Debe imponerse la cordura

diciembre 13, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La economía, tal como la planteaba John Maynard Keynes, es una ciencia imperfecta, pero lo es mucho más cuando las personas que asumen la dirección de los negocios del Estado llegan con una ideología o con una opinión partidaria extrema, que no cotejan con la realidad de un país. En estos momentos la gran necesidad de generar empleo que hay en Honduras es sin duda uno de los grandes retos del gobierno de Xiomara Castro, pero igual lo sería para cualquier otra persona que asumiera esa responsabilidad. Pues bien, a cualquiera que le toque dirigir los destinos de Honduras debería afrontar como principal demanda la creación de oportunidades de empleo, que ningún gobierno puede hacerlo por sí mismo, si no es creando las condiciones para que las empresas crezcan y se expandan, para crear nuevos puestos de trabajo.



Un gobierno que llega con el machete desenvainado, haciendo advertencias de claro contenido intimidatorio, no contribuye a fomentar los ánimos de los empresarios, que ya están bregando con inversiones considerables que son las que generan impacto en la creación de puestos de trabajo. Si bien la presidenta electa Xiomara Castro hizo promesas de campaña respecto a las zonas de empleo, una vez que ganó las elecciones debe saber que las promesas quedaron atrás, que ahora le toca dar respuestas a las demandas de la población, que inicialmente comienzan con aspirar a un empleo, porque lo que hace falta en Honduras son oportunidades de trabajo.

Aunque la Presidenta electa se pronunció en contra de las zonas de empleo, se impone que sus asesores le hagan reflexionar que no habiendo mucha inversión extranjera en nuestro país, ese modelo es una solución en la generación de puestos de trabajo. Si la nueva presidenta tiene dudas sobre los beneficios con que se incentivó a los inversionistas extranjeros, el nuevo gobierno está en su perfecto derecho de revisar el régimen legal de las zonas de empleo y discutir con los inversionistas aquellos puntos donde crea que deben hacerse algunos ajustes de acuerdo a la ley y a los contratos suscritos, que crean derechos y obligaciones. El consenso entre el nuevo gobierno y los inversionistas de las zonas de empleo es importante para mantener una política económica sensata, lo cual será decisivo para el éxito del gobierno en cuanto a ganar la confianza de los posibles inversionistas de diferentes países que se sientan atraídos a invertir en nuestro país, sabiendo que en Honduras hay un nuevo gobierno electo democráticamente con un notable respaldo de la población.

De nada le servirá a Honduras todo lo que se diga del nuevo gobierno electo si este se deja guiar por los impulsos y los arrebatos de personas que son desafectos con la cordura y la sensatez, que son las que están exigiéndole a la Presidenta la derogación de las leyes que amparan las zonas de empleo y otras infraestructuras importantes como el aeropuerto Palmerola. En la tradición de la politiquería sectaria hondureña se mezclan los intereses de grupos empresariales que al tenor de un nuevo gobierno son expertos en crear la intriga para que los nuevos gobernantes caigan en el error de descontinuar obras comenzadas y hasta paralizar aquellas que ya han entrado en funcionamiento. Esto ha pasado con gobiernos liberales y nacionalistas, de los cuales podemos mencionar varios desaguisados que le han hecho mucho daño a Honduras, en ese afán de descontinuar obras y programas por el prurito afán de no querer que obras de la administración anterior reflejen el empeño o el éxito del ex-gobernante por no ser de su simpatía.

Mencionamos las zonas de empleo que están en la mira de dirigentes de LIBRE que, aunque algunos son economistas, desconocen la certeza de crear un tan solo puesto de trabajo, no digamos generar empleo masivo; porque lo suyo es sentirse competentes en destruir lo que de acuerdo a su formación son obras del capitalismo, del que, comenzando por Mel Zelaya, se consideran enemigos a muerte. Oyendo a algunos asesores del nuevo gobierno pronunciarse por una revisión al contrato del Aeropuerto Palmerola, percibimos que hay una especie de cacería comercial de un grupo empresarial sampedrano que se considera artífice importante del triunfo de Xiomara Castro. Y en esto llamamos la atención de la Presidenta electa, Xiomara Castro, porque infortunadamente, el sector empresarial hondureño es víctima de sus propias intrigas intestinas por puro egoísmo, porque al estilo canecho, no les gusta que otros de sus colegas hagan negocios de Estado con el gobierno. Y este mal por excelencia se ha convertido en una epidemia entre algunos empresarios del Valle de Sula. El contrato del Aeropuerto Palmerola puede ser revisado por el nuevo gobierno, sin dejar de tomar en cuenta que el nuevo aeropuerto ya empezó a operar y a recibir la actividad de la más importante aeronavegación comercial de Norte, Centro y Suramérica.

Cualquier revisión debe hacerse de la manera más natural, como corresponde a la usanza de que todo nuevo gobierno necesita imponerse de lo que deja el régimen anterior, pero apegado a la sensatez, que requiere no hacer declaraciones que llevan implícito un tono intimidatorio, lo cual por si no lo saben los nuevos inquilinos del poder es un mensaje desestimulante para los inversionistas de otros países que pensarán que en Honduras no hay ni habrá seguridad jurídica para las inversiones, porque Honduras es un país donde no existe la política de la continuidad institucional. Y todo esto se puede evitar si los que asumirán el gobierno el 27 de enero se apegan al discurso de reconciliación de la Presidenta electa Xiomara Castro y dejen de estar disparando por su propia cuenta.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 13 de diciembre de 2021.

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