Democracia y desarrollo

diciembre 30, 2021

Nery Alexis Gaitán

Se debe seguir fortaleciendo nuestro sistema democrático. Esa es una prioridad, tomando en cuenta que es importante generar un ambiente de paz, en el cual el trabajo honesto, en aras del bien común, nos dirija a forjar un país más próspero.



Las elecciones recién pasadas, y que mediante el voto de castigo a la administración nacionalista, dieron por ganadora a Xiomara Castro de Zelaya, han sido una excelente prueba de que nuestra democracia funciona.
Es obvio que debe seguir mejorando, es una necesidad por el bien de todos. Las instituciones políticas deben seguirse fortaleciendo, dentro de los parámetros de la democracia.

Al respecto, todavía hay mucho por hacer. Los partidos políticos deben remozarse, dar paso a las nuevas generaciones y presentar alternativas de un verdadero cambio, tomando en cuenta las necesidades de los jóvenes, quienes con su voto han sido capaces de inclinar la balanza hacia los candidatos de su preferencia. Los partidos tradicionales se han quedado rezagados, desfasados ante las demandas de la juventud.

No podemos olvidar que la democracia funciona si hay equilibrio económico y justicia social. No se trata sólo de que se desarrollen elecciones, sino que las nuevas autoridades sean capaces de mejorar las condiciones de vida de los más necesitados.

De lo contrario, los postulados democráticos no pasan de ser simple demagogia y no tienen ningún impacto positivo en la vida nacional; las mentiras de los políticos sólo ocasionan amarguras y desencanto en la población. Para que la democracia se justifique se deben mejorar los sistemas de salud y educación; mejorar la asistencia al agro; generar nuevas fuentes de empleo que bajen los altos índices de subempleo y desempleo, entre otros aspectos de alivio social.

Insistimos en que el nuevo gobierno debe accionar dentro del sistema democrático que hemos elegido los hondureños. Continuar haciéndole guiños al fracasado socialismo del siglo XXI solo división causará en la familia hondureña y se perderá la credibilidad internacional.

Urge que se llame a la reconciliación nacional, para que se propicie un ambiente de tranquilidad, donde se den las condiciones para que el país siga desarrollándose. En estos momentos, la prioridad es la reactivación de la economía, fuertemente dañada por las tormentas tropicales y la pandemia.

Razón por la cual necesitamos que se siga incrementando la inversión nacional y extranjera. Según cifras del Banco Central la Inversión Extranjera Directa (IED) ascendió a 426.2 millones de dólares al cierre del tercer trimestre del 2021, superior en 102.7 millones (31.8%) al monto acumulado en ese período del 2020 en el orden de 323.5 millones de dólares. Estos datos nos parecen bien, pero son insuficientes para que el impacto social sea significativo. Se debe seguir mejorando todo tipo de inversión.

Hay que recordar que el Estado está prácticamente en bancarrota, los estragos de la mala administración nacionalista son evidentes. Razón por la cual el nuevo gobierno está en la obligación de buscar nuevas inversiones para el país.

Para que esto sea posible, en primer lugar debe respetar los contratos ya establecidos; generar más seguridad jurídica a los nuevos inversionistas y permitir que se instalen nuevos proyectos de inversión, con capital nacional y extranjero, a lo largo y ancho del territorio.

Por lo tanto, la política económica del gobierno debe generar confianza; y ser atractiva, en términos sociales y jurídicos, a los nuevos inversionistas, para que sin ningún temor inviertan en nuestro país. Por ello es que el gobierno debe accionar respetando completamente nuestro sistema democrático, que garantiza la protección de la propiedad privada y, por lo tanto, de las inversiones que se realizan.

En Honduras, para que haya desarrollo, debe haber democracia. El pueblo tiene grandes expectativas con el nuevo gobierno, el cual debe responder a las necesidades, sobre todo económicas, de los hondureños más necesitados.

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