacen en nombre del país, con capacidad para incendiar lo que encuentran a su paso, inflamando con fuego las entradas y salidas de las ciudades, impidiendo que la gente que trabaja se movilice a realizar sus actividades, causando efectos destructivos en la economía. Estos terremotos humanos infunden otra clase de fobia, que es el rechazo que les manifiestan los pobladores cada vez que se convierten en obstructores de la libre circulación.

Con ambos terremotos tenemos que acostumbrarnos a sobrevivir, nada más que los terremotos naturales no sabemos en que momento los vamos a experimentar y si se producen en la noche, más preparación debemos aprender para no ser víctimas del terror. Estando en una zona sísmica como es el istmo centroamericano, debemos hacernos la idea que cada noche debemos prepararnos para dormir con el enemigo natural.

En cambio los terremotos de dos patas, que son los políticos obcecados en asumir el poder a costa de incendiar el país, intimidando a los ciudadanos, son más fáciles de enfrentar y de vencer, porque contra ellos están las instituciones, el gobierno y todas las autoridades, y todos los demás ciudadanos, es decir todo el Estado, porque el Estado somos todos. Y  casi todos queremos vivir en democracia y no en un infierno tipo venezolano.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 10 de enero de 2018.