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turismo y devocion

Devoción y turismo

Tegucigalpa, Honduras

Esta semana santa o semana mayor, hemos visto una entrega palpable de una feligresía joven en las celebraciones habituales de la Iglesia Católica, lo que nos da la idea que el catolicismo hondureño  se ha revigorizado, si nos remitimos a las transmisiones por televisión donde la multitud de jóvenes en las distintas procesiones llamó poderosamente la atención. Por lo general los jóvenes han aprovechado este período para entregarse a las excursiones y desplazamiento veraniegos en las playas, pero esta vez podemos señalar con un énfasis certero que la juventud ha tenido una convergencia positiva y en una gran cantidad es la que ha dejado la impresión que hoy estamos comentando.

Esta entrega de manera ritual a las procesiones de la semana santa se ha visto conformada esta vez por personas mayores de edad, por lo que llama la atención que miles de jóvenes acompañaran los actos por la mañana y por la tarde, motivados por diferentes circunstancias, siendo una de ellas el hecho de querer alejarse del clima de violencia en que son personas en la flor de la vida las que terminan su existencia por asociarse con agrupaciones delictivas dedicadas a actividades ilícitas.

El turismo sin embargo, no es que sea una entrega malsana en este período, porque las personas entregadas al trabajo incesante durante todo el año necesitan de un período de solaz y esparcimiento para recuperar bríos y energías. Se puede ser cotidiano en la devoción pero también  darle un tiempo corto de esparcimiento a nuestro cuerpo, que lo necesita por elementales razones de salud física y emocional.

Hemos visto este año un desplazamiento masivo de compatriotas hacia diferentes sitios de la costa norte, y lo que más nos satisface es no haber sido testigos de tragedias en las carreteras por donde viajamos, que son extensas, como es el recorrido de la capital hasta La Ceiba. Un buen indicador que las personas acataron los llamados a movilizarse con prudencia, lo cual está reflejado en los indicadores comparativos con los años anteriores que registran menos tragedias por accidentes o por abuso.

En lo personal y familiar hemos compartido una vez más este periodo en nuestra joya del caribe, Roatán, donde cada vez aprendemos algo nuevo, porque la actitud de nuestros compatriotas en la isla es diferente a la que tenemos los que vivimos en tierra firme. Sin embargo Roatan sigue siendo tierra de caciques, donde los liderazgos están bien definidos en la parte política. La gente en Roatán cree mucho en estos caciques locales, y el que no entienda esta concepción especial de los isleños es porque no ha llegado a conocer como piensa la gente que vive en Roatán.

Una forma de conocer como es el pensamiento de la población de determinado lugar es  conversar con los lugareños, preguntarles que opinan de sus autoridades y líderes locales, partiendo de su militancia, y por allí descubrimos como andan las cosas. En Roatán los habitantes creen mucho en Julio Galindo y Jerry Hinds, el primero nacionalista y el segundo liberal. Ambos con sus respectivos apoyos definen destinos y futuros, y quien decida salirse de su redil termina perdiendo. Julio Galindo no ha querido optar por un cargo esta vez mientras decide apostar por el joven Dino Silvestre como candidato a la alcaldía por el PN. Jerry Hinds ya no apoyó está vez a Dorn Ebans, actual alcalde, lejos de eso decidió enfrentarlo en las urnas postulándose como su rival para la alcaldía, derrotándolo por un escaso margen de unos 500 votos. El alcalde Dorn Ebans, tras este tropiezo electoral ha anunciado que se postulará para reelegirse  en forma independiente, lo cual sería una carrera cuesta arriba, con sus propias estructuras,  sin contar las del partido Liberal en Roatán. Si lo da sería un paso arriesgado para el alcalde Ebans, pero peor sería asumir la candidatura por el Partido Libre, porque equivaldría a dejar el Partido Liberal, con lo cual su futuro político estaría lacrado por el sello del transfuguismo que es lo más degradante que puede hacer un político.

En fin, lo que pasa en Roatán y la forma en que pasa,  es algo incomparable en Honduras. Hay que ir a vivía Roatán, y si no, por lo menos visitar la isla con la mayor frecuencia posible para entender la idiosincrasia de aquellos compatriotas, que viven entregados a defender su mejor causa, que es la fomentar el turismo para vivir de él. Se aferran a defender su integridad insular y no quieren que se les vincule con el clima de violencia que afecta al resto del país, de manera que cuando se percatan del menor indicio del ingreso de personas indeseables por su conducta delictiva, de inmediato ponen en acción sus mecanismos de defensa para deshacerse de ellos.

En fin Roatán es una verdadera isla que se vende como una pequeña joya en el Caribe que hoy es visitada por miles de turistas de todo el mundo. Para los hondureños es un deber visitarla con frecuencia para conocer más de la gran actitud de su población. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 17 de abril de 2017.