El deconstructor del PAC

julio 21, 2017

El PAC ha sido el último proyecto político que pudo haber calado en el electorado hondureño, y aún entre los ciudadanos que no teniendo preferencia política, el hecho de surgir un partido que se acobijaba en la lucha contra la construcción, los atraía. Y más aún, cuando el impulsador del proyecto era una persona que pese a ser controversial por todos lados, gozaba de una enorme popularidad. Pero quizás por esto último, de ser Salvador Nasralla, una persona apreciada en el ámbito del deporte y del espectáculo, pero ignorante de cabo a rabo de la actividad política, es que con cada una de sus torpezas fue llevando al PAC al precipicio del hazmerreír.

Un liderato como el de Nasralla, caracterizado por la cadena de errores no es sostenible en el proyecto de buscar votos para consolidarse. Nasralla construyó el PAC a fuerza de popularidad, pero también ha sido el mismo el que se ha encargado de deconstruírlo mediante su sarta de despropósitos. El PAC, con Nasralla al frente, no necesitó enemigos. Nasralla se bastó el solo para deconstruir su propio proyecto, en el momento que descalificó a sus principales anclas, o colaboradores que le ayudaron en la organización del nuevo partido.



Para demostrarlo no necesitamos detallar la forma como el mismo Nasralla hizo todo un proceso de deconstrucción, porque con una habilidad pasmosa cada paso que daba era para derribar el interior del PAC. Y en esta tarea contó con la complicidad de algunos colaboradores como el diputado Padilla,  que queriendo recuperar la confianza de Nasralla, le apoyó en todos sus despropósitos para llegar a la conclusión final de que en el PAC ya no había nada que hacer.

El PAC nunca surgió como un partido de izquierda-izquierda, tampoco de derecha-derecha, lo vimos desde un principio como partido de centro-derecha por la esencia individual de sus integrantes. El desmoronamiento del PAC lo provocó Nasralla al descalificar a todo aquel correligionario que se atreviera a contradecirlo en sus ideas y declaraciones absurdas. Así salieron Ana Joselina Fortín, Jaime Villegas, Marlene Alvarenga y todos los demás, al punto de dejar a Nasralla sumido  en un perfecto vacío.

Entrar en conflicto interno, que lo llevó a perder el control del PAC, obligó a Nasralla a aceptar la candidatura presidencial  de Libre, y no de una alianza, que es una patraña de Nasralla y Mel Zelaya, porque Nasralla le puede aportar votos a LIBRE, pero no en el volumen que tuvo al principio. No es Marlene Alvarenga la deconstructora del PAC, como dicen Nasralla y el diputado Padilla. Son ellos  los responsables de esta tarea. Si de algo peca la diputada Marlene Alvarenga es de asumir con valentía el reto de mantener el PAC como un partido que abanderó la anticorrupción.

Salvador Nasralla y los demás miembros que lo siguieron a aceptar la candidatura de LIBRE, traicionaron el principio del PAC de ser un partido anticorrupción. Porque corrupto es quien da un giro violento para aliarse con el partido al que meses atrás calificó de ser una organización corrupta. Aceptar la candidatura presidencial de Libre,  para Salvador Nasralla ha significado la demolición moral, al llenarse la boca para lanzarle tanto estiércol a LIBRE, para acabar siendo su candidato presidencial, lo convirtió en una especie de vaca lechera, ese  animal generoso que se deja ordeñar para que le saquen toda la leche con tal que le den mucho zacate para hartarse.

Hoy, el PAC depende de la sagacidad de la diputada Marlene Alvarenga, que por reconocimiento del TSE es la presidenta del Partido. A ella le corresponde disponer de los recursos que legalmente le pertenecen al PAC para poder desarrollar las actividades de la campaña. El TSE está obligado, por su propia decisión anterior, a concederle a la nueva autoridad del PAC el uso de los dineros de la deuda política, porque Nasralla ya no es el presidente del partido, y como candidato presidencial de LIBRE, tiene ahora el beneficio de la deuda política de este último partido.

Siendo ahora el candidato de LIBRE,  Salvador Nasralla perdió el derecho a usar los dineros de la deuda política que le corresponden al PAC fondos, que por ley, no son destinados a personas, sino a los partidos. Nasralla, actuando como una especie de virrey de la política, por su crasa ignorancia, cree que ese dinero es de su propiedad personal. Por lo tanto, corresponde al TSE certificar ante las instituciones bancarias donde están depositadas las cuentas con fondos de la deuda política del PAC, quien es la autoridad legítima de este partido que por ley puede disponer de ese dinero para el desarrollo de la campaña presidencial. No hacerlo haría incurrir al TSE en un error lamentable que puede ser planteado en otro estadio de justicia del país.  Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 20 de julio de 2017.

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