Conferencia Episcopal envía mensaje sobre celebración de Semana Santa

marzo 30, 2020

El coronavirus ya ha cobrado la vida de tres personas en Honduras y los contagidos suman 139.

Tegucigalpa, Honduras

Ante la situación que se vive en el país por la emergencia del coronavirus, en donde permanece el toque de queda hasta el 12 de abril a nivel nacional, para evitar que el virus se siga propagando, la Conferencia Episcopal de Honduras envío un mensaje a la comunidad católica con respecto a la celebración de la Semana Santa.



El mensaje de la Conferencia Episcopal cita lo siguiente:

Queridos Hermanos,

Los Obispos,miembrosdeJa Conferencia Episcopal de Honduras (C.E.H.),nosdirigimos a ustedes, conscientes de la realidad que ahora nos toca vivir, como familia humana y como Iglesia, a causa de la pandemia del COVIl9. Nos dirigimos a ustedes, a cada familia y a cada persona de buena voluntad, como decía el Apóstol Pablo,»con la alegría de la esperanza, constantesen Ja tribulación y perseverantes en la oración»,(Rom 12, 12).

Hoy más que nunca somos invitados a vivir,con fe y esperanza, el Misterio de la Muerte y Resurrección de Cristo. Por ello, vemos con preocupación que se acerca la fecha tan esperada del inicio de Ja Semana Santa.Este año será diferente.

Conforme a las disposiciones de las autoridades competentes, y queriendo fortalecer la lucha contra el COVID-19,evitando más contagios, hemos hecho las debidas consultas y, en espíritu  de oración, desde nuestra responsabilidad pastoral, hemos tomado  Ja detenninación de celebrar la Semana Santa sin la participación presencial del Pueblo de Dios {la Misa Crismal se pospondrá, para celebrarla en un momento más oportuno).

Al celebrar en la Semana Santa el Misterio de nuestra salvación, celebramos ante todo el triunfo de Dios sobre el pecado y sobre la muerte. Los ritos de la Semana Santa, enriquecidos a Jo largo de los siglos, nos introducen en la grandeza y en el sentido más profundo del amor de Dios y nos traen a la memoria la Llamada a la libertad del Pueblo de Dios, consumada plenamente en la entrega del Hijo que, resucitado, nos da Vida:»Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia»,(.In 10, 10).

«De pronto, Jesús, les salió al encuentro y les dijo: ¡Alégrense!»,(Mt 28, 9). En la Vigilia Pascual del 2020 resonará esta frase en la lectura del Evangelio de Mateo.Resonará en unos templos sin la presencia de ustedes, Pueblo de Dios, que peregrina en Honduras. Pero su proclamación no quedará en el vacío, porque el Crucificado vive, y cada día, en cada acontecimiento, nossaleal encuentro para darnosPaz, para invitarnos al gozo y a la alegria

Ante las noticias que nos hablan de dolor y de sufrimiento en muchos paises, los hijosde Diosestamos Uamadosa reflexionar desde Ja intimidad denuestros hogares,con una mirada contemplativa, en el valor espiritual y eterno del dolor y el sufrimiento humano; un dolor que, unido al sufrimiento redentor de Cristo en la Cruz, alcanza un valor sobrenatural y eterno:porqueÉl esel Diosde la vida, de la paz y del amor sin límites. Él está con nosotros.

En este tiempo,debemos dartestimonio con nuestra propia vida del valor de la solidaridad humana y del amor cristiano hacia los más necesitados. En esta contingencia de salud, escuchemos también el Llamado de Cristo,para que los frutos de nuestro ayuno cuaresmal desemboquen en obras de caridad hacia los hermanos que sufren esta enfermedad y todos aquellos que están pasando necesidad: son muchas las familias que están careciendo de agua, alimentos y medicinas. Recordemos las palabras del Señor: «todo lo que hiciste a unos de estos hermanos miosmás pequenos, a mí me lo hiciste», (Mt 25, 40).

Como un signo de este amor, damos gracias a los cireneos actuales, a quienes queremos hacer un especial reconocimiento, a tantos hondureños generosos y entregados en su responsabilidad civil: médicos, enfermeros, voluntarios, poli clas, militares, prestadores de servicios y tantas personas más, quienes han sacrificado hasta a sus propias familias para salir a cumplir con el deber humano, moral y civil que ahora les apremia. El Señor les recompense y los proteja en todo momento.

Por consiguiente,es necesario comportarnoscon la seriedad que lascircunstancias merecen y cumplir las disposiciones que las autoridades nos han comunicado.No cumplir ni respetar estas normas es un pecado contra el amor al prójimo:hagámoslo por amor a ellos.

El Papa Francisco,en la Bendición Urbiet Orbi del día viernes, clamaba a Dios,diciendo: «Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia Ti, Señor, y hacia los demás». Por ello, él mismo ha querido manifestar su cercania paternal hacia los que sufren y ha renovado su invitación a re1.ar incesantemente por losenfermosde Coronavirus, a quienes ha concedido la Indulgencia plenaria,asl como a los agentes sanitarios, los familiares y todos aquellos que cuidan de los enfermos de Coronavirus;cumpliendo con las debidas condiciones.Como u.na gracia pa.rticular, el Santo Padre concede la Indulgencia plenaria también a aquellos fieles que ofrezcan la visita al Santisimo Sacramento u otras obras de piedad, implorando a Dios Todopoderoso el fin de la epidemia, el alivio de los afligidos y la salvación  eterna de los que el Sei\or ha llamado a su Presencia ( Decreto de la Penitenciaría Apostólica, el 19 de Marzo de 2020).

Durante los dlas santos se transmiti rán por las redes sociales, así como en los Medios habituales de la Iglesia, las Misas celebradas en la Catedral y en las Parroquias. Asimismo, hacemos un llamado a nuestros hermanos,para quesedispongan acelebrar en familia (Iglesia doméstica) algunos actos de la Semana Santa. Para ello, se ofrecerá un Manual que nos ayudará a celebrar los dlas santosen las familias.

Nos unimos en oración , implorando que pronto se encuentre una cura a estos males. Mantengamos viva nuestra esperanza, porque el Señor está con nosotros: «No tengas miedo,porque yo estoy contigo;no te desalientes, porque yo soy tu Dios.Te daré fuerzas y te ayudaré; pues yo te sostengo de mi mano derecha», (Is 41 , 1O).

Encomendamos a Dios todopoderoso, por la maternal intercesión de la Santlsima Virgen de Suyapa, la protección de nuestras familias y de todos nuestros hermanos, especialmente los más débiles y desprotegidos, los niños, los ancianos y los que más sufren en nuestra Honduras.

Ciudad de Tegucigalpa. 30 de Mari.O de 2020.

¡Santa María de Suyapa.Ruega por nosotros!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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