Democracia a la hondureña

diciembre 17, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Por la aparente claridad con que se celebraron las pasadas elecciones en Honduras el 28 de noviembre, es que las declaraciones pronunciadas por Salvador Nasralla provocaron una sacudida en todos los estamentos políticos, aunque como era de esperarse, el designado presidencial ha aclarado que su declaración fue editada, aunque el contenido de su declaración no deja duda de lo que dijo y que, aparentemente no fue trastocado. Todo esto sucede en el sistema democrático hondureño después de unas elecciones donde el entusiasmo de los electores se tradujo en un mandato que las instituciones y la población han acatado sin objeción alguna, excepto por el propio Salvador Nasralla, y esto, que es designado presidencial de la fórmula de la Presidenta electa Xiomara Castro.



La definición que Churchill hiciera de la democracia, de ser «la menos mala de las formas de gobierno» va teniendo fisuras, por lo menos en Honduras, con los eventos que estamos viendo cuando todavía no se han contado todas las urnas, aunque en el nivel presidencial no queda ninguna duda, en el nivel de diputados hay una inconsistencia en el recuento que hasta ahora no arroja la configuración definitiva del parlamento hondureño. Sin embargo, lo que hay que tener en cuenta es que la población hondureña, que concentra toda su atención en el nivel presidencial, está complacida por la forma como concluyeron los comicios.

La lucha por el dominio del Congreso Nacional está caliente entre los políticos, que son los que ostentan la representatividad de los electores, especialmente por los que quieren hacerse del control total del poder, lo cual no es lo mejor ni es lo que procura la democracia, porque si nos atenemos a la esencia del sistema lo más saludable para la nación es que haya un equilibrio de poderes, porque si un solo partido tiene el control absoluto, Honduras corre el riesgo de quedar atrapada en la asfixia que produce el poder absoluto, que es lo que rechazó en las urnas la mayoría del pueblo hondureño. En esta elección los hondureños que acudieron a las urnas enviaron un mensaje muy claro y muy definido: los hondureños no votaron en plancha, sino que cruzaron el voto, lo que debe ser interpretado por los políticos que el deseo de los hondureños es que el Congreso Nacional no quede en manos del mismo partido que ganó el Ejecutivo.

Por primera vez vemos una expresión madura de los electores hondureños, porque con los resultados obtenidos no hay lugar para que el partido que ganó el Poder Ejecutivo se haga del control de la mayoría calificada, que es la que determina la toma de las grandes decisiones en la cámara legislativa, incluso, para establecer la simple mayoría no será fácil por la forma en que fueron repartidas las diputaciones en el parlamento. Eso nos da un alivio a los electores, siempre y cuando los políticos observen un respeto elemental a la ética, y no actúen con el principio cínico de que la política es hacer posible hasta lo imposible, porque este pensamiento responde a la intención de violar las leyes cuantas veces sea posible para conseguir un objetivo.

La democracia hondureña, como las demás democracias del mundo, no es perfecta, pero eso no quiere decir que para conseguir un objetivo los políticos deben seguir retorciendo la ley para saciar su apetito por el poder. Y si este mal les sirvió a los ganadores para conseguir el favor de los electores, mal harían si apelan a los mismos argumentos que combatieron para sacar a los que van saliendo del poder. Tal vez estemos pidiendo demasiado, pero los ganadores de las elecciones deben saber que llegan con un enorme compromiso que les hizo ganar el amplio respaldo en las urnas para cambiar todo aquello que calificaron con los peores epítetos.

Por los resultados en el nivel legislativo los políticos pueden enviar un mensaje esperanzador a la ciudadanía. Honduras necesita entrega y devoción por la causa de todos que es el país. Un partido ganó con un respaldo contundente la dirección del Ejecutivo, mientras el Legislativo está muy repartido entre cuatro partidos. Elegir una directiva que maneje el parlamento en función del país y no de un partido, es lo que desea la inmensa mayoría del pueblo hondureño. No será fácil, conociendo las artimañas políticas, que ya empiezan a observarse en el ambiente, para hacerse del control del parlamento como una añadidura del Poder Ejecutivo. Si eso llegara a ocurrir, la democracia en Honduras estaría seriamente amenazada, porque lo ideal es desterrar del todo la posibilidad de un Congreso agregado al Poder Ejecutivo. Y si esta fue la razón de ser de la oposición, que le hizo ganar el poder, mal haría en repetir todo lo malo que criticaron de los nacionalistas.

El Congreso Nacional conforme los resultados que tuvieron los cuatro partidos mayoritarios, será una combinación de las voluntades del electorado que los políticos deben respetar. El resultado en el nivel legislativo fue un evidente rechazo de los ciudadanos hondureños a la intención de todos los políticos que pidieron el voto en plancha con el propósito de controlar el Congreso Nacional. Y si los políticos acatan la voluntad del electorado hondureño, deben respetar los acuerdos internos que se logren para mantener el sistema de equilibrios, que sería lo más saludable para Honduras y nuestro sistema democrático.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 17 de diciembre de 2021.

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