Contrasentido electoral

octubre 19, 2017

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Hay un enorme contrasentido entre el ambiente electoral de Venezuela y el de nuestro país, porque en Venezuela se acaba de repetir un monstruoso fraude en las elecciones organizadas por el chavismo de Nicolás Maduro, al que se prestó la llamada “mesa democrática” de la manera más ingenua, aunque en el exterior hay quienes llegan a creer que los de la mesa más bien se están prestando para que Maduro se reafirme en el poder a costa de legitimar con su concurrencia los remedos electorales, que por ser amarrados con un amaño espectacular, no dejan ninguna posibilidad de que las elecciones sean limpias. Comenzando porque en Venezuela, el chavismo no consciente ningún observador extranjero, de ningún país y de ningún organismo internacional.



Cuando la OEA, la ONU, la Unión Europea y los organismos de derechos humanos han pedido que se les permita actuar como observadores de las elecciones venezolanas, antes Hugo Chávez y hoy Nicolás Maduro, los mandan a volar de la manera más despectiva. Lo menos que les dicen, es que, quiénes son la OEA, la ONU, la UE para entrometerse en los asuntos internos de los venezolanos. Es obvio que ni Chávez ni Maduro han querido ojos escrutadores que les descubran su patraña electoral, les basta con tener a una persona que es la “caradura” más impresionante por la carga de cinismo que le pesa y que la retrata en toda su pequeñez moral, Tibisay Lucena, una verdadera gigante para maniobrar y poner los resultados que hacen ver invencible al chavismo.

En un enorme contrasentido, en Honduras, más bien les pedimos a los organismos internacionales y países amigos que vengan a observar nuestras elecciones, porque en nuestro país se respiran aires de transparencia, y tanto dentro como fuera de la casa no tenemos nada que esconder. Mientras el chavismo de Nicolás Maduro cree que la presencia de la OEA observando sus elecciones es como tener al enemigo dentro de la casa, de Honduras ha viajado a Washington el pleno del TSE, a invitar abiertamente a la OEA y a EEUU para que se hagan presente con todos los observadores posibles para observar y si se quiere, vigilar el proceso electoral hondureño.

Esto es porque el proceso democrático hondureño y nuestras instituciones no esconden al resto del mundo los aspectos del evento electoral. Incluso, lejos de oponernos a la presencia extranjera, el máximo organismo electoral viaja a cursarle una invitación especial a una instancia internacional de tanta categoría como la OEA, de manera que el mundo sepa que para las instituciones hondureñas el tener observadores del organismo continental y representantes de países amigos como EEUU, asegura la transparencia de las elecciones.

Entonces lo normal es que un país donde se respira democracia en lugar de rehuir la observación internacional de las elecciones, la invoque, la solicite y no bastando esto, nuestros magistrados electorales viajan hasta la sede de la OEA para asegurar el envío de observadores. Así estamos llegando casi al final de esta nueva fiesta electoral, porque las elecciones deben ser eso, una fiesta donde lo normal es que los ciudadanos acudan a las urnas con toda libertad a elegir a sus gobernantes. Sin el temor ni los prejuicios de que alguien se está preparando para ganar de manera fraudulenta.

En todas nuestras elecciones, siempre hay alguien que enarbole la bandera anticipada del fraude, y no solo eso, recordamos que se ha hablado de conspiración sectaria, de las intenciones de armar bronca el día de las elecciones, y hasta que salen a votar los muertos. También hemos visto alguna vez, discordias, exabruptos cruzados, peleas a banderazos, enfrentamientos a puñetazos, pero casi siempre todo es producto de la demagogia y de las fobias viscerales, y todo acentuado por el linchamiento mediático que propagan ciertas personas a través de las emisoras que por el calor del entusiasmo de sus conductores, permiten la confrontación por medio del teléfono.

Lo que no debemos permitir en este corto plazo, de aquí a las elecciones, es que los candidatos y los partidos usen los espacios de los mensajes en los medios para agarrarse a garrotazos por medio de los anuncios, con una pasión cainita, que inflama los ánimos y que puede poner a todo el país en medio de una crispación que nos hará mucho daño como país.

La confrontación electoral debe hacerse en forma constructiva, y si la quieren hacer interesante y fogosa, que sea a través de propuestas positivas y no con un fuego de fusilería que dejaría muchas lesiones incurables, especialmente entre los dos grandes partidos. Una situación de tan baja catadura amerita un cambio de ciclo en Honduras,  debe ser una etapa agotada entre aspirantes políticos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 19 de octubre de 2017.

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