Cuestión de principios

julio 9, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Ya llevamos veinte años de estar en un nuevo siglo y vemos que algunas conductas del siglo pasado se conservan intactas, por la postura de rebeldía de muchas personas que cuando manejan espacios de poder creen que tienen el aura de controlar todas las manijas. La vida entera es una cuestión de principios, cuando hay aspectos de elemental ética como cuando se mezclan los intereses por operaciones que a todas luces son irregulares, la sentencia de la conciencia manda que una persona que se considera de proceder correcto, y que, estando en un cargo desde el cual se imparte justicia o se ejercen tareas contraloras y de fiscalización, se excuse de conocer o de participar como juez en todo asunto donde está implicado un familiar, porque al hacerlo incurre en el doble papel de ser juez y parte.



Nos referimos puntualmente al caso que involucra al Presidente del Tribunal Superior de Cuentas, don José Juan Pineda, que al ser el padre de un joven empresario que está involucrado en las operaciones de INVEST-H, está obligado legal y mortalmente a excusarse ipso facto de participar en el pleno del Tribunal cuando se trate de cualquier caso de INVEST-H. En un comunicado del TSC el señor Pineda explica que no tiene porqué renunciar a participar en el pleno del TSC, porque no hay motivación fundada que le exija ser relevado del alto cargo en cualquier asunto que conozca el Tribunal. Cuando se está en un alto cargo, como el de la presidencia del TSC ofende cualquier escrúpulo democrático que se esgrima en la observación de la ley al pie de la letra, especialmente cuando el deber moral le muestra al funcionario el camino a seguir en el momento que haya un conflicto de intereses, que es el que nos ocupapor  estar a la luz pública el caso que liga al hijo del presidente del TSC por hacer negocios con INVEST-H.

El cumplimiento con la ley y con el deber vuelve a un funcionario público el prototipo de servidor público confiable en la impartición de justicia y operador de controles de los demás funcionarios del Estado, que es la materia que asumen los magistrados del Tribunal Superior de Cuentas, cuya tarea fundamental es auditar a todo funcionario que maneja recursos y bienes del Estado. Si en esta tarea, aparece un caso en que hay un familiar de un magistrado mezclado en negocios realizados por empresas comerciales con dependencias del gobierno, y que están bajo el ojo escrutador de las dependencias fiscalizadoras y contraloras del Estado y de la sociedad civil, la norma moral y las norma legal exigen de manera tácita y expresa que el magistrado, sin que le sea requerido, por escrito se excuse de participar en el pleno del Tribunal cuando llegue el momento de conocer ese asunto.

Lo diremos de otro modo, si don José Juan Pineda está consciente, como suponemos que debe estarlo, de que al estar mezclado un hijo suyo en negocios con INVEST-H hay un conflicto de intereses en el momento en que el intervenga en el pleno del TSC cuando este se reúna para conocer las irregularidades de las operaciones de INVEST-H, no debería esperar un minuto para excusarse de intervenir en cualquier sesión del pleno del TSC que trate los asuntos relacionados con INVEST-H. Porque, aunque él no intervenga en esas sesiones, al no excusarse por escrito como lo demanda la ley, se estaría columpiando en la doble condición de ser Presidente del TSC y papá del empresario que hizo negocios cuestionados con INVEST-H.

No excusarse por escrito, al presidente del TSC le puede provocar los reproches de toda la sociedad, de sus amigos que lo conocen, primero fuera de los cargos públicos y después en el desempeño de un alto cargo como es una magistratura del TSC. No puede decir don José Juan Pineda que estando dentro del pleno del tribunal no se enterara de nada que tenga que ver con los cuestionados negocios de INVEST-H, porque aunque su conducta fuera correcta respecto a este caso, al no excusarse por escrito, la opinión pública pensará con razón que no se excusó para ver en qué forma influye para arreglar el caso de la empresa de su hijo.

Si el presidente del TSC no se excusa de conocer el caso de INVEST-H, sería muy mal signo para este Tribunal, y un triunfo para todos aquellos sectores que pasan diciendo que todas las instituciones hondureñas han caído en tal estado de desconfianza, que solo sirven para avalar los actos de corrupción, y no hay peor acto de corrupción que aquel donde un alto funcionario de Estado avala las irregularidades cometidas por un hijo suyo que hace negocios con dependencias del gobierno.

Confiamos que el presidente del TSC, por el respeto a él mismo y más exactamente por el respeto al organismo que preside, por escrito se excuse de participar en toda reunión del tribunal donde se ventilen las operaciones de INVEST-H. No hacerlo daría lugar a que la nación entera piense que se resiste a excusarse para meter la mano en las deliberaciones sin el menor recato. Lo cual sería lamentable, porque alguien que ha estado del lado correcto de la ley, y que de repente, aflojado por el sentimiento paternal de proteger los intereses de un hijo que ha hecho negocios irregulares con una dependencia del gobierno, se pasa al lado contrario. El presidente del TSC quedará atrincherado en el juicio de la historia por sus propios remordimientos de haber violado la ley por proteger los intereses de un hijo suyo.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 9 de julio de 2020.