Diálogo con 169 consensos

diciembre 12, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El diálogo político moderado por el delegado de la ONU, señor Igor Garafulic, ha finalizado con 169 consensos, que no es poca cosa en Honduras, en un clima caldeado por los encontronazos, que daba la sensación que los políticos hondureño de esta era no eran capaces siquiera de sentarse en una mesa de conversación para hablar sobre un futuro de soluciones para Honduras, que es el objetivo de un encuentro entre personas civilizadas. Las primeras reuniones le han de haber puesto los pelos de punta a Garafulic, que de no ser por la capacidad que demuestra como todo un experto en resolver conflictos, hubiera pensado que estaba en un país poblado por políticos “canibalescos”.



Eliminar las barreras entre los participantes al diálogo no fue tarea fácil para Garafulic, lograr 169 consensos ha sido un avance grandioso, y con el solo hecho de hacer prevalecer un clima de concordia y libertad en ese concierto de sujetos que creen tener la verdad en el puño de su mano, es merecedor de un reconocimiento a una tarea que ha resultado titánica, porque establecer un diálogo entre políticos intransigentes, ni más ni menos es como cumplir la tarea más inverosímil que resultaría pacificar a una manada de rinocerontes metidos dentro de una jaula.

El hecho de que se lograron 169 consensos es producto de las pláticas y acuerdos en diversos puntos del acontecer político, y que no se pudieran poner de acuerdo en dos temas calientes, como la amnistía y la reelección, es comprensible, porque son dos asuntos que deben debatirse en el marco de las normas constitucionales, por la relevancia jurídica que implican. El primero, la reelección, es el nudo gordiano que no termina de desatarse, a pesar de que en lo material la reelección se hizo realidad en el momento que el TSE convocó a elecciones y ninguno de los partidos de oposición se opuso a la inscripción del candidato nacionalista JOH. Si en el momento en que el TSE convocó a elecciones, los partidos de oposición hubieran rechazado la convocatoria por la inscripción de JOH, el Tribunal hubiera tenido que replantear la convocatoria, hasta tanto el PN no cambiara al candidato. Pero los opositores no lo hicieron, más bien barajaron sus posibilidades creyeron que la reelección de JOH les favorecía y que, al haber un rechazo a su reelección, el triunfo del candidato de la Alianza o del Partido Liberal, estaba asegurado para cualquiera de los dos. Cálculos mal elaborados porque el PN con su maquinaria electoral conjuntó todo su censo y llevó a votar hasta el último cachureco.

Toca ahora regular la reelección, cosa que resultaba imposible en el marco del diálogo, porque implica modificar la Constitución y eso solo puede hacerse en el seno del Congreso Nacional, por medio de las salidas que ofrece el texto constitucional. Como parece un imposible cohesionar una mayoría calificada para aprobar la regulación en el Congreso, todo parece indicar que la solución está en una consulta para que sea el pueblo el que se pronuncie en qué forma debe regularse la reelección presidencial.

Este es un asunto de trámite verdaderamente democrático, porque si nos comparamos a Venezuela, Nicaragua y Cuba, en los tres países la reelección dejó de ser un mito porque en todos ellos lo que hay son regímenes totalitarios a perpetuidad. Y algo peor, en Bolivia, Evo Morales se ha saltado la cerca, porque no obstante haber convocado a un referéndum para que los bolivianos se expresaran si aprobaban o no un nuevo período presidencial, y siendo el resultado negativo para Evo, este se pasó por el arco del triunfo la decisión adversa del pueblo boliviano y va por otra reelección.

Aquí toda esa candencia política fue superada en el momento que los políticos hondureños aceptaron la invitación del delegado de la ONU, Igor Garafulic, para sentarse en una mesa de diálogo, en la que ha brotado al final un cúmulo de esperanzas, por el solo hecho de que elementos tan disímiles por sus intereses encontrados decidieran apostar por la concordia, lo que se logra únicamente a través de un diálogo sostenido donde van surgiendo las soluciones a los conflictos.

El asunto de la amnistía es muy delicado, porque quienes la invocan para beneficiar a sujetos que cometieron hechos criminales como saquear y quemar negocios y comercios y atentar contra la propiedad privada, se convierten en cómplices y protectores de autores de acciones delictivas y criminales. Es vergonzoso que partidos políticos tomen como bandera la defensa de individuos que han cometido hechos delictivos criminales, que no pueden ser calificados como acciones políticas.

Será el Congreso Nacional, el primer poder del Estado, que ostenta la representatividad nacional, el que deberá asumir la responsabilidad histórica de acuerdo a la ley, lo que procede en ambos casos, conforme lo establecido en la Constitución de la República, que es el gran instrumento que señala las salidas a los conflictos para procurar que Honduras vuelva a la senda de la concordia.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 12 de diciembre de 2018.

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