Con el coronavirus: ni chanza ni escándalo

febrero 21, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El avance del coronavirus por el mundo, luego que se ha expandido desde China donde el aumento de los casos contagiados debidamente verificados por la OMS, provoca estremecimiento en la medida que crece el mapa de países donde se están comprobando más casos cada día. Es algo dramático como para no verlo como algo sin importancia ni mucho menos como algo con lo que se puede jugar y hacer burla.



Este es realmente un momento peligroso en el mundo, porque puede escapar del control de los organismos de salud si las personas que son las que pueden franquear el avance de la epidemia no tomamos las precauciones ni las prevenciones que han sido ampliamente difundidas por la OMS.

Hay forma de poner un cerco sanitario al coronavirus, en todos los puertos de entrada, aéreos y marítimos, pero esencialmente la contención del virus radica en el comportamiento y la actitud de las personas, que observando los hábitos de higiene que establece el protocolo de salud de la OMS es que pueden evitar el contagio.

Y una vez más insistimos, los medios de comunicación podemos ser tan valiosos y prestar un servicio invaluable en estos momentos, si con nuestras publicaciones, adecuadas al momento peligroso que se vive, ayudamos a infundir seriedad, sin escándalos, como no hacer guasa de lo que está aconteciendo.

El entorno familiar y amistades de doña Digna, la compatriota que fue recibida en Toncontin por un equipo médico de Salud Pública, se ha quejado este día por lo lo que consideran ellos que fue una manera bochornosa de atender el caso, exhibiendo a doña Digna, como si fuera un caso confirmado de contagio. En realidad no fue así, como dijimos el fallo originado en la práctica del ejercicio por el equipo de Salud, con la primera persona sospechosa, fue el acto innoble de algún funcionario o empleado de Salud Pública, al actuar como un infidente cobarde, comunicando a los medios lo que sucedería en el aeropuerto. La acción terminó de desnaturalizarse por el mal proceder del grupo de reporteros de los medios que fueron alertados, que de la manera más infortunada e impropia, corrieron detrás de doña Digna y del equipo médico que actuó conforme el protocolo de la OMS que manda que ante la presencia de una persona sospechosa de contagio del virus, debe ser aislada inmediatamente.

Todos tenemos que asumir con responsabilidad el papel que nos corresponde cuando surge la amenaza de un virus poderosamente letal contra un tipo de personas, que son los adultos que padecen alguna de las enfermedades crónicas que son comunes en nuestro país. Los reporteros y demás periodistas debemos saber que una persona contagiada debe ser tratada con el mayor esmero de cuidado posible, que solo lo conocen los médicos y las enfermeras. Un caso como el de doña Digna, debe ser tratado en primer lugar con el mayor respeto posible a la dignidad de la persona contagiada, y con igual respeto al trabajo médico que hacen los expertos del ramo de salud.

El coronavirus no es algo con lo que se pueda especular, ni elucubrar, mucho menos para hacer guasa en la cobertura o cuando se titulan las noticias o se comenta el hecho. Es un virus al que hay que ver más con respeto y cuidado, que con pánico, porque cuando cunde esto último se puede perder el control y la serenidad que son dos factores que hay que mantener para cuidar, en primer lugar para no ser contagiados, y si fuera el caso, para obtener de inmediato el tratamiento médico para cuidar la vida.

Con el ritmo de crecimiento del virus, de acuerdo a lo que estiman los expertos de la OMS, pronto habrá casos registrados en casi todos los países del mundo, en donde está nuestro país. Por el momento no tenemos ninguno, pero hay centenares de miles de personas que han logrado salir de China y que pudieron estar en zonas donde el virus quedó impregnado en diversas superficies, y una vez de regreso en sus países, esas personas son portadores del virus. Por mucho rigor que haya en las aduanas y en los puertos, siempre hay personas inconscientes que ocultan su procedencia. Estos son transmisores por acción deliberada, porque su deber es decir de donde vienen y en que sitios estuvieron para que sean las autoridades las que determinen lo que procede en materia cautelar de salud.

Debemos estar conscientes que si no se observan estas medidas rigorosas que manda el protocolo de la OMS, todos estamos expuestos al peligro del contagio del coronavirus, si en un momento dado las autoridades de salud han sido incompetentes para hacer efectivo el obligatorio cerco sanitario.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 21 de febrero de 2020.