Crisis petrolera y recesión mundial

septiembre 18, 2019

Honduras

El ataque a los centros de producción y procesamiento de productos petroleros en Arabia Saudita, tiene un efecto peligroso para  la estabilización de la política mundial y para la economía de occidente, en especial. Por ello es que frente al ataque, Estados Unidos ha acusado a Irán de su autoría, en el ánimo de sacar provecho político del acto criminal que golpea la economía mundial. Inmediatamente que ocurrieron los atentados, los precios del crudo se incrementaron en un 20%. Ante lo cual, Estados Unidos libero, parte de sus reservas y sus excedentes, para que los precios se estabilizaran parcialmente. Convirtiéndose en el principal productor de petróleo del mundo. Cosa que no le ayuda a consolidar su poder.



Por supuesto, estas acciones no bastan. La economía mundial ha sido deliberadamente alterada por las políticas de Trump, dictadas por su incapacidad para entender que no se pueden buscar objetivos domésticos usando políticas internacionales, porque ello, introduce caos y desconcierto entre los aliados tradicionales de Estados Unidos y pone en guardia a sus adversarios y enemigos. “Hacer otra vez grande a Estados Unidos”, al margen de si es cierta o no  la premisa y posible su reversión, no requiere renunciar a la política de bloques que ha caracterizado la política mundial desde la primera gran  guerra europea, misma que le permitió a Estados Unidos,  colocarse como la gran potencia militar del siglo XX. Trump ha optado por una postura aislacionista por momentos, en tanto que en otros, ha buscado debilitar los bloques tradicionales en los que su país ha respaldado su poderío, cuestionado por otras potencias emergentes. Rompió las relaciones de cordialidad con la Unión Europea, ha respaldado sin necesidad la salida de Gran Bretaña de la misma y ha alentado a los grupos de derecha que en su interior, muestran su disgusto por las reglas que les obligan a un comportamiento más democrático que el que han estado acostumbrados. Y de repente, el mensaje más negativo, ha sido el discurso anti inmigrante que los europeos – que tienen problemas serios en este aspecto, especialmente por la caída de Libia y la guerra de Siria – han tenido que matizar para evitar que el mismo los divida y los disperse.

Además, Trump con alguna razón,  porque sabe que está perdiendo el control comercial del mundo, tanto por la fuerza de China como por los errores aislacionistas de su administración, ha descuidado sus relaciones tensas, pero inevitables para la paz del mundo, con Rusia. Chocar con China por los aranceles mutuos, tiene efectos negativos para el crecimiento mundial. Por ello, insistir en la confrontación es un error. Era mejor establecer acuerdos comerciales que permitieran ordenar los déficit comerciales y regular el crecimiento mutuo, que buscar una confrontación, haciendo de Corea del Sur, un contrapeso político, cuando este es un país de opereta que no tiene peso político, económico y militar alguno.

Ahora, de cara a la crisis, lo que hace falta es un nuevo liderazgo que haga a un lado a Trump, parcialmente, o en forma definitiva, vía juicio político o por derrota en las próximas elecciones, y le permita a la Unión Europea, al disminuir sus tensiones militares con Rusia, para calmar los ánimos y se busque revivir el acuerdo anti nuclear  con Irán para desde allí,  equilibrar la oferta del crudo que ha dejado de llevar al mercado mundial, el petróleo de Arabia Saudita. De lo contrario, no es que nos aproximemos a una guerra mundial en los próximos días, sino que las economías mundiales rompan los parámetros con que han actuado hasta ahora y precipiten al mundo en una recesión que afecte a todas las economías, especialmente a las mayores que son las que hacen el papel de líderes del mundo.

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