Del harakiri a la trampa

diciembre 16, 2016

La política descendida a la profundidad del sectarismo es un estigma en lugar de ser una plataforma para construir un país cada vez mejor, y una de las paradojas más extravagantes del bloqueo político es la convicción compartida por algunos sectores, tanto de izquierda como de derecha, de que es preferible llevar al país al colapso para luego buscar solucionarlo desde el poder, sin importar el tiempo que se pierda en enmendar los entuertos. Con el infeliz incidente político del 2009 los políticos debieron haber aprendido que su desgraciado  desencuentro llevó a Honduras a un estado lamentable por el aislamiento en que caímos víctimas todos los hondureños, por culpa e irresponsabilidad de los políticos. La política practicada con ese “negacionismo tácito”, es dañina para Honduras, porque los políticos se convierten en un problema para el  país en lugar de ser los agentes para   buscar soluciones.

Ahora estamos viendo una jornada política visceral, muy alejada de la política de Estado, donde el manifiesto de la inteligencia es pisoteado por la irracionalidad de creer que la población hondureña es fácil de ser domeñada y manoseada políticamente como lo hacían hace  20 o 30 años atrás. No se dan cuenta que ahora tenemos una población bastante bien informada, y aunque la mayoría de los hondureños no tengan un gran nivel académico e intelectual, tienen acceso a la información por diferentes vías, sumadas a los medios tradicionales de información, y lo que más presume el hondureño de hoy es estar bien informado. Hacerle creer con sombrera, es algo absurdo, cuando los hondureños leen y ven que la reelección es casi general en el mundo entero. Tanto es así, que los países más desarrollados tienen la reelección desde hace muchos años, y algunos como Alemania la establecen en forma ilimitada.



Entonces, ¿cómo exorcizar a nuestros políticos para sacarles  de la cabeza, que una situación política que es  casi general en el mundo entero en algún momento tenía que aparecer en Honduras y que algún político de la nueva era sería el atrevido en introducirla? El hecho que sean Libre, Pac y Pinu, los que comparezcan de la mano a impugnar la inscripción de JOH, es una jugada de damero chino donde se han encontrado tres piezas disímiles entre sí, una de ellas, Libre, que es el baluarte de la audacia y la engañifa, porque Mel Zelaya en un momento dado aparecerá optando a la reelección con la excusa de que su partido lo autoriza a enfrentar a JOH, para impedirle, según Zelaya, que se perpetúe por 50 años en el poder. Esa será la estratagema de Mel Zelaya, que en su inteligencia ratonil cree que mientras tanto JOH sufrirá un desgaste político por ser el único en optar por la reelección. Y en ese momento el aparecerá, como una especie de Chapulín Colorado, dispuesto a sacrificarse desde la reelección para vencer a Juan Orlando. Así sucederá, porque Mel Zelaya no se quedará por nada del mundo fuera de la contienda presidencial del 2017.

En el caso del PAC su líder y dueño absoluto, Salvador Nasralla,  más bobo que mandado a hacer por encargo, sigue creyendo que haciéndole comparsa a Mel y a Libre gana prestigio y posicionamiento en el electorado. Nada más alejado de la posibilidad, porque luego de haberse deshecho de sus anclas fundamentales que le ayudaron a armar su partido, hacer migas con Libre lo desconecta de una buena cantidad de jóvenes, que miraron en él una especie de outsider en su momento, pero que con tanto desmadre en el Pac,  han vuelto su mirada sobre otro aspirante político, verdaderamente joven, preparado, muy cuerdo, académico y sumamente serio, como es el precandidato liberal Luis Zelaya, que está llamando la atención de la juventud que no quiere ser una población borrega, y que detesta la forma autoritaria de hacer política del candidato único del PAC.

He aquí lo que creemos es una trampa, el que Nasralla de manera dócil se deje guiar por Mel Zelaya, quien busca ganarse a la gente del PAC, equivocadamente, porque al haber perdido miles de liberales que han regresado a  su partido , ahora  está buscando nadar en las aguas del Pac nuevos elementos para unirlos a Libre. Y Nasralla que es un campeón en materia de bobería, cree ilusamente que terminará atrayendo a los militantes de Libre hacia su partido, lo cual equivale a un imposible, o más bien, sería más posible que un elefante pase por el ojo de una aguja, que la gente de Libre apoyen al Pac y a Nasralla.

Los liberales por el momento se han alejado de la jugarreta de Libre, y optan por sus propias acciones, lo que hacen bien, porque el PL es el que puede sacar un inmenso rédito político en el momento en que se les encienda la chispa, y se den cuenta que la reelección es su única coyuntura para crecer y volver a ser un partido competitivo.

Pero aparte de estas consideraciones, les decimos a todos: no hagan de la política un oficio sectario, porque eso es estigmatizarla y eso está bien para los individuos viscerales, que piensan con las tripas al revés y se olvidan de usar el cerebro; basta abrir los ojos para darse cuenta de las tantas cosas que se están haciendo bien en Honduras y que están cambiando para bien el rumbo del país. Los que no quieran ver, que se pierdan. Los políticos inteligentes sabrán que, lo que hace bien un gobierno es un pecado torpedearlo porque eso lo castiga el pueblo. Su deber es señalar lo que el gobierno deja de hacer y lo que debe hacer para seguir mejorando el estado de bienestar de los hondureños. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 15 de diciembre de 2016.

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