Distanciamiento físico y no social

agosto 3, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Estos primeros cinco días de reactivación de la economía, en su primera fase, es una especie de prueba de fuego para los habitantes de la capital y del Valle de Sula, que nos sirve para demostrarnos qué tan capaces somos de cumplir las tres reglas sanitarias de las que se han valido Nueva Zelanda, Taiwán, Paraguay y Uruguay para frenar la propagación del coronavirus. Será hasta dentro de dos semanas cuando podremos ver, una vez transcurrido el período de incubación del virus, si las cifras que registre SINAGER mantienen la tendencia a disminuir el contagio o por el contrario se incrementan, si resulta esto último será una señal inequívoca que nuestra gente no actuó en forma disciplinada. Desde ahora hacemos la rogativa de que el comportamiento de los hondureños haya respondido a los llamados que hacemos constantemente para acatar las medidas fundamentales para evitar el contagio. Esperemos entonces los próximos días hasta cumplirse el período de dos semanas, en que las autoridades de salud al leer las pruebas practicadas revelen si tenemos más o menos resultados positivos que antes.



Mientras tanto, si bien definir conceptos atinentes a la pandemia no es algo tan urgente, en lo personal me pica la lengua por aclarar un par de errores de los muchos que ha cometido la infortunada OMS, que desde un principio ha tenido un mal manejo de la pandemia, desde que el director de este organismo en forma necia y absurda insistía en que la mascarilla no era indispensable, para terminar cambiando el chip, pidiendo al mundo entero que todos se pongan la mascarilla. Hay dos errores de la OMS en el manejo semántico del idioma, al hablar de la COVID y no del COVID como es lo correcto y referirse al distanciamiento social entre las personas en lugar del distanciamiento físico, que es lo que debe prevalecer para evitar el contagio.

He consultado con colegas del diario ABC de Madrid, comenzando por su director Bieito Rubido, que desde un principio en todos sus escritos da el tratamiento correcto al nombre del virus, como el COVID-19, que si bien es una pandemia, pero causada por el virus denominado COVID-19, y siendo que el virus es un elemento del género masculino el nombre correcto de esta pandemia, que es el nombre genérico, es el COVID-19 y no la COVID como equivocadamente se le llama algunas veces. Tuve el cuidado de leer los editoriales del ABC de Madrid desde abril hasta hoy, y el tratamiento nominal de la pandemia siempre ha sido el de COVID-19, en ningún momento se le ha llamado «la COVID-19». También consulté con Juan Pablo Colmenarejo, otro destacado columnista del ABC, quien en todo momento trata al virus como el COVID-19, nunca por el femenino «la COVID-19». Jesús Lillo que es otro distinguido columnista del mismo periódico ABC es afirmativo al sostener que el nombre correcto de la pandemia es «el COVID-19», coincidiendo que se trata de un virus que está en el contexto del género masculino. Si nos referimos a la pandemia como tal es correcto decir la pandemia, pero si nos referimos específicamente al virus, la denominación correcta es «el COVID-19». Al parecer, algunos ilustres académicos han caído en el enredo de la OMS y le llaman indistintamente «la pandemia y «la COVID-19», pero en lo particular siempre me ha chocado que desde la misma entidad hay una tendencia a anarquizar el idioma.

El otro concepto retorcido por la OMS es el distanciamiento social, que como tal es erróneo en lo absoluto, porque lo que debemos mantener las personas en esta pandemia es «distanciamiento físico» siendo que lo que se requiere es mantenernos a dos metros de distancia de otras personas, distancia que permite evitar recibir el virus salido en un estornudo, o en una partícula de saliva cuando se habla en voz alta. En mi criterio personal, el distanciamiento social es el que nos separa de las personas por alguna razón más amplia que la del contagio, o porque nos enemistamos, pero no tenemos porqué distanciarnos socialmente de aquellos que gozan de nuestro afecto, porque con ellos gracias a la tecnología, hoy estamos más cerca socialmente que nunca. Y hasta en el teletrabajo, hoy entrevistamos a personajes en EEUU, en Europa, en Asia, en África, en Oceanía, donde quiera que estén. Los avances tecnológicos derrotaron a la distancia física pero nos acercaron socialmente a las personas. Hoy converso con mis familiares en EEUU a cada momento, y entrevisto a personalidades en todo el mundo por Zoom.

Entonces, lo que debemos guardar de otras personas, como regla sanitaria, es distancia física, mantenernos a dos o tres metros respecto al otro para evitar una posibilidad de contagio. El no darnos la mano, besarnos en la mejilla o abrazarnos no es distanciamiento social, porque virtualmente a través del Skype o el Zoom hoy estamos socialmente más vinculados y más cerca uno de otro. Entonces discrepo totalmente con la OMS que, igual que otros errores que ha cometido desde que el señor Thedros prohibía el uso de las mascarillas, tergiversa los conceptos porque se ve que estos tíos de la OMS saben muchísimo de disfrutar los privilegios de una burocracia millonaria, pero no saben ni jota  del tratamiento semántico de los conceptos.

En alguna gente esto podría parecer peregrino, pero tergiversar la tarea fundamental de tratar correctamente algo tan delicado como es una pandemia es el comienzo para determinar el cuerpo social de un virus que hoy tiene acorralado al mundo entero. ¿Cuántas personas resultarán contagiadas en el mundo por el COVID-19 por no haber guardado la distancia física? ¿Cuántas empresas cerrarán como consecuencia de esta pandemia? ¿Cuántas personas perderán sus empleos por causa de esta pandemia provocada por el virus del COVID-19? ¿Cuantas empresas cerrarán en todo este tiempo que la pandemia seguirá propagándose mientras las personas no nos concienciemos en algo fundamental como es mantener al distanciamiento físico respecto de otras personas? ¿Cuánto más pobres nos volveremos los hondureños y cuánta más gente se va a morir por la inconciencia de no usar la mascarilla, no guardar la distancia física de dos metros respecto a otras personas y la negligencia de no lavarnos las manos con jabón y agua, y desinfectarnos con alcohol gel con la mayor frecuencia?

¿Se fijan? Esto de saber o no saber usar los términos correctos para referirse a un elemento masculino como es el virus, y no distinguir entre distanciamiento social y distanciamiento físico, equivale a saber o no saber cuánta sangre humana y cuanta sangre social quedará en el camino cuando nuestro país pueda proclamar que ha aplanado la curva del virus, que en buen romance significa haber logrado reducir el tamaño del contagio entre los hondureños. La importancia de saber distinguir entre lo que es una cosa de otra, es como decían los ancianos, cuando alguien los quería confundir con los entreveros del idioma: “no es lo mismo Chana que Juana”.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 3 de agosto de 2020.

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