¿Dónde está la justicia social?

junio 11, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

A muchas personas que militan en la izquierda les gusta presumir que son progresistas y que lo demuestran con la justicia social que practican y respaldan, pero en los hechos no lo demuestran, porque cuando hacen acciones para hacer justicia lo que practican es la injusticia contra las personas que dicen defender. El movimiento del Colegio Médico se ha desarrollado usando una plataforma que dice defender la salud y la educación de la población, por lo menos así lo plantearon los dirigentes gremiales del Colegio desde el principio, exigiendo al gobierno la derogatoria de dos decretos gubernamentales, que el gobierno accedió a derogar.



Sin embargo, habiendo sido derogados los decretos, la dirigencia del Colegio Médico triplicó su disconformidad y sin argumentos razonables que le respalden ha seguido atizando los paros, en desmedro de los miles de compatriotas que sufren la penalidad más injusta de parte de la dirigencia de los médicos, al verse imposibilitados de recibir la atención en los hospitales. Por coincidencia, esta semana vimos un reportaje en un diario salvadoreño, que muestra los reclamos de los médicos de aquel país, para que el gobierno atienda las necesidades del Hospital Rosales, el principal hospital de El Salvador, sin paralizar sus labores y sin dejar de atender a los pacientes.

Hemos visto que todas las marchas convocadas por el Colegio Médico están respaldadas por las organizaciones de izquierda, por lo cual asumimos que la dirigencia de los médicos se identifica con este sector político que sustituye todos los conceptos de reivindicación social por determinados objetivos que se distancian de la justicia social porque su fin es alcanzar el poder. No se puede hablar de una lucha justa en favor de la salud de la población, cuando se ejecutan acciones que afectan la salud de los hondureños más humildes, que son los recurrentes de atención en los hospitales públicos.

El planteamiento del Colegio Médico fue respondido en forma satisfactoria por el gobierno, los decretos PCM fueron derogados, por lo tanto, los médicos están obligados a sentarse a la mesa de diálogo para comenzar con la estructuración de un nuevo sistema de salud. Rechazar de plano la apertura ofrecida por el gobierno para mantenerse en una lucha que a todas luces tiene un determinado color político, hace ver mal al gremio médico, y obliga al gobierno a que aplique los mecanismos legales para restaurar la normalidad en el sistema de salud. Porque, como autoridad, el gobierno central no puede dejar a la deriva que un sector gremial en forma antojadiza y caprichosa quiera imponer sus antojos políticos por encima de sus obligaciones con la salud de los hondureños.

El sistema de salud no está bien y eso lo sabe la sociedad hondureña, es una situación que antecede al actual gobierno, pero es en este tiempo cuando se presenta la mejor oportunidad para que todos los sectores del ramo, incluyendo a las autoridades de Salud Pública y el gremio médico, se sienten a diseñar un sistema de sanidad pública, que ante todo sea eficiente. El Colegio Médico tiene la mejor oportunidad de presentar su planteamiento para lograr ese objetivo, igual que las autoridades de Salud deberán hacer lo propio, para que, de ambas ofertas se pueda elaborar el mejor esquema de atención médica para nuestra población hondureña.

En eso radica el deseo de progreso, innovación, educación y justicia social, que un sector bien intencionado quiera proponer como solución a un problema que amerita ser tratado con la mayor prioridad como es la salud de la población.

Pero no es con huelgas que agravan la situación de los hospitales como se solucionará el problema del sector Salud, con los paros en los hospitales el que sufre es el ciudadano humilde que viene desde lugares distantes a buscar atención médica a los centros hospitalarios, y su desgracias de salud empeoran cuando pierde la cita que le habían programados meses atrás, y el deterioro de su salud no lo podrá recuperar mientras perdure la intransigencia de los médicos, que ya demostraron que no batallan por una causa social sino por objetivos políticos.

Porque, en la medida que se dejan “ennavajar” por un partido político que grita a los cuatro vientos que su bandera es la insurrección, los médicos pierden la calidad humana al incorporarse a la astracanada populista que se burla de la justicia social, al despreciar a la población más humilde que es la que más urge de la atención en los hospitales públicos.

Al haber derogado los decretos PCM, el gobierno le abrió las puertas del diálogo al gremio médico para comenzar a diseñar un nuevo sistema de salud. El Colegio Médico quedaría muy mal parado ante la población hondureña, si se obstina en rechazar una magnífica oportunidad para crear el eficiente sistema de Salud Pública que anhela nuestra población.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 11 de junio de 2019.