De la alarma al alarmismo

febrero 28, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Como en todas las situaciones de peligro, cuando las sociedades no se preparan para enfrentarlo tomando las medidas que permitan atenuar las consecuencias, el riesgo de caer en el alarmismo agrava la peligrosidad del mal. La OMS anunció este día que los niveles del impacto por el coronavirus es muy alto a nivel mundial, lo que indica que, como es inevitable la expansión del virus, este podría extenderse por todo el planeta para convertirse en una pandemia. Las autoridades de Salud y el resto de las instituciones del gobierno han saltado a la palestra de la prevención y han dado los primeros signos de organización como se esperaba.



En una situación de epidemia peligrosa como el coronavirus las personas debemos atenernos a las indicaciones de las autoridades de salud y naturalmente de la OMS que es la máxima autoridad de salud a nivel mundial. Cualquier otra información que aparezca en las redes sociales, por muy interesantes que pudiera ser, pueden desubicarnos, aunque se diga que son opiniones de virólogos del extranjero. La alerta que mantiene la OMS está fundada en el monitoreo científico que está llevando el panel de esa institución, integrado por expertos con suficiente experiencia y conocimiento en la materia.

Hay que saber leer e interpretar las instrucciones de la OMS que son a las que se apegan las autoridades de Salud, las alarmas sanitarias son oportunas, pero no el alarmismo, porque cuando se incurre en este último lo que se produce es el pánico miedo que conlleva a la paralización, por el desconocimiento de las personas. Cuando se desconoce el protocolo sanitario se cae en el alarmismo, que es un fenómeno que al propagarse distorsiona la realidad de la epidemia, porque como debe saber la población, el contagio hasta el momento se reduce a casos mínimos en los países, excepto en el epicentro que es propiamente la ciudad de Wuhan en China.

Lo que la OMS está tratando de evitar es la propagación masiva del virus por el  contagio, que es lo que puede provocar que más personas resulten infectadas, especialmente las de la tercera edad y aquellas con padecimientos crónicos que es donde se observa el resultado letal. La alarma consiste en que las personas se preparen, conociendo todas las medidas que deben adoptarse para evitar ser víctima del contagio, y de esta manera no caer en la perniciosa espiral del miedo que puede hacer que los medios de comunicación, incurramos en la irresponsabilidad de provocar un caos con consecuencias que nos llevarán a tardar mucho tiempo en recuperar la tranquilidad y el orden en el país.

Las decisiones que han tomado las autoridades hondureñas de Salud, de guardar la cautela con las empresas turísticas internacionales, son coherentes para no acelerar una secuencia de pánico que la OMS, en su línea de prevención, debe saber gestionar, para que los países sigan su vida productiva, porque una inmovilización o paralización conlleva a crear impactos negativos que perfectamente pueden atenuarse cuando la población tiene el suficiente conocimiento de como evitar el contagio.

Por ahora, preocupa de verdad que en Honduras las personas sigan saludándose dándose la mano y las damas ofreciendo la mejilla para recibir el beso tradicional, dos afectos cariñosos que la OMS ha prohibido. Por ahora ni besos en la mejilla ni apretones de mano, no tocarse la cara, lavarse las manos a cada momento que nos sea posible, especialmente después de tocar dinero.

Hemos visto en nuestro entorno la hipersensibilidad de las personas a las que tenemos que negarles la mano y darles otro saludo de diferente forma, evitando el contacto personal. Esta reacción demuestra que nuestra gente no está leyendo las orientaciones que da la OMS, y hasta a médicos les hemos oído decir que el coronavirus no está en Honduras y no hay porqué alarmarse. Es la insensatez personificada, porque el virus está volando en tiempo real, ya está en 61 países del planeta y lo que debemos intentar es evitar que el virus aparezca en nuestro territorio por alguna circunstancia que propicie alguna persona que haya ido al extranjero en los últimos días.

Para no caer en los miedos irracionales que puede producir un desparpajo en los ambientes laborales, preparémonos todos, memoricemos las medidas de prevención: no saludos tocándose las personas, no tocarse la cara, lavarse las manos cada vez que pueda. Hagamos nuestras estas recomendaciones y contribuiremos a cerrarle la entrada al coronavirus a nuestro país.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 28 de febrero de 2020.