Desaguisado liberal

agosto 23, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS



¿Quién podría hacer entender a la actual dirigencia del Partido Liberal que sus obstinaciones represivas para castigar toda aquella actuación de sus afiliados que no se enmarca en el pensamiento de los dirigentes del Central Ejecutivo, solo conducen a terminar de desmigajar más de lo que ya está al pobre Partido Liberal? ¿Cuál es el delito político de los diputados por asistir a un acto donde hay obligatoriedad legal y moral para hacer acto de presencia, como es una ceremonia oficial del Congreso Nacional, para el que fueron electos los diputados?

Las autoridades del Partido Liberal deberían estar abocadas a trabajar por la unidad del partido que como nunca es un partido atomizado. Pero por lo visto, las autoridades actuales del PL no conocen el valor de la unidad de una institución de tanta trascendencia en la vida pública de nuestro país. Y su empeño de sentar en el banquillo de los acusados a varios diputados solo trabaja en profundizar la fragmentación en el liberalismo, cuando lo que deberían estar haciendo los señores del Concejo Central Ejecutivo es tendiendo muchos puentes para que los liberales que se han quedado desperdigados en otros sectores, se animen a regresar al partido que ha sido su casa, en la que nacieron bajo el calor que antes experimentaron sus abuelos y sus padres, porque el PL es la institución política más antigua de nuestro país.

El valor de la unidad en el liberalismo debería ser el gran objetivo del Concejo Central Ejecutivo, pero el hecho de poner una comisión disciplinaria en manos de personas que no sienten compromiso con el partido, porque nunca antes habían sido liberales militantes, hace aparecer a la autoridad como una especie de policía política sin brújula, con un intenso deseo de hacerse sentir para castigar, porque según ellos, hay que desbrozar a todo aquel liberal que no siga a pie juntillas los dictados del Central Ejecutivo.

¿Qué de malo tiene que los diputados hayan asistido a un acto oficial del Congreso Nacional? Si fueron electos, no solo es para devengar un salario mensual, sino también para cumplir con los deberes que les establece el reglamento del parlamento. Pretender castigar a los diputados porque cumplen con su deber es un contrasentido de los miembros del Concejo Central Ejecutivo que los deja expuestos como promotores del incumplimiento y la irresponsabilidad.

El Partido Liberal que otrora fue una institución que se preciaba de practicar un respeto absoluto a las libertades ciudadanas, con el comportamiento de sus actuales autoridades se ha vuelto un partido con tendencia a conculcar el libre ejercicio de acción y pensamiento de sus miembros. Esta obstinación de castigar a los diputados pareciera responder a que, a los dirigentes del Central Ejecutivo los ataca una epidemia sectaria de la peor laya, que sin duda determinará la imposibilidad de reunificar a los liberales. El resultado que están consiguiendo es polarizar más de lo que ya está al PL, que es algo que debería de evitarse a toda costa. No entender la necesidad de la unidad partidaria es pura miopía política, es no tener la lectura correcta de la actual situación del Partido Liberal.

Es posible que estos dirigentes escuchen en la calle interpretaciones erróneas del escenario político nacional y se dejen guiar por los equivocados. El adversario mayoritario que es el PN no está fracturado como dicen los mal informados. Los cachurecos pueden tener sus discrepancias internas, pero estas no alcanzan a provocar un separatismo que exponga su unidad, que sigue siendo sólida. El liderazgo nacionalista radica en JOH, pero también en el Presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva, ambos líderes cuando actúan no mueven un dedo para favorecer el separatismo interno entre nacionalistas. Ambos comprenden que su futuro político personal depende de la unidad del PN, y que, de las acciones de cada uno depende la unidad granítica del nacionalismo, que es lo que convierte al PN en el partido más sólido en la actualidad.

En cambio, en el Central Ejecutivo del PL, los dirigentes de nuevo cuño alimentan la infortunada división que sigue separando a los liberales. Mientras Salvador Nasralla se ha agachado a trabajar en la organización de su nuevo partido. Y los nacionalistas se mueven incesantes como las hormigas, siguiendo el dogma de la unidad de San Agustín, que dice: “la piedra para que sea piedra, debe tener todas sus partes y su naturaleza trabajadas en sólida unidad, lo mismo que el árbol para que sea tal, debe ser uno”.

Si los nacionalistas conocen que el valor de la unidad es fundamental para conquistar el poder, mal hacen los del Central Ejecutivo en trabajar por agravar las heridas entre liberales.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 23 de agosto de2018.

 

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