Crear empleo presencial o a distancia

septiembre 2, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El gobierno ha decidido aumentar el salario a los empleados públicos, una situación incomprensible para las empresas que están teniendo que hacer peripecias para poder sostener las planillas de empleados, muchos de los cuales están todavía en sus casas recibiendo el salario o parte de él, ante la incapacidad de las empresas por sostener el costo total de las planillas, en medio de una reducción de la actividad económica nacional que no permite igualar los ingresos que se obtenían en la época normal. Que el gobierno aumente los salarios a la burocracia no es malo del todo, porque es una forma de generar gasto público que aunque solo beneficia a un sector, por lo menos esa parte de la ciudadanía dispondrá de más dinero para consumir y eso aumenta el circulante y beneficia a la economía.



Pero, a la vez es una carita a muchos empleados del sector privado que han visto recortados sus salarios ante la imposibilidad de las empresas de poder captar más ingresos por las razones harto conocidas. Aunque las empresas quisieran, porque voluntad no les falta a la mayoría de empresarios, no pueden igualar el ritmo del gobierno incrementándoles a sus empleados, lejos de eso, muchos han quedado lidiando entre la espada y la pared, optando entre pagarles a los empleados o pagar impuestos. Y, como si no se les paga siquiera una parte del salario a los empleados que se mantienen en sus casas, cuidándose de no contagiarse, porque quedarían en la más cruel de la lipidia, al no pagar algunos impuestos las empresas no tienen como facturar porque el SAR, que no perdona, les restringe la emisión de los documentos para emitir facturas a los pocos compradores.

Esto es un callejón sin salida que pone en precario la subsistencia de muchas empresas, y cómo el gobierno no se ha decidido a crear un mecanismo de rescate a las empresas que a su vez sería la salvación de miles de empleos, mientras le receta un aumento a la empleomanía pública, será inevitable que en los próximos meses muchas empresas se vean en la urgencia ineludible de reducir sus planillas, recortando aquellos empleados que no han laborado durante la pandemia. Porque, esta es otra situación, la pandemia les enseñó a los gerentes y ejecutivos de empresas que en las circunstancias actuales pueden sobrevivir con la mitad del personal o menos, y como el factor eficiencia en la era moderna les exige a los gerentes operar con el mínimo de personal, no serán pocas las empresas que decidan emprender una nueva era trabajando con el personal necesario, es decir, con el número preciso de personas con las cuales puedan realizar las distintas operaciones.

Y la otra situación, siempre en el sentido de ser más eficientes, los empresarios que no pueden competir con el ritmo de progreso salarial del gobierno, tienen que vérselas con algo que el nuevo estilo de vida demanda: tener una parte de empleados presenciales y otros trabajando a distancia a través del teletrabajo. Esta situación del teletrabajo tiene que ser muy bien interpretada por los legisladores del Congreso Nacional y por la Secretaría de Trabajo, porque las empresas pueden ahorrarse algunos costos por gastos indirectos como ayuda de transporte a los empleados que por hacer el trabajo desde sus casas ya no tengan necesidad de asistir al centro de trabajo. Dicho esto, porque no faltarán diputados que por demagogia prometan a los dirigentes obreros introducir regulaciones a las leyes laborales, no vaya a ser que en la post pandemia y estando en una temporada de campaña política, salga más de un diputado queriendo ganar puntos presentando iniciativas en favor del lado laboral pero en detrimento de las empresas, que al ser acorraladas, o se tendrán que declararse en quiebra o recortarán al máximo sus operaciones con el consiguiente desempleo que traerán las oleadas de despidos.

Esta es la situación laboral post pandemia que se vislumbra, muchas empresas ya descubrieron la habilidad que varios de sus empleados tienen por el teletrabajo, mientras que otras dependen del todo del trabajo presencial. No será fácil que los dirigentes obreros vayan a apoyar sin rechistar este giro de nuevas condiciones de trabajo que surjan una vez que se controle a medias la pandemia del COVID-19. Pero frente a la realidad económica que imperará, no habrá patronal ni empresa que tenga la capacidad para sostener planillas completas como las sostuvieron antes de la pandemia. La regulación del trabajo a distancia deberá ser una prioridad tomando en cuenta que lo fundamental es crear puesto de trabajo que permitan generar ingresos a las personas. Por ahora, solo la industria de la maquila es la única fuente de empleo presencial masivo que tenemos en Honduras, a la que hay que proteger para garantizar que siga creciendo y empleando más personal.

Una tarea fundamental del gobierno es mitigar el desastre laboral que ya es una realidad demoledora en Honduras, y no será viable que  las personas desempleadas encuentren un nuevo puesto de trabajo con las condiciones que tenían antes. El gobierno por sí solo, no puede satisfacer todas las exigencias de empleo de miles de personas en todo el país, por ahora lo que le queda es facilitar las reformas necesarias contando con el Congreso Nacional para que crezca la economía productiva y pueda crecer el empleo.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 2 de septiembre de 2020.

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