Damnificados mexicanos se preguntan ¿qué pasará ahora?

septiembre 22, 2017

«Sin comer no nos hemos quedado, nos han dado de todo: ropita, leche, pañales» sin  embargo esto no durará para siempre.

 

México.



Érika Albarrán, una comerciante de 33 años, quien alimentaba a su bebé cuando empezó el terremoto de 7,1 grados que movió  la Ciudad de México el martes, está a salvo, pero su casa se dañó y ahora se encuentra en un albergue, sin dinero y no sabe cómo pasará los días.

Ella, al igual que miles de capitalinos, vio su cotidianidad trastocada de un momento a otro cambió en instantes por el terremoto que dejó al menos 302 muertos.

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«Esperamos que  la Protección Civil nos diga, si es que podemos estar ahí en casa y si no, pues  lo que sigue es buscar otra vez. No tenemos dinero, vivimos al día, al ser comerciante ahorita mi venta no es buena», dice Albarrán, que vende por las calles dulces y jugos de fruta.

Damnificados

Se han instalado unos 50 albergues para recibir a damnificados, pero las cifras de ocupación oscilan es complicado calcular cuántos son los se han quedado sin techo pues hay quienes buscaron refugio en casa de familias o amigos, otros andan por  las calles, explica la alcaldía.

Las autoridades centran ahora sus esfuerzos en el rescate de posibles sobrevivientes en los escombros y atención a los heridos. Después vendrá el recuento de daños y atención a damnificados y al final la reconstrucción.

Erika, cuyo esposo también se salvó, pasó parte de la primera noche en una sucursal de cajeros automáticos de un banco. La familia traía sólo 100 pesos (unos 5,5 dólares) y los niños empezaban a tener hambre.

Pero se  enteraron de los albergues y se fueron a uno, donde al menos tienen el alimento garantizado pues la solidaridad de los mexicanos ha sido tal que se desbordan algunos centros de acopio.

«Sin comer no nos hemos quedado, no saqué nada, ni pañales, ni leche, pero nos han dado de todo: ropita, leche, pañales», comenta al admitir que esto no durará para siempre.

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 «Quiero una casa donde pueda estar segura»

Martha Alba, jubilada de 61 años, manda mensaje a sus amigos: «Busco casa segura».

Tras el sismo «Mi casa quedó muy dañada, imposible entrar. Era mi patrimonio de años de trabajo», dice a una reportera  del Centro de Noticias AFP.

Alba se ha refugiado en casa de un amigo y pasó el jueves viendo apartamentos para rentar, la incertidumbre la invade.  No sabe si su edificio podrá ser reforzado y en todo caso, siempre estará el temor de que se vuelva a sacudir la tierra.

«Estoy a salvo, el temblor me tocó en la calle. Pero como siempre, los de clase media sufrimos mucho. Los ricos tienen para comprar y los pobres, aunque suene duro, estamos acostumbrados a no tener nada y a ellos son los primeros que ayuda el gobierno», Finalizó Martha Alba.

 ¿Ahora qué va a pasar?

Eloísa Tamayo de 72 años, también se pregunta qué vendrá después del sismo y la emergencia mientras sostiene a Moni, una pequeña perra de color miel.

«Es lo que dice uno, ¿ahora qué viene o cómo? Estamos en una incertidumbre», dice la mujer de cabello cano.

Vive sola con su mascota en un apartamento en el sur de la ciudad. Ella reside en el vecino estado de Morelos, también afectado severamente por estar cercano al epicentro, le aseguraron que el edificio no sufrió mayores daños, pero teme regresar.

«Se cayó un edificio que está cerca de donde yo vivo, ahorita me da miedito quedarme», dice al relatar que durante el terremoto su única preocupación era que su perra estuviera bien.

Ingenieros y arquitectos organizados por la alcaldía, recorren la ciudad para determinar si los rescatistas trabajan a contrarreloj para salvar a personas atrapadas por los escombros.

Se estima  que unas 20.000 viviendas sufrieron daños estructurales y muchas han sido desalojadas. Por sus propietarios.

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