Distorsiones y expectativas ficticias

febrero 9, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Es una verdad axiomáticamente reconocida por todos los países que el calendario de vacunación no se podrá cumplir en ninguna parte del mundo, ni en EEUU, ni en Europa, ni en África, mucho menos en Honduras. Por mucho dinero que tengan los países desarrollados el asunto es de capacidad de producción de los laboratorios que, aunque estén metidos en una audaz carrera de producción, no les será posible satisfacer las demandas de la vacuna, porque el meollo del atraso lo representa las materias primas que requieren las diferentes fórmulas que aunque las ordenen no hay forma de producirlas en la dimensión que se demandan. En los últimos 80 años o quizás más, el mundo no había enfrentado una pandemia como el coronavirus COVID-19, por lo que, a quienes sorprendió primero la pandemia fue a los laboratorios que no estaban preparados para echar a andar su maquinaria de producción para fabricar tantas vacunas sean necesarias si el planeta lo poblamos más de 8 mil millones de seres humanos.



Pero los problemas no son solamente de producción, son también por la especulación de precios que crea un atasco de padre y señor mío, porque en el fondo la carrera que tienen los laboratorios por sacar la vacuna más efectiva y eficiente no es por salvaguardar a la humanidad sino el purito interés del negocio, porque los laboratorios son gigantescas empresas mercantiles que ganan mucho dinero con las enfermedades que atacan a la humanidad. Su negocio debería centrarse en atisbar los nuevos virus que aparecerán en el futuro según ha pronosticado Bill Gates, pero no lo pueden hacer porque las peligrosas especulaciones no tardarían en acusarlos como los creadores de esos virus.

Fíjese bien el público, cómo es este asunto de las pandemias, los laboratorios y las vacunas, son los árbitros de un gran juego entre las enfermedades, los  que se enferman y los que aprovechan ambas cosas para hacer negocios y de los buenos. Decir la verdad es parte de la obligación moral de los medios de comunicación y en este caso el deber moral que tenemos los medios es decirle al público que no es conveniente estar creando expectativas falsas sobre la llegada de la vacuna. Ni EEUU, ni los países europeos que son potencias desarrolladas con los recursos suficientes para comprar todas las vacunas que necesiten, podrán cumplir un calendario, tampoco lo podremos hacer los países como el nuestro que estamos supeditados a recibir una parte de la vacuna en carácter de donación para luego ver cómo se puede comprar el resto. La verdad cruda es que en Honduras no habrá vacunación colectiva sino que tendremos la inmunización por partes, según los laboratorios nos vayan enviando las cantidades que no les representen un problema para cumplirles a los países desarrollados.

Es tiempo de ser sinceros, tanto para las autoridades como para los que hacen oposición, que hacen muy mal en jugar al enredo en la pandemia, distorsionando todas las noticias que tienen que ver con la vacuna. Por ejemplo la misión de la ONU ha desmentido varias falsedades propaladas por distinguidos profesionales de la salud que no ocultan su interés político por querer hacer ver mal al gobierno, diciendo que un laboratorio no le facilitará la vacuna a Honduras por culpa de que se han estado dando cifras falsas. Esto es una especulación echada a rodar con mucha mala fe porque las cifras de contagiados y fallecidos en nuestro país son supervisadas por la representación de la OPS y la OMS en Honduras que no estarían dispuestas a apañar datos falsos. Nicaragua es el país que ha ocultado sus cifras reales de la pandemia poniendo en peligro a su conglomerado médico y de enfermeras, en cambio Honduras puede haber ofrecido datos errados pero no tergiversados en forma intencional.

Nada sacaría el gobierno hondureño con manipular cifras cuando la realidad está en los hospitales, en los triajes. La prueba de que las autoridades hondureñas en ningún momento ocultaron o falsearon cifras de contagiados y fallecidos es que al ir aumentando la demanda de atención en los hospitales se instalaron triajes suficientes en todas las ciudades, lo cual fue la admisión en forma diáfana que el contagio venía creciendo en forma alarmante y había que ensanchar las instalaciones de atención que ya no era posible proporcionar en las salas hospitalarias, por lo que el papel de los triajes ha sido un auxiliar inconmensurable que ha permitido salvar centenares de vidas de hondureños.

Como no es nada bueno para Honduras las especulaciones que echan a rodar elementos políticos de oposición con festinadas intenciones políticas, por el prurito de ganar notoriedad en este año electoral al decir que Pfizer nos priva de su vacuna porque las autoridades hondureñas falsean las cifras, tampoco es bueno crear expectativas ficticias sobre la llegada de la vacuna cuando universalmente se sabe que nadie podrá cumplir con el calendario de vacunación, ni los laboratorios ni los gobiernos. Resulta una falacia atroz desprestigiar a las autoridades centrales echándoles la culpa por no comprar a tiempo la vacuna, como es muy antipático vender euforia sin respaldo anunciando la llegada de la vacuna en un tiempo que no se podrá cumplir.

Entonces, lo más urgente en este momento es centrarse en las medidas de contención de las virulentas nuevas cepas, inglesa y sudafricana, que tienen temblando a todos los seres humanos, al informar la OMS que ambas cepas tienen capacidad de sobrepasar la efectividad de las vacunas. Entonces no debe quedar tiempo para hacernos daños, mejor dediquémonos a tener el máximo de cuidado para evitar el contagio.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 9 de febrero de 2021.

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