Del norte al centro y viceversa

marzo 22, 2017

Tegucigalpa, Honduras

Por años los hondureños hemos vivido fragmentados en una regionalización infecunda,  incentivada por personas de la capital y de SPS, llamada la capital industrial; un hecho que ha sido instigado  por intereses políticos, económicos y deportivos. La desvinculación entre Tegucigalpa y SPS fue atizada y profundizada en un principio por los distanciamientos deportivos que deja el futbol, que no es un mal propio de Honduras, porque existe aún en los países avanzados, pero sin llevarlo  al extremo del  fanatismo enfermizo como ocurre en nuestro país. Ambas regiones pertenecemos a nuestro país, que es uno solo, Honduras, no hay más barreras ni deben haber fronteras, ni siquiera bloqueos mentales, porque al pasar la línea meridional del país, que es Siguatepeque, uno se da cuenta que tenemos un país lleno de recursos y bellezas naturales, y cuando entramos al gran valle de Sula, respiramos un ambiente distinto a la capital, pero que no debe percibirse como ajeno, mucho menos extraño, porque tan hondureña es Tegucigalpa como lo es SPS.

Ambas ciudades se distinguen  entre sí por sus propias condiciones geográficas, Tegucigalpa es un nudo de cerros en que nos enclavaron los fundadores, y SPS, una ciudad extendida en un amplio valle bañado por dos ríos. De ambas debemos sentirnos orgullosos, porque somos el único país centroamericano con dos grandes ciudades, que tienen dotaciones de servicios de buena calidad, diferenciadas  nada más en que Tegucigalpa es el centro neurálgico de la política, mientras que SPS es un emporio de industria y comercio, pero a la vez Tegucigalpa tiene lo suyo en el aspecto comercial e industrial, igual que SPS es un núcleo población que rechina por la  política-.



Y lo que resulta paradójico desde todo punto de vista, es que el desencuentro entre los que viven en el norte y en el centro ha sido avivado por capitalinos que emigraron a San Pedro Sula y sampedranos que se fincaron en Tegucigalpa por el resto de su vida. Esta es una desavenencia social inconcebible, porque lo que debemos hacer desde  hoy y para siempre es vivir en una confraternidad permanente de hermanos hondureños, seamos del lugar de donde procedamos y donde decidimos echar raíces, una vez que logramos establecernos con éxito y procreamos una familia.

Dispuestos a romper este tabú que ya resulta demasiado manido, le hablamos a Jorge Faraj, presidente de la CCIC, para que junto a su equipo directivo nos reuniéramos para cambiar impresiones sobre los asuntos del país. Lo hicimos ayer en el salón presidencial de la CCIG con Jorge, y varios de sus compañeros de junta directiva. Estuvimos cerca de tres horas dialogando sobre los diversos temas. Los empresarios sampedranos, por excelencia son aguerridos, más emprendedores que el común de los empresarios, y no se meten tanto en la salsa política. Están en lo suyo, en la industria, en el comercio, pensando como desarrollar mejor sus negocios y como expandirse. Muestra de esto es que varios negocios sampedranos, que han alcanzado el esplendor de la prosperidad, se han ensanchado con creces en la capital. De manera que si en un campo Honduras se ha ido sampedranizando, es en el campo del comercio y los negocios.

Con Jorge Faraj y sus directivos de la CCIC hablamos de la labor del gobierno, de lo bueno que está haciendo, de lo que está haciendo mal, de lo que no está haciendo y lo que está dejando de hacer sin razón justificada. Pero notamos que en ellos no existe ese rencor que otros empresarios manifiestan, creyendo que sus negocios van mal porque no hacen negocio con el gobierno. Al final me manifestaron sus reservas y sus aprobaciones sobre el acontecer político. Ponderamos los aspectos que le convienen el país y también lo que no le conviene. Anticipamos que si el gobierno de JOH decide unir a Amapala con tierra firme y con ello, concretar la segunda salida del Pacífico al Atlántico, hasta Puerto Cortés, será el paso más importante en lo económico que pondrá a Honduras en un primer plano competitivo.

Valió la pena, viajar,  ir y venir en un solo día a la capital industrial, reunirme con los directivos de una de las cámaras de comercio más pujantes del mundo como es la CCIC, y abrevar optimismo en un grupo de unos 8 dirigentes empresariales más emprendedores de la costa norte. Ellos transpiran preocupación por la situación económica del país, pero no reniegan, buscan contribuir a  remediarlo poniendo una cuota diaria de esfuerzo en sus actividades. Nada los detiene, les preocupa que el gobierno pareciera no entender que si el sector el empresarial no avanza, tampoco Honduras avanza.

Y que, lejos de imponer más cargas, el gobierno debería ser más consecuente ofreciendo mejores condiciones a los empresarios, para que puedan crecer e invertir más para generar más puestos de trabajo. Pudiera ser que en este período de campaña electoral, el Presidente JOH tenga una visión más clara respecto al enorme papel que el sector empresarial puede jugar en la creación de miles de puestos de trabajo. Así me lo expresaron y así lo esperan  los dirigentes de la CCIC. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 22 de marzo de 2017.

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