Cultura funeraria

abril 7, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El título de este editorial podría parecer metafórico, pero viendo las intenciones malsanas que brotan de la boca de muchas personas en el período poselectoral, por desgracia es algo real, y tiene un sentido literalmente destructivo, porque procede de un pequeño rebaño político que no ha aprendido que en unas elecciones hay ganadores y perdedores, pero si estos últimos no tienen el alcance cívico para saber que en política aun perdiendo se puede ganar en experiencia, es muy probable que a partir de ahora las urnas se conviertan en un sepulcro político, especialmente para aquellos que al no poder ganar las elecciones en buena lid amenazan con provocar una oleada de desprestigio, porque creen que ensuciando los resultados podrán ganar, aunque sea la suciedad, pero para esta clase de  perdedores eso es algo mejor que nada.



Escuchar a ciertas personas decir que en las pasadas elecciones primarias ganó el mal es una dureza enfermiza, porque se nota que en ellos hay un propósito ruinoso de descalificar un paso importante en el sistema democrático hondureño como es haber celebrado elecciones en medio de una pandemia que intimidaba a los ciudadanos para no ejercer el sufragio. Y sin embargo, como lo constataron los observadores extranjeros, hubo una concurrencia aceptable de la población hondureña en las urnas. ¿Cómo no sentirnos orgullosos de la celebración de unos comicios primarios en los cuales se eligieron a los candidatos de los distintos partidos que competirán en noviembre próximo, en medio de una pandemia que podía menguar la concurrencia por el temor a resultar infectado?

Lo peor que nos pudo haber pasado es haber suspendido las elecciones y producir un desconcierto, en un momento en que las mentes retorcidas que abundan en Honduras echaban a rodar la especie de una tercera reelección, algo que estaba totalmente alejado de la verdad, desde el momento en que el PN  tenía dos precandidaturas fuertes, el PL 3 aspirantes y LIBRE 4 precandidaturas. Ha surgido en Honduras un rebaño político de personas que quieren encauzar el proceso democrático al fracaso. NO hay proceso electoral en el mundo que se blinde de una perfección a prueba de errores, en todas las elecciones siempre hay sectores que buscan manipular los resultados, pero cuando los eventos electorales tienen la observación de los delegados de los partidos que participan y representantes de organismos internacionales, no hay posibilidad que alguien se robe una elección. Los resultados que ha dado el CNE coinciden con las encuestas previas a las elecciones que hicieron varias firmas encuestadoras y se reafirmaron con los resultados de las encuestas a boca de urna. No hay por donde pudiera hacerse una mandrakada para tergiversar los resultados en favor de unos y en contra de otros. Los resultados que ofrece el CNE reflejan la expresión del electorado. Lo que irrita en este tiempo post electoral, son los propósitos funestos de personajes del patio que buscan echarle tierra  a un evento que pudo salir avante a pesar de la pandemia.

Esta cultura destructiva procede de la visión personal de un sector que ha adoptado una posición ultra pesimista, asumiendo una función crítica irracional con la que se colocan del lado de los perdedores haciendo ver a estos como los estafados en las elecciones, cuando la realidad es que los perdedores no asumen la vergüenza de no poder ganar en las urnas porque han sido incapaces de ganarse la simpatía de los electores, y porque sus hechos políticos y personales los han retratado como personas no confiables para la sociedad y para los partidos.

Tenemos la impresión que estas personas que deliberadamente asumen esta posición tan destructiva, es porque están dopados con la obsesión de ganar notoriedad a base de ensuciar un evento tan importante para la vida democrática de Honduras como son las elecciones primarias, de donde se parte para llegar a las elecciones generales que constituyen la cumbre de la democracia, porque es a través de las elecciones primarias como se llega a la celebración de las elecciones generales, la escala de participación popular para que se produzca la alternancia democrática en el poder.

Cada afirmación temeraria que surge de los enemigos de la democracia es una cuchillada que busca hacer sangrar el crédito del trabajo realizado por los partidos políticos, por el CNE y por las demás instituciones y sectores que creemos que vale la pena todo esfuerzo que se hace por mantener en marcha el proceso democrático. Los resultados de las elecciones dieron ganadores y perdedores. Los primeros son los que resultaron favorecidos por la mayoría de los electores, los perdedores que rechazan los resultados son los verdaderamente malos, porque desde el umbral de su incompetencia para obtener el respaldo electoral se resisten a aceptar que su descalabro solo es culpa de ellos mismos, siendo incapaces de crear efectos positivos en los electores. El que vive sumido en una cultura funeraria, echándole tierra a todo, es un político cadáver que no despierta simpatías ni entre los muertos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 7 de abril de 2021.

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