Conflicto de identidad liberal

enero 21, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La historia del Partido Liberal está plagada de conflictos internos, desde hoy hasta otros tiempos, y para salir de cada atolladero, se necesitó que mentes preclaras se encargaran de buscar caminos menos escabrosos para poder transitar hacia los acuerdos. Hoy no es la excepción en el Partido Liberal, que de nuevo por infortunio ha caído en manos de gente con mentalidad confusa, pero nada que sea de otro mundo, porque los liberales forman un partido bastante singular, cargado de historia, en que ha habido mil batallas. Y sin embargo, el PL es un partido acostumbrado a luchar por ganar nuevos horizontes.



Lo único diferente en los actuales dirigentes que ocupan su principal órgano de autoridad, el Concejo Central Ejecutivo, es que cultivan cierto desprecio por los líderes y dirigentes que le han dado gloria y prestigio al partido, con lo cual ponen distancia respecto a esas grandes figuras que han jugado un papel histórico en la vida de Honduras, procurando que el país se mantenga en la plataforma democrática. Esa actitud malsana pone de manifiesto una ambición personal de la dirigencia del CCE, escasa de respeto al partido y carente de respeto al verdadero liderazgo que le ha dado glorias a la institución.

La gesta de los lideres luchadores y victoriosos del Partido Liberal ha tenido suficiente relevancia para trascender en el tiempo, en cambio el auto-desprecio de la dirigencia del Central Ejecutivo es algo incomprensible, porque pareciera ser que su empeño es querer llevar al partido a la destrucción, siguiendo la ruta de los ideales de personas que demuestran su antiliberalismo cada vez que hablan. Y en este infortunado empeño, los dirigentes del Central Ejecutivo han pulverizado la grandiosa identidad liberal, al empujar a un partido grande a que se convierta en la cola de Salvador Nasralla, creyendo que detrás de la sombra de esta nueva figura, que es el prototipo de la antipolítica, encontrarán la clave para satisfacer sus ambiciones personales; lo que no han podido lograr por si mismo, lo están buscando a través de un personaje que ha demostrado estar fuera de los principios democráticos.

Por culpa de la visión aberrada de esta dirigencia, el Partido Liberal ha caído en el más grave conflicto de identidad que jamás había experimentado, provocándole unas grietas a navajazo limpio, y además por la espalda, que para restañarlas se requiere la intervención del más experimentado cirujano de la política, que tenga suficiente olfato para detectar a larga distancia las malas jugadas, y una vista de lince dotado de visión de rayos equis para poder ver los desaguisados que esta dirigencia descerebrada pudieraestar cometiendo al sumarse a los objetivos de Nasralla.

Ahora, vemos a la dirigencia del Central Ejecutivo del PL, como un pequeño grupo que apoya al líder del nuevo partido Salvador de Honduras, planificando diversas acciones contra el actual orden de cosas. Nunca antes hubo dirigentes liberales plegados a las faldas de líderes de otro partido, para hacerse sentir como opositores, sumándose como “otros más” a las acciones de Nasralla, pareciendo no darse cuenta del perjuicio que le causan al PL, al retratarlo como una fuerza pequeña, que ya no tiene el oxígeno político necesario para valerse y hacerse sentir por si mismo, a pesar de su gran historial de mil batallas, enriquecido por las honrosas victorias obtenidas por sus grandes líderes.

El fracaso personal, por el desastroso papel que jugaron como candidatos en las recientes elecciones, producto de su poca experiencia y su escasa visión y absoluto desconocimiento de una lucha política, se lo quieren cargar a un líder connotado que ha actuado en toda su vida política en función de nuestro país. Es el peor desacierto con el que entierran y coronan un reciente pasado que los marca como individuos ya no viables para un nuevo proyecto político.

Al obstinarse en seguir los pasos de Nasralla, el CCE lleva al Partido Liberal a un conflicto de identidad política, porque no son pocos los liberales que a estas alturas están dudando, si el partido tiene capacidad para recuperarse, o si como lo están demostrando los actuales dirigentes del Central Ejecutivo, para sobrevivir al Partido Liberal no le queda más que agarrarse de las enaguas de Nasralla.

Es un conflicto de identidad tan perjudicial como inadmisible para el PL, que debe ser disipado cuanto antes, poniendo el Central Ejecutivo en manos de personas juiciosas, que sean liberales pensantes, un paso que el liberalismo no debe tardar en darlo. Porque, con los actuales dirigentes, los liberales están expuestos a que les roben la historia.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 21 de enero de 2019.

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