Doble rasero

mayo 14, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Uno de los rasgos que caracteriza estos tiempos que nos ha tocado vivir en Honduras es la doble vara de medir. Casi todos los sectores del país al momento de pedir y exigir que el Estado a través del gobierno les cumpla sus exigencias, se olvidan que han dejado de cumplir su parte, unos porque trabajan menos y otros, que no son menos, que se dedican a torpedear el trabajo que demanda la población y la juventud, hablando de salud y educación. Por supuesto que hay muchas excepciones que hemos podido comprobar y que se acreditan la calidad de “honorables”, porque entre atender las convocatorias a los paros y cumplir con sus obligaciones, han desoído a sus dirigentes y han trabajado en sus escuelas y hospitales.



Es decir, todavía hay muchos hondureños que no caen en la práctica del doble rasero, que es practicado con lujo de inmoralidad por personas que exigen y demandan del Estado, pero que no son fieles al momento de devolver con trabajo la remuneración que reciben. Y cuando nos referimos al Estado y no específicamente al gobierno, es porque los salarios de todos los servidores públicos, sean maestros, o médicos, o cualquier profesional, son pagados en gran medida con nuestros impuestos que pagamos religiosamente en nuestra condición de contribuyentes.

Creemos que ha llegado el momento que los ciudadanos y los empresarios que nos esforzamos en pagar nuestros impuestos, alcemos nuestra voz para exigirles a todos los asalariados del sector público, que cumplan con sus obligaciones. El gobierno les paga, pero en el fondo somos los contribuyentes los que sostenemos a ambos, tanto al gobierno como a los empleados públicos. Los contribuyentes somos los que tenemos la mayor capacidad moral para demandar que el gobierno trabaje más, que gobierne mejor y que exija a todos los servidores públicos que trabajen las jornadas completas, y a los que se ausenten sin causa justificada, les  sean deducidos los días no trabajados.

Honduras no podrá salir adelante con el factor del engaño, usado por muchos sectores como un paradigma cuando hacen sus presiones, y el gobierno no puede estar haciendo promesas solo para unos pocos, porque esto le acarrearía la gran irresponsabilidad de pretender gobernar cometiendo el error de prometerles a unos, mañanas radiantes, mientras otros quedarían con los pies descubiertos, porque la cobija presupuestaria no sobra, ni siquiera ajusta para cubrir a todos los que viven exigiendo.

El Colegio Médico, cuya presidenta Suyapa Figueroa ya se destapó la careta admitiendo su militancia política en LIBRE, debería replantearse para aparecer, no como un apéndice del Partido LIBRE, sino como un gremio responsable, porque la forma de conducirse, ha estado alejada del liderazgo gremial y sin ambages ni tapujos, la directiva del colegio se ha lucido como cualquier organización de la izquierda recalcitrante. Esto ha obligado a un nutrido grupo de médicos, que no comparten la posición política de la directiva del Colegio, especialmente de su presidenta Suyapa Figueroa, a oponerse a su voluntad de usar la organización como una punta de lanza para presionar y atacar al gobierno, siguiendo la línea del Partido LIBRE.

El Colegio Médico bien podría usar otro modelo de presión que no sea el de abandonar sus labores mermando las atenciones de salud a los hondureños, pero deben de dejar de ser gatos pardos, diciendo que van a los paros de los hospitales para favorecer al pueblo. Esto es lo que en el viejo castellano se llamaba “gatopardismo”, la mala actitud de negarse a hacer las tareas y cumplir con las obligaciones, pero sin dejar de percibir la remuneración mensual.

Las personas de izquierda son muy dadas a esta práctica, pasan buscándole tres pies al gato para encontrar todas las cosas negativas del gobierno y de todos los demás, pero ignoran a propósito sus propias fallas, y es muy grande su falta de compromiso con las tareas que deben hacer y por las cuales son asalariados públicos, pagados con los dineros que el gobierno percibe con el pago de nuestros impuestos.

Todos los hondureños que tributamos religiosamente, debemos salir del silencio y hacer valer nuestra voz de protesta, tanto frente al gobierno como frente a los que tienen por oficio vivir reclamando. Al gobierno hay que exigirle que cambie algunas situaciones que, vienen de mal en peor desde hace mucho tiempo. Y a los que son parte de los viejos sistemas, nos referimos a salud y educación, de los cuales viven muy cómodamente y se obstinan en mantener, porque el statu quo les favorece, les recordamos que Honduras requiere cambios y transformación. En efecto, hay que cambiar todo, pero para que todo cambie, no para seguir anquilosados solo porque a los gremios les favorece.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 15 de mayo de 2019.