Desempeño educativo en el 2017

julio 16, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS



La educación es uno de los pilares virtuosos en que se sustenta el progreso de un país. La educación es la base del desarrollo; un país con indicadores bajos en el campo educativo no puede decir que está caminando por la ruta del progreso, todo lo contrario, un país con indicadores negativos en educación tiende a un estancamiento del que difícilmente podrá salir con personas no preparadas para enfrentar los retos personales, familiares y del país en general.

La mañana del lunes en el Foro de Canal 10, tres distinguidas personalidades del campo educativo, con alta calificación académica -Armando Euceda, Carlos Héctor Sabillón y René Noé- comparecieron para analizar el desempeño educativo de Honduras en el año 2017, reflejado en un informe presentado por un equipo de la UPNFM dirigido por el Dr. Rusbel Hernández. Los tres panelistas de esta mañana dieron sus puntos de vista del porqué el sistema educativo hondureño sigue arrojando resultados bastante pobres, decepcionantes diríamos nosotros, porque la mayoría de nuestros estudiantes desaprueban las materias elementales: matemáticas, español y ciencias naturales.

Respetando el criterio indiscutible de los doctores René Noé, Carlos Hector Sabillon y Armando Euceda, que tienen fundamentos muy razonables, creemos que la situación del sistema educativo hondureño y sus pobres resultados nos compete a todos los hondureños, es indudable que a unos más que a otros, pero sin excepción, todo lo que corresponde a educación es inherente a todos los ciudadanos. Porque casi todas las personas tomamos decisiones particulares sobre la educación.

Todos tomamos decisiones, individualmente, en pareja o en grupo, las que tienen que ver con nuestros hijos y demás familiares en el campo educativo. La educación por lo tanto, no es un problema que atañe solo al gobierno, la sociedad entera está obligada a tomar decisiones en la materia educativa. No ciertamente todas, que casi en su mayoría conciernen a las autoridades de la secretaría de educación, pero al menos en algunas, los ciudadanos somos partícipes del éxito o fracaso del sistema educativo del país.

El resultado de este violento descenso de la calidad de la educación en Honduras no abre expectativas prometedoras para nuestro país, algo que debe preocuparnos y que no se arreglará solo buscando culpables, porque en esto, todos los ciudadanos y todos los sectores del país tenemos una cuota de responsabilidad. El brusco deterioro del sistema educativo que nos ofrece el informe del desempeño de la educación en el 2017, es el reflejo de la falla en transmitir a las nuevas generaciones el espíritu de como se pueden obtener los conocimientos y destrezas que son necesarios para que el proceso de formación educativo, en todos los niveles, no se interrumpa por cualquier variable moderna.

Me extrañó sobremanera que, ni el informe del desempeño educativo 2017, ni los tres distinguidos profesionales que vimos esta mañana en el Foro Canal 10, hicieron mención del factor tecnológico en el avance o caída del sistema educativo hondureño. En lo personal, creo que la innovación tecnológica aporta mucho al progreso, pero cuando los estudiantes se desbocan a sumergirse en el internet, buscando respuesta a todo, pierden de vista que el internet es solo un auxiliar, y que la fuente de los conocimientos está en el aula y en los libros.

¿Por qué sostengo esta afirmación? Porque hoy los alumnos centran el desarrollo de sus tareas en la búsqueda en internet, desechando las necesarias horas de estudio en los libros donde están los conocimientos impresos que requieren muchas horas de estudio.

Los niños y los jóvenes se meten de cabeza en la tablet y en la computadora donde esperan encontrar todas las respuestas. Y no todo el material que está en internet da respuestas correctas. El resultado es que por estar metidos en la tablet y la computadora ya no se dedican a estudiar, y se han ido olvidando de razonar y reflexionar. No estudian matemáticas, no aprender las reglas de la gramática, y las ciencias naturales las ven superficialmente en la computadora pero sin estudiarlas.

Nuestras nuevas generaciones son herederas del legado tecnológico fantástico que es el internet, simplificado en una tablet. Pero los niños y los jóvenes no han aprendido que leyendo libros es como mejor se aprende. La cultura del internet desplazó el hábito del estudio que es lo que nos lleva a la educación profunda y duradera, que es la educación que nos permite aprender conocimientos que persisten en el tiempo. Hoy, la computadora les permite a nuestros niños y jóvenes lograr una supervivencia educativa para pasar los exámenes, pero la educación por internet a mi criterio no es la mejor elección. Así que, si en algo hemos fallado todos, autoridades, educadores, padres de familia, medios de comunicación y ciudadanos en general, es en advertir el peligro de esta mecanización tecnológica que ha sustituido los hábitos de estudio en los niños y jóvenes.

Y no es que seamos enemigos de la incorporación de la tecnología en educación, el punto es que todos los sectores estamos en la obligación de verificar que ciertos conocimientos y destrezas, como las matemáticas, el español y las ciencias naturales, que son cruciales, absolutamente, estén pasando adecuadamente a niños y jóvenes. Y no dejar que sean estos los que por su cuenta decidan entregar su mayor cantidad de tiempo al internet y a la tablet. Entonces, hay justificación para que nos auto-reprochemos este lamentable descuido que tenemos como sociedad, que ha incidido en este violento descenso de nuestro sistema educativo.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 16 de julio de 2018.

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