Crisis global

abril 26, 2021

Juan Ramón Martínez

Aunque Marx – que no creía en la desaparición del capitalismo sino que en el cambio de sus conductores y su auto reforma – anticipó crisis cíclicas del sistema, este, antes de ahora, las había sorteado. Cada vez, todos – los de izquierda como la derecha – han buscado al mismo curandero: Lord Keynes. Pero muy pocos vieron venir la crisis actual, en que los problemas son de todos los países, las soluciones, aunque comunes, no son suficientes para atender a tanto país pobre que aporta poco, en el plano científico y financiero. Y como los países pobres son la mayoría, la fila es enorme y el esfuerzo requerido es inmenso, sorteando toda clase de dificultades, incluidas las típicas y que caracterizan la esencia del capitalismo: la libertad para acceder a los mercados y ser objeto de trato igualitario por los oferentes.



Desafortunadamente, en esta crisis global – probablemente la más grave que verán nuestras generaciones, la nuestra y las que nos sucederán – se han impuesto los nacionalismos, las lealtades comerciales e incluso las consideraciones ideológicas. Honduras ha tenido que moverse, en circunstancias muy difíciles, entre Israel, Europa y Rusia. Nuestro Canciller, a estas horas debe estar de regreso con una dotación que aunque insuficiente, confirma la voluntad del gobierno para cumplir con sus obligaciones y para resaltar las dificultades que se enfrentan en un mundo en crisis, porque en este momento, no hay ninguna nación que tenga resuelto sus problemas. La actitud fraterna de España, aunque no resolverá los problemas de América Latina, constituye un claro ejemplo que la existencia de la humanidad y la operación del modelo capitalista de economía liberal, solo será posible vía la cooperación y la disminución de la brusca competencia que los nacionalismos impulsan en el centro de esta crisis global.

Pero si el panorama internacional está muy claro en términos globales, a nivel nacional, todavía no hay conciencia de la naturaleza y especificidades de la crisis que nos crea la pandemia. Se cree que este es un problema del gobierno y que, en consecuencia, él tiene que resolverlo. Incurriendo en un problema de clara ilógica irracionalidad. Porque si se trata de un desarreglo global del sistema capitalista mundial, resulta ingenuo e infantil, enfrentarlo con un modelo centralizado y populista, con un gobierno paternal y con claros objetivos partidistas. Necesitamos salir de este error. No podemos entregarle un problema tan grande al gobierno. Necesitamos el concurso de todos. Y hace falta más que la competencia por las glorias falsas de las batallas perdidas, sea sustituida por una acción de solidaria cooperación por parte de todos los actores de la vida nacional. Porque si el problema nos afecta a todos, es natural que igualmente, la solución nos compete igualmente a todos.

Algunos sencillos compatriotas de limitado alfabeto; e incluso otros disfrazados de preocupados científicos de los problemas nacionales, creen que solo falta que cambien a la Ministro de Salud, que Rusia nos proporcione las vacunas y que vacunemos más del 70 % de los hondureños, para que el problema se resuelva. Tal visión elemental de la crisis que padecemos, la falta de visión global de la misma, pasa por alto que el sistema económico esta caída, que las finanzas públicas están exhaustas, que el sistema educativo y cultural ha colapsado; y que, la capacidad de reacción de la sociedad en general y los hondureños en lo particular, se ha reducido al mínimo. Y que no puede haber solución efectiva sin participación global y sin la cooperación, de todos los actores de la vida nacional.
Es necesario salir del provincialismo que nos ha afectado en casi todo el proceso histórico nacional. Es urgente, una remoción categorial que, nos haga pensar de otra manera, para identificar las nuevas realidades de las crisis globales y, reaccionar de manera coherente. Porque pretender enfrentar una crisis global, con soluciones parciales, es un error que hundirá mucho más en la crisis al país, incluso aplicando soluciones que le den falsas satisfacciones, a una parte de la población nacional. Necesitamos ante un fenómeno nuevo, pensar de otra manera. De lo contrario, pereceremos.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *