Widget Image

Diálogo con igualdad

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El reclamo de los partidos minoritarios a ocupar un espacio en el diálogo político es un asunto de derecho, que ha recibido la comprensión de los facilitadores de la ONU, que acuerpan la petición de las fuerzas políticas menores del país, que aunque no tienen una gran membresía, su participación en la vida democrática es determinante para garantizar el funcionamiento pluralista de nuestra sociedad. El diálogo no es un festín de dos o tres partidos, de los cuales hay uno que se opone con cierta ferocidad a que los partidos minoritarios participen en el diálogo.

Hablar de manera peyorativa contra el PAC, Alianza Patriótica y demás, y con un desdén discriminativo decir que por pequeños y por sus resultados en las últimas elecciones no deben tener vela en el entierro, es dar por sentado que el diálogo es un sitial reservado únicamente para los que tuvieron una alta cuota de participación electoral, una idea completamente aberrada, porque ignoran que, como plataforma de concertación, el diálogo es un plató donde deben haber asientos para todas las fuerzas políticas del país, en el que únicamente los tozudos mentales se quedarán fuera por su propia autoexclusión.

El caso de LIBRE, cuyo líder Manuel Zelaya, ha rechazado de manera olímpica su participación en el diálogo es comprensible, por el hecho de que la izquierda ultramontana no distingue entre igualdad y legalidad. Esa izquierda turbulenta le rehuye al diálogo donde participan los sectores democráticos, porque llegado el momento en que la gran mayoría de participantes decidan adoptar acuerdos para lograr soluciones en el contexto electoral, perderían su argumento más valioso que es el de oponerse a todo para crear el clima favorable al conflicto y al caos.

Sin embargo, las fuerzas minoritarias políticas tienen el más perfecto de los derechos a que se les incluya en el diálogo político nacional, porque como en todo acto trascendental de la vida pública también las minorías cuentan, y cuando hablamos de contar, es que por muy poca membresía que respalden sus ideas, son ciudadanos hondureños que tienen su manera de pensar y la mejor forma de respetársela es no excluirlos de los foros oficiales y no oficiales.

¿Qué de cívico tiene una oposición tan férrea como cerrada de negarle la participación a las minorías políticas? Una oposición de esta naturaleza es un muro contra la convivencia, es la más desnaturalizada expresión antipolítica que embadurna la igualdad de la que tanto pregonan los sectores que dicen morirse por combatir la corrupción, porque al incurrir en este cerrojo mental cometen una falta gravísima como es negarle el derecho a los sectores que legítimamente tienen ganado el espacio para hacerse sentir en las audiencias de un foro político como resulta ser el diálogo nacional.

Los que desconocen los principios de la teoría política es obvio que ignoran la importancia de las minorías políticas, mismas que tienen una trascendencia en los nuevos escenarios políticos, llegado el momento crucial de las alianzas, y quien sabe si de repente a uno de los más complejos y complicados episodios como es la segunda vuelta electoral, que por las experiencias que vemos en diferentes países donde existe como solución, arroja gobiernos que son auténticos menjurjes, donde la gobernanza queda como un azahar.

Las democracias más sólidas son aquellas en las que el partido que obtiene la mayoría electoral es el que asume la conducción del gobierno, quedándole la oportunidad de formar un gobierno de integración, como ha sucedido en la democracia hondureña en varias ocasiones. Los gobiernos que presidieron José Azcona y Carlos Flores fueron un testimonio de gobiernos de integración, donde hubo funcionarios de otros partidos que hicieron un buen papel.

Pero como estamos inmersos en un tiempo donde el país se está moviendo entre demócratas y sectores proclives a la anarquía, es posible que una de las reformas electorales que se discuta sea la segunda vuelta. Llegado ese momento, las minorías políticas no solo tienen el derecho a participar sino que son necesarias para equilibrar los procesos, y aunque a veces esas minorías son las que al incorporarse conforman los llamados “gobiernos menjurjes”, con su presencia logran conformar un abanico representativo de la participación de la sociedad.

Todo depende de la mentalidad con que actúen los líderes de esos sectores, pero por lo que vemos en los actuales momentos en las minorías políticas hondureñas hay líderes que tienen un espíritu patriótico que ha estado a prueba en los recientes momentos cruciales que enfrentó nuestro país. Visto lo anterior, respaldamos a los facilitadores de la ONU, por su acierto de propiciar la inclusión de las minorías políticas en el diálogo nacional.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 10 de septiembre de 2018.