Conjura contra la falacia

abril 23, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS



El informe del Departamento de Estado de los Estados Unidos sobre derechos humanos, declarando que en las elecciones hondureñas celebradas noviembre del año pasado los hondureños eligieron de manera libre a las nuevas autoridades de gobierno, es la conjura final contra la falacia hilvanada por la izquierda que armó todo un guion para desconocer el resultado que de antemano sabían que no les favorecería. La falacia triunfadora de la izquierda fue rebatida por los informes de los observadores de la Unión Europea, y de varios países del continente americano, y hoy, es aplastada del todo por el informe del Departamento de Estado de EEUU, que en sus puntos sobresalientes establece que los hondureños eligieron en un ambiente de libertad a su gobierno, reconocen que las autoridades han emprendido una lucha contra los grupos criminales, autores de crímenes violentos y actos de extorsión, a la vez que lamentan la lentitud en la aplicación de la justicia en algunos estrados del Poder Judicial, lo cual beneficia a la impunidad.

Esta declaración del Departamento de Estado disipa de una vez por todas la manipulación propagandística de las organizaciones de la  izquierda hondureña, que han venido trabajando en diversos países queriendo que se desconozca al gobierno con el malsano propósito de crear un largo período de desestabilización social en nuestro país, como el mejor de sus escenarios para preparar una estocada que les permite acceder al poder antes de las próximas elecciones del 2021.

El proyecto desestabilizador en gran medida era alimentado por la insidia del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, que venía torpedeando el resultado electoral del 2017, insistiendo en aspectos técnicos que fueron descartados por los observadores de la ONU. Con este informe del Departamento de Estado, el tren de acusaciones de la izquierda contra el resultado electoral del 2017 se convierte en un taxi vacío, porque todos los seudo-acusadores han tenido que bajarse del vagón al quedar desarticulados en sus argumentos.

Con los últimos acontecimientos, donde Mel Zelaya se presentó como un jefe revolucionario con ínfulas de comandante, con la alharaca de formar miles de comandos pacíficos, para obligar al gobierno de JOH a entregarle el poder a Salvador Nasralla, el proyecto se hizo añicos cuando el propio Nasralla desistió de seguir haciendo causa común con Mel, protestando a la vez porque este quiere imponerle condiciones inaceptables, y especialmente porque SN dice que entre sus objetivos no está el de crear desestabilización en el país.

Todos estos movimientos de Mel Zelaya y un sector radical que todavía le sigue, indican que la izquierda barrunta un cambio, sabiendo que está disminuida y que sin el concurso de SN quedará expuesta en las próximas elecciones a pasar a ser una fuerza política minoritaria. Y Mel Zelaya tiene un pánico que le aterra, porque en el momento que SN le suelte la mano, sus números electorales en el próximo evento lo dejarán mal parado, convertido en la cuarta fuerza política del país, porque sin el concurso de Nasralla, LIBRE es una ínfima minoría. Y Mel Zelaya lo sabe, y tiembla ante esta realidad.

Ya no hay espacio para la falacia, las evidencias la han destruido en el camino, primero con el informe contundente de la Unión Europea y ahora con la declaración del informe de derechos humanos del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Como bien lo dice el colega Juan Ramón Martínez, la mentira tiene patas cortas y puede caminar un trecho pero no todo el camino, porque al final, la evidencia de la verdad la destruye.

Al sector del electorado hondureño, que le inducía alguna duda la falacia del fraude, le debe quedar clarísimo que el espectáculo de la agitación ha perdido todo el sustento y todo argumento, y los antisistemas hondureños deben acostumbrarse a aceptar a partir de ahora, que las instituciones hondureñas están fuertes y dispuestas a seguir cabalgando para hacer frente a las maniobras tácticas de los enemigos del sistema democrático, que no descansarán en sus propósitos de seguir agraviando al país, hasta encontrar el momento de caerle encima.

Por eso no debemos descartar que las pequeñas fuerzas radicales no cejarán en su propósito de seguir haciendo coacción violenta en las carreteras, en los sitios públicos, y en varios lugares donde pueden hacer daño calculado, como lo acostumbran los sectores de tradición totalitaria, pero estamos seguros que las autoridades, tanto la Policía Militar como la Policía Nacional serán capaces de mantener el orden en el marco de la ley, sin recurrir a acciones violentas como las que protagonizan estos días los miembros de la policía sandinista de Nicaragua, en contra de la población nica que pide la renuncia de Daniel Ortega.

El baile demagógico de la izquierda hondureña por el momento se quedó sin música y ante esa ausencia, se les terminó la cacofonía mediática.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 23 de abril de 2018.

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