Conozca sobre el ébola, síntomas y forma de contagio

agosto 5, 2014

El ébola es uno de los virus más letales para el ser humano, con una tasa de mortalidad, en sus brotes epidémicos, de entre el 25 % y el 90 %.

No existe aún ni tratamiento ni vacuna para hacerle frente, y, aunque se está experimentando con resultados positivos, el desarrollo de lo conseguido avanza muy lentamente, entre otras cosas, por problemas de financiación.



Su aparición, hasta ahora siempre en países de África Central y Occidental cercanos a selvas tropicales, dispara periódicamente las alarmas en todo el mundo, pero los avances reales, casi 40 años después de que se detectara el primer brote epidémico, siguen siendo espectacularmente escasos.

El ébola, una amenaza no solo para la salud, sino también para la seguridad, dado su potencial uso como arma bacteriológica, sigue teniendo el camino libre, y la única defensa pasa, de momento, por medidas preventivas.

¿Cómo es el virus del ébola?

El virus ébola pertenece a la familia Filoviridae (género Filovirus). Es el causante de la fiebre hemorrágica viral del ébola, una enfermedad infecciosa, altamente contagiosa y muy severa, que afecta tanto a animales como a seres humanos.

El ébola se detectó por primera vez en 1976 en dos brotes epidémicos casi simultáneos ocurridos en Nzara (Sudán) y Yambuku (actual República Democrática del Congo).

La aldea en que se produjo el segundo de ellos está situada cerca del río ébola, que da nombre al virus.

Existen cinco variedades del ébola: Sudán, Zaire, Reston, Côte d’Ivoire (Costa de Marfil) y Bundibugyo.

Los tipos Sudán, Zaire y Bundibugyo son los que se han asociado a importantes brotes de fiebre hemorrágica en África. De momento, el ébola solo está activo en el continente africano,.

¿Cómo se contagia?

El ébola es transmitido al ser humano por animales salvajes y se propaga en las poblaciones humanas por contacto directo con sangre, líquidos orgánicos (saliva, sudor, orina, vómito) o tejidos de las personas infectadas.

El periodo de incubación varía de dos a 21 días, si bien lo más normal es de cinco a doce días. Aunque los monos han sido una fuente de infección para las personas, se considera que los murciélagos de la fruta de la familia Pteropodidae son los huéspedes naturales del virus.

Para evitar el contagio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda evitar el contacto con monos y el consumo de su carne cruda, así como el contacto físico estrecho con pacientes infectados por el virus.

Los trabajadores sanitarios que atienden a pacientes con infección presunta o confirmada deben aplicar medidas de precaución para evitar cualquier exposición a la sangre o líquidos corporales del paciente, así como el contacto directo sin protección con el entorno posiblemente contaminado.

¿Cuáles son los síntomas y por qué es tan letal?

En las primeras fases de la enfermedad, los afectados por el virus presentan fiebres altas de casi 40 grados, fuertes dolores de cabeza, debilidad intensa y dolor de músculos, cabeza y garganta, seguidos de vómitos, diarreas, erupción cutánea, funciones renal y hepáticas alteradas e intensas hemorragias internas y externas.

El virus acaba causando la muerte del 90% de los infectados debido a las hemorragias que provoca.

Al no existir aún un tratamiento o vacuna específicos, los cuidados intensivos que requieren los casos graves se centran en intentar bajar la fiebre y en cortar las hemorragias.

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