Cómo se recuperará Honduras

abril 8, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Es innegable que las autoridades gubernamentales están empezando a trabajar por el futuro de nuestro país, una vez que el virus sea controlado, y no esperar hasta entonces  para comenzar a reconstruir la economía. Si bien lo prioritario es salvar vidas, este objetivo lo está complicando mucha gente que por ignorancia o inconsciencia, no quiere atender las medidas restrictivas porque a la vez pareciera no entender lo grave que es esta pandemia.



Esta etapa que estamos atravesando no nos debe dejar indiferente a ninguno. Hay muchos pensadores en el mundo opinando que este virus dejará algo bueno cuando se marche, sin lugar a dudas marcará un antes y un después, y pobre de aquel que no saque ninguna lección de todo esto. Para muchos será una cura de humildad, a otros les enseñara que la vida sin salud lo demás no tiene relevancia, y la mejor lección que habremos aprendido es que la familia es el pilar fundamental en nuestra vida. Otra lección importante que podemos aprender es que en medio de la pandemia somos afortunados, ya que para la mayoría de los hondureños esta experiencia está resultando algo verdaderamente excepcional. Para otros como los médicos y las enfermeras, que también están confinados y no pueden salir y ven pasar la vida desde las ventanas y los pisos de los hospitales, es necesario que les expresemos nuestro apoyo y solidaridad, para que no se sientan desamparados y olvidados.

Pero, así como todos estos grandes hondureños arriesgan su vida por proteger la de muchas personas, los demás tenemos que hacer lo propio para hacer que Honduras siga viviendo, ocupándonos de las actividades cotidianas que desde nuestra casa parecieran pertenecer a otra vida. Porque en esta situación de confinamiento laboral, deben haber muchos compatriotas que ya han empezado a experimentar síntomas de un agotamiento hogareño, sobre todo aquellos que están preocupados por no poder ver a sus otros seres queridos.

Por fortuna, cuando el liderazgo nacional no se arruga, ni se relaja, y se pone al frente de las tareas importantes en forma activa, tanto en el aspecto sanitario para diseñar los esquemas para evitar la propagación del virus, igual que a estructurar la recuperación de la economía nacional, hace sentir que el país no está a la deriva, como ha pasado en otros lados. El mundo fue sorprendido por un enemigo microscópico, y aunque en la escala de importancia somos un país insignificante en el planeta, los hondureños estamos demostrándole al mundo que queremos ser parte de la solución, como ciudadanos, como empresas, como ciudades, como departamentos y como nación. En estos momentos la inmensa mayoría de los hondureños estamos unidos, guiados por una ola de empatía que atraviesa a nuestro país y que nos empuja a respaldar las acciones concretas que se están viendo, orientadas por el gobierno, apoyadas  en forma decidida por la empresa privada, por las cámaras de comercio, por los sectores de la economía social como las cooperativas, por las Fuerzas Armadas, por la Policía y por casi todos los medios de comunicación del país. Estamos viendo como los negocios hacen supremos esfuerzos por mantenerse activos sin violar las reglas sanitarias, hemos visto a los restaurantes más reconocidos sirviendo comida a domicilio a las personas que lo requieren, y algunos de ellos llevando comida a un personal sanitario que trabaja de manera incesante.

Esta solidaridad contagiosa deberá mantenerse en las próximas semanas cuando el pico del virus posiblemente pondrá en jaque a nuestro débil sistema de salud, y desde ya pedimos a todos los compatriotas que nos preparemos para apoyar de todas formas a todo ese personal sanitario que deberá trabajar sin desmayo cada día para salvar vidas. Pero sin olvidar que debemos proteger los medios de subsistencia de los que dependerá el relanzamiento de nuestra economía. El gobierno hace muy bien en organizar en un contexto de unidad, sin reticencias ni arrogancias, a los diferentes sectores de la economía nacional (empresa privada, cámaras de comercio y organizaciones de la economía social) mediante un plan nacional para encarar la recuperación de Honduras una vez que se haya controlado al coronavirus.

Las últimas decisiones del gobierno que hemos visto en cadena nacional habrían sido impensables recientemente. El gobierno ha lucido más flexible, incluso se ha distendido frente a sectores cuyo papel ha sido nada más el de criticarlo todo. Excepto por un par de personajes que pertenecen a la especie de los irremediables, casi todos los hondureños estamos hechos un nudo, un solo haz de voluntades dispuesto a darle la batalla al virus.

El último anuncio del gobierno respaldado por los sectores económicos del país, es el de activar un plan nacional que resulta un paso muy propositivo para rescatar la economía. La única observación que le ponemos de nuestra parte es que a las llamadas grandes empresas no les están contemplando beneficios que por ahora están destinados a las pequeñas y medianas empresas. Pareciera que desde la atalaya tributaria del gobierno no hay sentimiento para percibir los problemas que tienen los grandes empresarios, que así como ganan así también invierten y del mismo tamaño de sus inversiones son los problemas que afrontan. La filosofía del sapo y la pedrada no encaja en este momento, el futuro de Honduras no solo está en las pequeñas y medianas empresa, también está en las grandes empresas.

El gobierno debe pensar en un pequeño Plan Marshall que reciba el apoyo económico internacional, que le permita sostener a muchas empresas, entre ellas algunas que son clave para garantizar la estabilidad del país, y que al no poder operar porque sus ingresos vayan cayendo más en las próximas semanas, se vean obligadas a cancelar trabajadores para poder sobrevivir. Si el gobierno extiende el abanico de la solidaridad económica en todas direcciones, no cabrá duda que después del coronavirus, Honduras se levantará, más unida y fortalecida.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 8 de abril de 2020.