Con el confinamiento absoluto salimos peor

enero 29, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Si de algo podemos estar seguros es que nos costará erradicar el coronavirus, por los cálculos que hacen los virólogos más autorizados como Anthony Fauci y Ravi Gupta, por las numerosas variantes o cepas que están surgiendo el virus seguirá propagándose y habrá rebrotes en el transcurrir de este y el próximo año, por lo que, lo que corresponde hacer como aconsejan ambos expertos, es acostumbrarnos a convivir con la pandemia, adoptando todos los cuidados que se recomienda a las personas. Incluso, aun cuando la mayoría de la gente haya sido vacunada, será una necesidad usar la mascarilla, mantener la distancia física de otras personas y lavarnos las manos con jabón o desinfectarlas con alcohol gel cuantas veces sea necesario. Esta es la conducta apropiada que nos tocará vivir en los próximos dos años, y quien sabe si no más tiempo, porque con el pronóstico de Bill Gates de que se nos aproxima otra pandemia, la vida en el planeta ya no será parecida a la que estábamos acostumbrados, cuando el devenir desordenado de las personas era la anormalidad que nos parecía más normal.



Estamos atravesando en nuestro país el pico del contagio, con el mayor número de casos, pero por la experiencia de los primeros 10 meses podemos entender que el confinamiento absoluto no es el remedio para frenar la propagación, porque salimos peor con una economía agonizante, y es una mentira creer que por estar todos los habitantes encerrados el virus desaparecerá, porque con una sola persona que salga a la calle sin tomar las precauciones bastará para que el contagio se mantenga. Está comprobado que el problema se da cuando hay personas que todavía no creen que estamos en una pandemia y hay otros que se preguntan ¿qué es eso de la pandemia?

Tenemos que apropiarnos de la idea de que somos las personas las responsables de propagar el virus, y que si la gente no pone todo el empeño para cuidarse no habrá forma de parar la propagación. Durante estos meses hemos visto las conductas más inapropiadas en nuestros compatriotas; para el caso, cuando las cámaras de televisión captan el movimiento en los mercados aquello es un hormigueo escalofriante donde la mayoría de las personas se arremolinan sin guardar la distancia recomendada y la mayoría anda sin la protección de la mascarilla. Pero donde nos quedamos casi congelados, es ver dentro de los hospitales a más de algún enfermero o médico, quien sabe, caminando sin mascarilla dentro del hospital. Dios nos guarde, y así cómo no van a contagiarse esos personeros de los hospitales, siendo que no creen en el poder letal del virus.

Cuando estalló la pandemia éramos de la creencia que todos debíamos encerrarnos en nuestras casas por unos cuantos meses para evitar la propagación, pero llegamos a comprender que el confinamiento puede funcionar cierto tiempo, más no todo el tiempo, porque hay necesidades que la gente debe realizar, y porque la economía es parte inherente de la vida de las personas y que mantenerla cerrada es hacerle el favor al coronavirus, porque mucha gente de repente se muere por otra causa que no la provoca directamente el virus sino por estar encerrada. Porque habemos personas que tenemos el coraje para mantenernos en casa, y hasta lo disfrutamos, pero hay otras que no resisten un solo mediodía encerrados, porque su deleite es el libertinaje, son patas de chucho como dicen algunas señoras.

Propugnar por el confinamiento absoluto no es la salida, no es lo mejor, pero como todo en extremo es dañino, también hay que pensar en alguna medida que regule la movilización de las personas y eso deberán razonarlo la Mesa Multisectorial y SINAGER, que tienen la responsabilidad delegada por el gobierno para tomar las medidas conducentes que no dejen en libertinaje al descarrío individual, es decir, que no haya un cierre absoluto de la economía como piden algunos médicos, pero tampoco que se abran las puertas de par en par, porque las aglomeraciones son fatales.

Como estamos en un año electoral, les toca a los partidos políticos aportar su cuota de sacrificio y sabiduría evitando celebrar concentraciones masivas, debiendo usar más los medios de comunicación para entusiasmar y convocar a los electores. Hoy más que nunca los políticos deben convencer con propuestas, porque al no poder celebrar mítines masivos, deben saber que las personas son más frías cuando escuchan a los políticos por los medios electrónicos.

Pero si los políticos no responden a la altura de las circunstancias, así como hay sectores de la población que ignoran las normas sanitarias porque no ponderan las consecuencias de sus acciones por carecer de empatía con el prójimo, entonces no vamos a salir de esta crisis sanitaria. Debe haber regulaciones, pero el confinamiento absoluto no es la solución, porque está visto que los efectos de las medidas extremas en lugar de acabar con el mal o la enfermedad, terminan por atizarlo.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 29 de enero de 2021.

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