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Crueldad judicial infantil

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En el año 1960 apareció publicado en EEUU el libro “Matar a un ruiseñor” de la escritora Harper Lee, la novela que cambió la forma de ver las razas en los Estados Unidos, que cuenta la historia de un abogado blanco, que defiende a un negro de las injusticias de un sistema legal desequilibrado y racista. “Matar a un ruiseñor” fue publicado en el momento en que la sociedad de Estados Unidos necesitaba un espejo cultural para poder apreciar los preceptos sociales tergiversados por la obnubilación de ciertos sectores, que desafortunadamente siempre han existido en EEUU. El libro “Matar a un ruiseñor” es una obra muy aleccionadora, que cuenta la historia del abogado blanco Atticus Finch, que defiende a Tim Robinson, un negro acusado injustamente de haber violado a una mujer blanca. Se convirtió en un clásico de la literatura norteamericana, galardonado con muchos premios y traducido a más de 40 idiomas y lenguas.

Nos viene a la mente la obra “Matar a un ruiseñor” al ver un reportaje de una periodista norteamericana, sobre la comparecencia de niños pequeñitos, entre 5 y 6 años, obligados a comparecer a tribunales de Estados Unidos, por la falta de haber ingresado a ese país de la mano de sus padres. La escena reconstruida por la periodista es profundamente conmovedora y de manera especial, indignante, al ver a un juez interrogando a un pequeñito que puede ser de cualquier país centroamericano, respondiendo a la preguntas del juez, del que se percibe un trato inusual, tratándose que, quien comparece en la sala es un niño de 6 años.

El solo hecho de preguntarle al niño por su estado emocional, si está nervioso, resulta intimidatorio, pero lo reprochable es someter a un infante a un interrogatorio judicial en un estrado, cuando hay formas especiales para indagar a un niño, para lo cual hay personal especializado en el área social, que podrían desempeñar este trabajo, en presencia de un juez.

Si algo hemos admirado de EEUU es por ser un país de leyes, donde la primera condición ciudadana es respetar la ley; en este sentido, este país se ha consagrado como la primera democracia del mundo por ser un país respetuoso de las leyes y respetuoso de los derechos de los ciudadanos. A eso se debe que EEUU sea el gigante que vigila por el respeto de los derechos humanos en el mundo, sin embargo con episodios como este que vimos esta semana, cuando un juez de entrada edad, interroga a un niñito de unos 6 años como si se tratara de un delincuente con la suficiente edad para resistir un interrogatorio, tenemos que lamentar este hecho revestido de una crueldad infantil.

Hechos como este tienen que sacudir la conciencia de la sociedad, igual que lo hizo en 1960 el libro “Matar a un ruiseñor”, porque está tan candente el deseo del gobierno de Trump por impedir la inmigración ilegal desde los países del triángulo norte centroamericano, que el país que ha tenido la hermosa trayectoria del respeto a los derechos humanos, hoy es objeto de señalamientos y críticas por este trato cruel e injusto con niños que son inocentes y que, por su edad no deben ser llevados a un estrado judicial por el tema migratorio.

Cualquier información de los niños puede ser obtenida perfectamente por una sicóloga o una trabajadora social, debidamente protocolizada para que el juez la incorpore como elemento probatorio. Cuando se incurre en estas faltas graves, por tratamiento inadecuado, no podemos llamarnos al silencio, conocedores de los procesos judiciales, en los cuales conforme el debido proceso lo que impera además de la presunción de inocencia es el trato adecuado.

Jamás, por lo menos en lo personal, habíamos visto un precedente de esta naturaleza, y si la reportera norteamericana se indignó y decidió mostrar el caso mediante un reportaje televisivo que ha conmovido a indignado a la opinión pública norteamericana, nosotros sentimos en carne propia el atropello que esta sección del sistema judicial de EEUU cometió al someter a niños pequeños, entre 5 y 6 años a interrogatorios que desde todo punto de vista son impertinentes y además groseros.

Naturalmente que estos tratos, raras veces visto en el sistema judicial de EEUU, obedece a la línea trazada desde el liderazgo más alto de EEUU que personifica el actual presidente Donald Trump. Más sin embargo, porque Trump tenga la concepción anti-inmigratoria, los jueces no deberían incurrir en el gravísimo error de hacer ver a toda la nación estadounidense como un país que ha tenido un despertar agresivo contra todo aquello que huele a inmigrante, aplicando un rasero ofensivo que no respeta ni siquiera a los niños de cortísima edad.

Qué tanta falta hace en EEUJU en estos momentos, un abogado como Atticus Finch, que se eche sobre sus espaldas, el trabajo de demostrarle a la sociedad las injusticias que se están cometiendo de parte de un sistema legal desequilibrado y racista, igual como sucedió en la obra “Matar a un ruiseñor”. Personas como este juez que interrogaba en forma desconsiderada al pequeñito de 6 años, son las que hacen ver mal al sistema legal de una gran nación.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 6 de julio de 2018.