Después de la pandemia, oportunidades

julio 28, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Cuando se acercaba el final de la Segunda Guerra Mundial, una vez que las fuerzas aliadas se enfilaban hacia territorio alemán, el gran caballero inglés Winston Churchill pronunció una de sus frases lapidarias más célebres, que fueron recogidas por la historia. Churchill dijo en aquel entonces: «esto no es el final, ni siquiera el principio del fin, pero quizás sea el final del principio». Y eso es quizás lo que estamos viviendo ahora, cuando los virólogos y epidemiólogos más acreditados de los centros de estudio afirman que apenas estamos en el final del principio de la pandemia del COVID-19, una afirmación que han hecho suya los burócratas de la OMS, apenas ayer lunes, al repetir las afirmaciones de epidemiólogos como Ravi Gupta de Cambridge, que considera que el COVID-19 es una tragedia para la humanidad porque esta no es igual que otras epidemias, esta va a durar largo tiempo en el planeta, por lo que los habitantes tenemos que aprender a convivir con ella, a batallar contra ella y a continuar la vida sabiendo los peligros que contrae para las personas vulnerables.



Lo que los hondureños tenemos que aprender es a conectar las políticas, estrategias y planes con los programas y presupuestos. Y esto aplica no solo para las autoridades y el gobierno en general, sino para las empresas y sus empleados. No podemos seguir desconectados creyendo que no ha pasado nada importante y que volveremos a seguir viviendo como antes y eso no es así. Ni el gobierno puede continuar operando en medio de una desconexión, como tampoco lo pueden hacer las empresas y en el mismo caso están los empleados como para creer que los gerentes y conductores de empresas son magos para crear dinero de la nada.

Una cosa es cierta, siguiendo la filosofía de Churchill en este final del principio de la pandemia, estamos obligados a aprender que las crisis obligan a reaccionar, el gobierno tiene que reinventarse, las empresas tenemos que reinventarnos y los empleados deben hacerlo, porque cuando la pandemia esté más o menos controlada las fuerzas del mercado no estarán igual que antes, será notoria la debilidad de todos, pero aun así, debemos aprender que todos debemos ajustarnos a esa nueva realidad, que será la realidad de la pobreza, porque sin haber un túnel para regresar al pasado, la pandemia nos ha hecho regresar a cómo era la situación hace 20 o 30 años.

El gobierno no podrá seguir descoordinado con sus organismos, que es lo que permite que surjan capítulos bochornosos de corrupción que facilita que funcionarios ambiciosos se lucren de los dineros públicos, las empresas tenemos que ser más transparentes con los empleados para mostrarles la capacidad productiva y los ingresos que se perciben para pagarles su salario, pagar los servicios públicos, los impuestos que en Honduras son altos, y las demás obligaciones. Tendremos que apegarnos al principio de actuar según objetivos que permitan alcanzar las metas, que al final determinarán que las empresas subsistan sin la asfixia económica que no les permite a muchas operar con la solvencia de estar al día en el cumplimiento de todas las obligaciones.

Los empleados de las instituciones del gobierno y del Estado en su mayoría no conocen ni les importa mucho esta situación, saben que tienen seguro su cheque cada fin de mes y su aspiración es ganar más conforme los sindicatos obtienen las mejoras salariales en las contrataciones colectivas. Las empresas privadas son todo lo contrario, cuando una empresa se debilita, como ha sucedido en esta pandemia, el mayor problema de los gerentes es compartir la situación con sus empleados, lo que los obliga inevitablemente a dar la cara, porque todo empleado aunque esté descansando en su casa por la regulación sanitaria, sin importar su rendimiento exige que le expliquen porque la empresa procede a ajustar su salario,

Mientras tanto, los gerentes de empresas estamos siguiendo de cerca la evolución de la crisis, buscando abrir oportunidades que nos permitan corregir el rumbo y ahorrarnos algunos esfuerzos estériles que en lugar de ayudarnos a flotar nos pueden terminar de hundir. En primer lugar tenemos que aliviar el tamaño de las empresas porque toda empresa que sea excesivamente costosa no tendrá posibilidad de sobrevivir por las consecuencias que está dejando la pandemia. En cualquier ramo de los negocios, un buen gerente sabe desde ahora que su productividad anterior es cosa del pasado, que debe hacer cosas novedosas para recuperar su capacidad económica para sobrevivir y recuperar ciertos niveles de prosperidad.

Al gobierno le toca la difícil tarea de hacer una buena administración, especialmente cuando se anuncia que EEUU facilitará una suma extraordinaria, no como donación sino como crédito blando, para impulsar la economía apoyando los emprendimientos. El destinar un billón de dólares, es decir mil millones de dólares, es como un pequeño Plan Marshall que si el gobierno sabe administrar con las manos puras, servirán de mucho para hacer reflotar la economía. Habrá que analizar con lupa las condiciones que impone EEUU en este apoyo, y la forma cómo fluirá el dinero, porque entendemos que lo que se busca es crear un plan de apoyo grande para todo el sector productivo que ha quedado seriamente lastimado por la pandemia, y suficientes recursos crediticios para el sector empresarial que ha quedado nadando en la calamidad al ver reducidas sus capacidades.

Siguiendo la teoría de Churchill de estar en el fin del principio, los hondureños debemos reforzar nuestros valores mediante una nueva arquitectura social que obligue a nuestros gobernantes a mejorar la visión para seleccionar a los hondureños capaces y correctos en el desempeño de la función pública. Por ahora nuestro enemigo más fuerte y más peligroso es el COVID-19, pero a lo mejor estamos equivocados, porque después las futuras generaciones agradecerán que gracias a esta pandemia se pudieron superar los obstáculos grandes como son las indecisiones que llevan a nuestros gobernantes a cometer errores que se pueden evitar. Y hasta para vencer a la mentira, al egoísmo y al desaliento, que son las prédicas de las personas y organizaciones que han encontrado en la oposición estéril el mejor negocio para obtener el mejor provecho personal.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 28 de julio de 2020.