Convención nacionalista

mayo 19, 2017

El Partido Nacional celebra  su convención este fin de semana  como una institución política fortalecida, con un gobierno con mucho reconocimiento y con la mayor parte del apoyo popular, según las diferentes encuestadoras que miden los niveles de aceptación de los partidos, del gobierno y  los políticos.

Pero aunque el Partido Nacional sin duda está en sus mejores momentos de gloria con el liderazgo de JOH, no siempre estuvo en el pináculo de la popularidad, porque a finales de los años 70 y principios de los 80, cuando nuestro país retornó al orden constitucional, el PN estuvo sumido en una crisis por la conducción de un liderazgo gastado, y por el hecho de haberse mantenido en una connivencia política con el alto mando militar presidido por el Gral. Oswaldo López Arellano.



Cuando en  Honduras se reinstauró el orden institucional, los nacionalistas sufrieron dos reveses  frente al Partido Liberal, que primero les ganó las elecciones para la asamblea nacional Constituyente el 20 de abril de 1980, los liberales con Roberto Suazo Córdova a la cabeza y los nacionalistas con Ricardo Zúniga Augustinus. Suazo Córdova presidió la asamblea nacional Constituyente y para las elecciones generales de noviembre de 1981, los nacionalistas se empeñaron en mantener como candidato presidencial a Ricardo Zúniga Augustinus mientras que  los liberales por su parte mantuvieron a Suazo Córdova como candidato presidencial.

Zuniga Augustinus, a quien los opositores llamaban  “el premier” o “richelieu” era un candidato con poca simpatía fuera del PN. Recuerdo que después de haber perdido las elecciones de la Constituyente de 1980, conversando con Mario Rivera López me aseguró que los nacionalistas se vengarían en las elecciones generales del 81, a lo que le respondí que con Zuniga Augustinus no le ganarían al PL. Y así sucedió, el PL obtuvo su segunda victoria, ganando la presidencia con Roberto Suazo Córdova.

De allí en adelante el PN empezó a reconstruirse al emerger un movimiento con líderes jóvenes, bautizado como  Movimiento Nacionalista Monarca,  encabezado por  Rafael Leonardo Callejas que empezaba a despuntar como el nuevo líder del nacionalismo.  Este movimiento se caracterizó por apoyarse en la introducción de la tecnología en los censos y la campaña del partido, empezando a jugar un papel en este aspecto el empresario Ricardo Maduro Joest.  El Partido Nacional entró en  una era de modernización interna, superando en esta parte al Partido Liberal, que se mantuvo en la forma tradicional en el manejo de los censos.

La tercera victoria liberal que llevó a José Azcona a la presidencia, sobre el candidato nacionalista RLC, fue producto de un evento electoral suigéneris, denominado la opción B, fuera del marco constitucional, producto de un acuerdo político de los dos partidos que, para zanjar un conflicto interno entre liberales que ponía en riesgo las elecciones de 1985,  aceptaron que los liberales celebraran elecciones internas y generales, de manera simultánea, y que el candidato que obtuviera más votos, acumulara los votos de los demás candidatos, haciendo  una sumatoria,  con la que el PL con Jose Azcona, se impuso  al candidato nacionalista RLC.

En estas circunstancias Callejas creció y en las siguientes elecciones venció al candidato liberal CRF, pero en las siguientes elecciones volvieron a ganar los liberales debido a que el gobierno de Callejas en su último año se despeñó en el abismo de la corrupción y los liberales volvieron al poder por dos períodos consecutivos, ganando primero  Carlos Roberto Reina y después  CRF, mientras que al siguiente período los nacionalistas recuperaron el poder con Ricardo Maduro. Los liberales volvieron a ganar  con Mel Zelaya, hasta que defenestrado éste en el 2009, el nacionalismo se reconstruyó con un nuevo liderazgo joven, donde empezó a notarse la figura de JOH.

El triunfo de los nacionalistas en el 2009 fue muy circunstancial, debido al desgarramiento  interno de los liberales,  producto del proyecto político de la cuarta urna, urdido para hacer surgir un partido socialista nutrido de liberales. Los nacionalistas aprovecharon esta situación con  JOH, un líder joven considerado un trabajador político incansable y  con mucha  capacidad para tomar determinaciones.

Hoy los nacionalistas están encumbrados, tienen un gobierno muy reconocido y con mucho apoyo internacional. Aunque los opositores le señalan muchas cosas, lo cierto es que este es  un gobierno que tiene como contabilizar una serie de logros y avances para nuestro país, que son reconocidos por los países cooperantes y organismos internacionales.

Los nacionalistas arriban a su convención, sabiendo que tienen que enfrentar una alianza que podría estar conformada por Libre, una parte del PAC y el diminuto PINU, que no suma una cuota importante. No así los liberales, que por mandato de la convención, decidieron que su candidato Luis Zelaya debe enfrentar a JOH,  que busca la reelección.

En la repartición de la torta electoral los nacionalistas tienen más del 25%, cuota considerable con la cual confían mantenerse en el poder, pero los mismos nacionalistas saben que el factor reelección podría ser el imponderable peligroso que determine el triunfo este próximo 26 de noviembre. En esta convención los nacionalistas tienen el reto de consolidar una estrategia con la cual puedan vencer ese peligroso imponderable. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 19 de mayo de 2017.

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