Cuando la ley se rinde a la democracia

febrero 6, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La democracia de EEUU es la más imponente de todas las democracias del mundo, pero continúa siendo la más ejemplar porque garantiza los elementos esenciales que hacen que un país sea respetado por los demás, y aunque es una nación de leyes, cuando la democracia de EEUU establece su propio interés hace que las leyes se rindan ante ella. Ni más ni menos es lo que ocurrió ayer, cuando el senado de EEUU, por una mayoría republicana de a pelo, se impuso ras con chincha a una minoría demócrata mal liderada, para terminar absolviendo al presidente Donald Trump de un juicio político que finalizó en el hemiciclo del senado donde los republicanos gozan de tener la mayoría.



Las investigaciones señalaban a Trump culpable de haber cometido faltas graves para granjearse algunas ventajas de tipo electoral sobre los adversarios, aparte de ligarlo a contactos extranjeros en Rusia para influir supuestamente en las elecciones anteriores donde venció a Hillary Clinton. Estos señalamientos parecían tener abundantes elementos que conducían a señalar a Trump de haber cometido delitos que ameritaban la celebración de un juicio para obligarlo a renunciar a la presidencia.

En el transcurso de lo que se convirtió en un auténtico laberinto político, Trump exhibió una arrogancia inédita que jamás se había observado en los escenarios políticos de EEUU, para librarse de cada factor que lo amenazaba. Incluso se las ingenió para doblegar los testimonios de colaboradores cercanos, unos que renunciaron por presiones de la Casa Blanca y otros que fueron separados sin ninguna consideración, cuando no quisieron plegarse a las órdenes del propio Trump, que trazó personalmente un itinerario, bajo la consejería de un solo abogado defensor, el ex alcalde de Nueva York, Rudy Guiliani, acostumbrado a emplear a fondo los recursos subterráneos y la mano dura cuando es necesario callar la impertinencia de los adversarios.

Lo cierto es que hay muchas lecciones que debemos aprender de este capítulo de la moderna democracia de EEUU, primordialmente, una de ellas: que la democracia en ese país tiene tanto poder como para pasar por encima de las mismas leyes. La Constitución y demás leyes de EEUU penalizan las faltas graves cometidas por Trump, pero cuando el poder de la democracia expresada en una de las cámaras donde está representado el pueblo estadounidense, se pronunció en una votación cerrada donde la diferencia se estableció por cuatro votos a favor de absolver a Trump, el capítulo quedó cerrado sin que nadie, ni siquiera los medios de comunicación quedarán lamentándose de que se había violado la Constitución, mucho menos alegando fraude o abuso de poder como habría ocurrido en Honduras y quizás otros países latinos.

Todo esto es así porque en EEUU, cuando hay una votación en una de las cámaras sobre cualquier situación que concierne al país, es el pueblo el que está votando, y el resultado sea cual sea es respetado, aunque no sea compartido por la ciudadanía de EEUU. Lo contrario sucede en los países latinos, comenzando por Honduras, donde hay sectores minoritarios que desconocen la majestuosidad parlamentaria y casi siempre quieren ganar las elecciones a la brava, como lo hacen sus camaradas en Venezuela y demás países totalitarios.

¿Fue malo o fue bueno el ejemplo que dio ayer el senado de EEUU para el resto de las democracias del mundo? Como la situación concernía a EEUU, para la democracia de ese país fue bueno, porque la intención de los demócratas de someter a Trump a un juicio para ser destituido de la presidencia, se estrelló en la votación, al obtener los republicanos la simple mayoría que les permitió absolver a Trump de las graves acusaciones que le imputaba el ala demócrata. Trump no solo resultó absuelto, sino además fortalecido con una ruta bien pavimentada para reelegirse.

La democracia estadounidense se expresa de esta manera en esta clase de asuntos, aún en aquellos donde en apariencia la ley fundamental ha sido vulnerada por el mismo presidente de EEUU, pero cuando la mayoría se impone no hay más que discutir. La percepción señalaba a Trump de ser culpable de hechos que atentaron contra el interés público de EEUU, pero la democracia expresada en el senado no lo consideró así, y lo premió absolviéndolo. A los demócratas les quedó nada más el recurso del pataleo, dijeron algunas cosas trilladas y lo más que hizo la lideresa Nancy Pelosi fue romper el texto del discurso de Trump y allí murió la flor.

¿Se tambaleó por esto la democracia de EEUU? Sin duda que no, Trump se salió con la suya, se burló de sus adversarios demócratas y hasta pavimentó del todo su camino para ser reelecto.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 6 de febrero de 2020.