Destruir la institucionalidad, no es alternativa

diciembre 4, 2018

no hay razón alguna, para sostener que la democracia no nos sirve, cuando lo que fallan son los demócratas

 

Honduras



En la simpleza con la que algunos analizan los problemas de Honduras, todo se resolverá, sacando a JOH y poniendo a Nasralla en la Presidencia de la República. Obligando que éste, en tres meses renuncie, para desde un seudo golpe de estado – desde adentro – convocar la ansiada constituyente que cambie el modelo democrático y liberal, por otro fracasado en Cuba, Unión Soviética, Brasil y Venezuela: el socialismo, disfrazado con el apodo del siglo XXI.

Este análisis tan ingenuo, con salidas tan infantiles, alimenta a las personas que más están dispuestas a que las manipulen. No entienden de qué se trata cuando se habla de democracia. Y Cuando nada sale bien – en una nación que nunca la ha instalado en forma completa, en vista que no ha tenido un liderazgo democrático completo – los pobres, le atribuyen la culpa de su pobreza, a la democracia. Como si esta fuera una medicina para todos los dolores de una nación entera. Cuando ella es, un modelo en que priva la libertad, para que todos hagamos lo que queramos dentro de la ley y sin ofender los derechos de los demás. En que, siendo libres, tenemos el orgullo de no depender, sino de lo que producen nuestras propias manos. Sin degradarnos recibiendo regalitos del gobierno, con los cuales ni siquiera de paliativos no sirven. Y al recibirlos, nos ofendemos y nos degradamos.

La democracia es un sistema de separación de los tres poderes, en donde los pueblos por medio de sus diputados, controlan al poder y defienden los derechos de los intereses de toda la población. De modo que ccc – de los que carecemos en cantidad suficiente —  que solo respetan la ley cuando protegen sus intereses personales. Y que quieren empujarnos, a la revuelta para que nos matemos los unos a los otros, mientras ellos se dan la gran vida, ofreciendo salidas que terminan inevitablemente, en el rompimiento de la estabilidad institucional y destruyendo la leve democracia parvularia que, no debemos nunca que nadie le haga daño, porque al hacerlo nos destruye a todos. A la nación y a las generaciones futuras.

En consecuencia, frente a las propuestas de anticipar las elecciones, interrumpiendo el tiempo establecido para el ejercicio presidencial por la Constitución de la República;  deponiendo al titular del Ejecutivo y sustituyéndolo por un gobierno de transición en el que no explican siquiera, quienes serán sus miembros, tenemos que hacerles la puñeta. Y decirles que no. Aquí hay que respetar la ley. Si en el pasado algunos no lo han hecho, el irrespeto no crea precedentes. Por el contrario, la única alternativa que nos queda, es la defensa del imperio de la ley, sin la cual, la selva nos cubre a todos. Y la animalidad se impone, destruyendo la paz y la tranquilidad de la nación.

Además, los políticos que aspiran  a servirse del presupuesto para proteger sus intereses, de sus grupos y de sus familiares, tienen que respetar unos resultados electorales que, no solo avalaron con su participación, sino que además, aprovecharon para hacerse de los recursos que el TSE, distribuye en pago por la cantidad de votantes que llevaron a las urnas. Los ciudadanos, – los que creemos en la Democracia; que trabajamos día a día para llevar la comida a la mesa familiar– debemos oponernos a la alteración de la paz, a la violación de la ley y a la manipulación a la que quieren someter algunos irresponsables, a los más inocentes de nuestros compatriotas.

Afortunadamente, cada día más hondureños descubren que han sido engañados. Los llamados a la violación de la ley, son desoídos. Y las invitaciones para salir a la calle a alterar la paz, no han sido atendidas por la mayoría de nuestro pueblo que, ha terminado de cansarse de estos líderes irresponsables que, comiendo en el mismo plato del poder con los gobernantes que dicen ser sus enemigos, se constituyen con sus discursos insustanciales, en los principales sostenedores del actual orden de cosas. El pueblo, tiene que entender que el camino correcto, no es salir a la calle a destruir la propiedad privada y a irrespetar a la autoridad. El camino a seguir es el de respetar la ley, dejando que JOH, termine su periodo. Y en las próximas elecciones batir al Partido Nacional – si tienen seguidores para hacerlo – con la fuerza de los votos, respetando a las autoridades y obedeciendo los imperativos de la ley. No hay otro camino. El futuro está marcado por la defensa de la institucionalidad. Y a ella, debemos consagrarnos todos los que amamos de verdad a Honduras.