Conversación familiar en Nochebuena

diciembre 25, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Como lo pensábamos, esta Navidad resultó ser distinta pero no amarga y en ningún momento puede decirse que ha sido una mala Navidad, porque haber recuperado la tradición espiritual de congregarnos en familia en la Nochebuena, en una amena conversación con todos nuestros seres queridos, fue el sentido de la Navidad en tiempos pasados. Se necesita mucha amargura para atacar esta Navidad, porque esta ha sido una nochebuena que nos permitió hablar de los afectos familiares y para reflexionar sobre los efectos de la pandemia, un fenómeno que hasta ahora solo existía en nuestra imaginación o en las películas de ciencia ficción.



La Navidad nunca ha sido el momento propicio para hablar de los asuntos escabrosos de la política, y lo que no ha escapado esta vez es el debate de cuánto durará la pandemia, algo de lo que solo podemos referirnos por las cavilaciones de los investigadores científicos entre los cuales hay quienes creen que esta pandemia será derrotada el próximo año, aunque otros consideran que tendremos que convivir con ella hasta el 2022, cuando habrá más vacunas y una serie de tratamientos irán apareciendo en el campo de la medicina, pero mientras tanto las personas tenemos que apegarnos a las medidas de bioseguridad para minimizar el impacto de algunas variantes del virus que podrían ir surgiendo en el transcurso del tiempo.

Cuando se han anunciado varias cepas en el Reina Unido y Sudáfrica nos preguntamos qué tanto deben preocupar a la humanidad estas variantes y la respuesta solo la pueden brindar los virólogos. Algunos de ellos han comentado que la cepa surgida en el Reino Unido es más contagiosa, pero es menos letal y todavía está en estudio para conocerla a profundidad. Entre las opiniones recogidas en este sentido por la prensa internacional está la del virólogo salvadoreño Carlos Ortega, profesor de enfermedades transmisibles del Departamento de Microbiología y jefe de la sección de Virología de la Facultad de Medicina de la Universidad de El Salvador.

La Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras poco se deja sentir en este momento crucial que la pandemia se ha extendido en el territorio hondureño, y creemos que es la sección de nuestra Alma Máter que debería tener un equipo universitario trabajando y ejerciendo una vigilancia molecular que determine si el COVID-19 está teniendo mutaciones en nuestro país, porque el virus puede tener variantes según sean las condiciones del ambiente de cada región.

En El Salvador se detectó la variante D614G que es la que más ha prevalecido en la mayoría de los países, pero como el virus puede tener muchas variantes, la Escuela de Medicina de la UNAH debería trabajar para identificar aquellas que podrían estar circulando en nuestro territorio. La nueva cepa aparecida en el Reino Unido podría no estar circulando todavía debido al cierre riguroso que han impuesto los gobiernos europeos pero no es bueno confiarse porque es posible que esta cepa fue detectada hasta ahora aunque pudo haber circulado antes y como en Inglaterra viven más de 600 hondureños, nada descarta que si algunos de ellos resultó contagiado y viajó a Honduras siendo asintomático, hay posibilidades mínimas de que la nueva variante cruzara nuestras fronteras. En este campo cualquier presunción no resulta fatídica, porque lo mejor es tomar las precauciones en la forma más rigurosa posible.

Después de EEUU y México, en Centroamérica solo Costa Rica tiene capacidad técnica instalada para hacer estudios semanales para identificar las variantes del COVID-19, aunque esto no quiere decir que la Escuela de medicina de la UNAH no pueda realizar una vigilancia epidemiológica para detectar los cambios y las mutaciones que pueda tener el COVID-19, así como la misma influenza, para poder tomar las medidas necesarias con suficiente anticipación. Por el momento las especulaciones y los estudios realizados a la cepa aparecida en el Reino Unido señalan que si bien es más transmisible, es decir que se propaga con más rapidez, no ha demostrado que tenga una mayor virulencia o un impacto más grave de la enfermedad que cause la muerte. Lógicamente que, si esta cepa del Reino Unido se extendiera, habrá más población infectada y más enfermos aunque con un menor índice de letalidad.

Hablar de este tema con tranquilidad en la reunión familiar durante la Nochebuena nos ha servido para que los adultos intercambiáramos conocimientos producto de nuestras lecturas, por lo tanto esta no fue una Nochebuena vacía como pudieron haber sido otras cuando prevaleció la alegría desenfrenada que llega al calor de los tragos desmedidos. Esta vez hubo oración y al tenor de la cena navideña familiar, en lugar de baile y jolgorio hubo conversación y discernimiento provechoso sobre esta pandemia que ha desnudado a países que siendo potencias han demostrado que no están a la altura para enfrentar los peligros que derivan del medio ambiente, ni para prevenir o evitar los descuidos o excesos que ocurren en los laboratorios donde se realizan tantas pruebas, algunas de ellas pruebas locas que pudieron salir de los frascos del laboratorio convertidas en virus peligrosos como el COVID-19. Todo es posible.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 25 de diciembre de 2020.

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